Casi 80 asturianos sufren parálisis facial: el HUCA centraliza la atención de esta dolencia en Asturias

La Voz OVIEDO

ASTURIAS

Vista exterior del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA)
Vista exterior del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) EFE | J.L.Cereijido

El centro atendió 69 nuevos casos diagnosticados de 2021 a 2025

30 mar 2026 . Actualizado a las 15:00 h.

El Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) desarrolla un programa especializado para la rehabilitación de pacientes con parálisis facial periférica, una patología que puede provocar alteraciones funcionales y estéticas «relevantes» y que requiere un abordaje clínico «altamente especializado». El Servicio de Rehabilitación trata actualmente a cerca de 80 pacientes de toda la comunidad para mejorar las secuelas derivadas de esta enfermedad.

Según ha informado el Principado en nota de prensa, de 2021 a 2025, el centro atendió 69 nuevos casos diagnosticados de parálisis facial periférica. Se trata de una patología que afecta anualmente a 25 de cada 100.000 personas en España. El 70% de los casos corresponden a la parálisis de Bell. En la fase aguda, el tratamiento suele incluir corticoides, antivirales y cuidados específicos del ojo, fundamentales para prevenir complicaciones derivadas de la dificultad para cerrar completamente el párpado.

Parte importante de los pacientes se recupera por completo en los primeros meses, especialmente en los casos de parálisis de Bell. Sin embargo, hasta un 30% puede desarrollar secuelas permanentes como debilidad muscular, rigidez o movimientos involuntarios de la musculatura facial. El programa de rehabilitación del HUCA se centra en reducir esas secuelas y mejorar la funcionalidad facial, con el objetivo de favorecer la simetría del rostro y disminuir el impacto físico, psicológico y social.

El tratamiento combina dos herramientas principales: la reeducación neuromuscular facial y la terapia con toxina botulínica tipo A. La primera consiste en ejercicios específicos con la musculatura facial, dirigidos por fisioterapeutas, que ayudan a recuperar patrones de movimiento más naturales.

Por su parte, la toxina botulínica se utiliza para reducir la hiperactividad de determinados músculos o los movimientos involuntarios que pueden aparecer tras la recuperación parcial del nervio facial. Las infiltraciones las realizan especialistas en Medicina Física y Rehabilitación y se ajustan de forma individualizada, tras un análisis detallado de la función muscular de cada paciente. El efecto del tratamiento es temporal, por lo que suele requerir repeticiones periódicas cada tres a cinco meses.

El HUCA ha impulsado en los últimos años la atención centralizada de esta patología para toda Asturias, con el objetivo de concentrar experiencia clínica y ofrecer un manejo especializado. Más allá de sus efectos físicos, la parálisis facial puede tener un importante impacto emocional y social, informa Europa Press.