Más de la mitad se siente totalmente incómodo hablando con una inteligencia artificual en consulta y gran parte muestra preocupación por el uso de los datos clínicos que puedan hacer las empresas
03 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El 54% de la población asturiana afirma conocer las herramientas de inteligencia artificial (IA) aplicadas a la salud o a los servicios sanitarios, frente a un 45,1% que reconoce no estar familiarizado con ellas, según el último barómetro sanitario. Pese a este nivel de conocimiento, la percepción social está marcada por la desconfianza y la incomodidad ante su uso en contextos clínicos. La mayor resistencia se produce en la interacción directa con pacientes. Un 53,8% de los asturianos se declara totalmente incómodo ante la posibilidad de hablar con una IA durante una consulta médica. Este rechazo disminuye en aplicaciones más técnicas, aunque sigue siendo significativo: el 31,1% se muestra totalmente incómodo con que una IA interprete sus radiografías y el 41,2% con que realice el seguimiento de su enfermedad. En el caso de intervenciones quirúrgicas realizadas mediante robots, el porcentaje de incomodidad total se sitúa en el 30,9%.
En relación con el uso de datos clínicos para desarrollar estas tecnologías, la opinión pública aparece dividida cuando intervienen empresas privadas: el 47,7% se muestra muy o bastante preocupado, frente a un 47,1% que expresa poca o ninguna preocupación. Sin embargo, la percepción es más favorable cuando estos datos son gestionados por instituciones públicas, donde el 56,9% declara poca o ninguna preocupación, frente al 38,5% que sí la manifiesta.
Amplio consenso para poner límites a la IA
Existe, no obstante, un amplio consenso en torno a la necesidad de establecer límites y garantías. El 48,6% de la población está muy de acuerdo con que se informe a los pacientes cuando se utilice inteligencia artificial en los servicios sanitarios. Además, el 77,1% apoya que se permita a los ciudadanos negarse a que sus datos clínicos sean utilizados para desarrollar sistemas de IA, mientras que el 41,6% respalda la creación de una legislación específica en este ámbito.
Más allá de la inteligencia artificial, el sistema sanitario en Asturias obtiene una valoración general positiva. El 56,7% de la población considera que funciona bien o bastante bien, aunque con necesidad de algunos cambios, mientras que un 17,3% opina que funciona mal y requiere reformas profundas. La satisfacción media con el sistema público se sitúa en un 6,13 sobre 10, ligeramente por encima de la media nacional.
Por servicios asistenciales, los hospitales y los dispositivos de emergencia son los mejor valorados. La atención durante ingresos en hospitales públicos alcanza una puntuación de 7,55, y los servicios de urgencias 061 y 112 obtienen un 7,64. Las urgencias hospitalarias reciben un 6,64 y las de atención primaria un 6,93. En cambio, las consultas presentan valoraciones más moderadas, con un 6,35 en atención primaria y un 5,87 en consultas de especialistas, que se sitúan como el ámbito peor valorado. En términos comparativos, una parte relevante de la población percibe que el sistema sanitario asturiano está por encima de la media de otras comunidades autónomas. El 35% considera que ofrece mejores servicios, el 25,5% cree que dispone de mejores medios técnicos y el 26,4% opina que está mejor organizado. La financiación es el aspecto donde esta percepción es más débil, ya que solo el 19,6% considera que es superior a la de otras regiones.
Las listas de espera continúan siendo uno de los principales puntos críticos. Solo el 11,8% de los asturianos cree que han mejorado en el último año, frente a un 32% que considera que han empeorado. En atención primaria, el tiempo medio de espera para una consulta —cuando no se obtiene cita en el mismo día o al siguiente— es de 5,45 días, situándose entre los más bajos del país. Aun así, el 22,1% afirma que en los últimos 12 meses necesitó acudir a su médico de cabecera y en alguna ocasión no lo consiguió.
La coordinación entre niveles asistenciales obtiene una valoración moderadamente positiva, con un 49,8% de la población que considera buena la comunicación entre atención primaria y hospitales. En cuanto a la cobertura, el sistema sanitario público alcanza al 99,3% de la población asturiana, consolidando su carácter prácticamente universal. Por último, el uso de herramientas digitales sanitarias sigue siendo limitado. Solo el 17,5% de la población ha consultado su historia clínica por internet en alguna ocasión, mientras que el 27,4% ha utilizado la receta electrónica fuera de Asturias. En paralelo, el 16,6% dispone de un seguro privado contratado de forma individual y un 8,6% lo tiene a través de su empresa.