La Universidad de Oviedo advierte de la «normalización» del consumo de refrescos entre los jóvenes

ASTURIAS

Los expertos vinculan el consumo frecuente en la adolescencia con la aparición temprana de diabetes tipo 2 y problemas cardiovasculares

30 mar 2026 . Actualizado a las 12:45 h.

Nueve de cada diez adolescentes asturianos consumen bebidas azucaradas de forma habitual u ocasional, según revela una investigación de la Universidad de Oviedo que sitúa este hábito como un problema emergente de salud pública. El estudio, desarrollado por la Cátedra de Salud Comunitaria y Promoción de la Salud (ProSA) y publicado en la edición en inglés de la revista «Anales de Pediatría», evidencia que la ingesta de estos productos comienza a edades muy tempranas y se incrementa progresivamente con los años. Los resultados del denominado Proyecto BREDA, realizado con una muestra de 1.250 estudiantes de ESO y Bachillerato del Principado, apuntan a una normalización temprana del consumo que podría consolidar hábitos poco saludables en la edad adulta, reforzando la necesidad de intervenciones preventivas desde las etapas educativas iniciales.

Los autores del trabajo (Judit Cachero-Rodríguez, María del Mar Fernández-Álvarez, Lucia Fernández-Arce, Carla Carrizo-Rodríguez, Cristina Fernández-Rodríguez y Rubén Martin-Payo) recuerdan que el consumo frecuente de refrescos, bebidas energéticas y deportivas se asocia a diversos problemas de salud, tales como el aumento de peso, la aparición de diabetes tipo 2, el deterioro dental, alteraciones del sueño y otros efectos cardiovasculares. De hecho, una sola de estas bebidas puede superar por sí misma las recomendaciones diarias de azúcar establecidas por la Organización Mundial de la Salud, aportando además un valor nutricional muy limitado o nulo. En la actualidad, el 93% de los adolescentes asturianos consume estas bebidas; concretamente, un 66% lo hace de manera habitual y un 27% de forma ocasional, lo que implica que solo un 7% de los jóvenes declara no consumirlas nunca.

Dentro de esta categoría, las bebidas refrescantes destacan como la opción más extendida, con un 57,7% de consumidores habituales. El análisis de los contextos de consumo muestra que estos productos están plenamente integrados en la rutina diaria, siendo el tiempo de ocio el principal escenario de ingesta, seguido de su presencia durante las comidas. Por el contrario, su uso durante la práctica de deporte es mínimo, lo que indica que no se perciben como un recurso asociado al rendimiento físico.

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Bebidas azucaradas

Universidad de Oviedo

En cuanto a las bebidas energéticas, aunque su consumo global es menor, los datos resultan preocupantes debido a su composición rica en azúcares y estimulantes como la cafeína. Casi el 30% de los adolescentes las consume, con una tendencia ascendente conforme avanza el nivel educativo: el consumo habitual sube del 10,4% en la ESO al 14,2% en Bachillerato. Su uso se vincula principalmente a entornos sociales y de ocio, aunque en los cursos superiores también se utilizan como recurso cotidiano frente al cansancio o para aumentar la concentración. Por su parte, las bebidas deportivas presentan un patrón distinto, ya que su consumo disminuye con la edad y se asocia fundamentalmente al ejercicio físico, aunque preocupa que su uso habitual se produzca cuando la necesidad real de electrolitos añadidos es limitada fuera del deporte intenso.

A la luz de estos datos, las investigadoras de la institución académica asturiana subrayan la urgencia de actuar de forma coordinada desde los ámbitos educativo, sanitario e institucional para frenar una tendencia que ya está ampliamente extendida. Según los responsables de la cátedra ProSA, financiada por el Gobierno de Asturias, conocer cuánto y dónde consumen los jóvenes es fundamental para mejorar la alfabetización nutricional y fomentar decisiones informadas. La promoción de entornos más saludables y la facilitación de alternativas accesibles se perfilan como ejes clave para revertir estos patrones y proteger la salud de las futuras generaciones.