Polen, gramíneas y ácaros: vuelve la «pesadilla» primaveral de los alérgicos asturianos

Carmen Liedo
Carmen Liedo REDACCIÓN

ASTURIAS

La Voz de la Salud

Los especialistas prevén un aumento progresivo de los alérgenos durante este mes de abril, aunque la lluvia y la contaminación serán decisivas en la intensidad de los síntomas

05 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Hablar de primavera es hablar de días más largos, de temperaturas más suaves, de días lluviosos, de floración y, por todo ello, del comienzo de una época especialmente sensible para miles de asturianos que padecen alergias. Si bien el arranque de la estación el pasado 20 de marzo se ha presentado más bien tranquila y los medidores de pólenes dan unos niveles bajos, los expertos hacen un llamamiento a no bajar la guardia ante un previsible aumento de pólenes en las próximas semanas. Así lo explica César Antonio Álvarez Marcos, médico del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) y catedrático de la Universidad de Oviedo, quien asegura que «en Asturias la situación en estos momentos no está mal» porque por ahora predominan los pólenes de árboles como el abedul y el aliso en concentraciones todavía moderadas.

Sin embargo, anticipando el cambio que está por venir, señala que las que más alergias dan «son las gramíneas, que todavía no han empezado», aunque ese cambio tiene fecha aproximada. Será a partir de abril, y sobre todo durante mayo y junio, cuando la situación pueda complicarse. Así lo confirma también el alergólogo Gaspar Gala, quien coincide en que «la sintomatología más acusada es con la floración de las gramíneas», siendo la época de mayor concentración los meses de mayo y junio».

No obstante, señalan los expertos, hacer una previsión exacta resulta difícil en tanto en cuanto la evolución de las alergias depende de múltiples factores, entre ellos las condiciones meteorológicas. Según Álvarez Marcos, «si el invierno es lluvioso, la primavera va a ser florida», lo que, en términos generales, podría traducirse en una mayor presencia de polen. Sin embargo, la lluvia también puede jugar a favor de los pacientes. Como explica Gaspar Gala, «a mayor lluvia menor sintomatología», ya que la humedad hace que el polen pese más y disminuya su concentración en el aire.

Esta aparente contradicción da cuenta de la complejidad de las alergias, ya que intervienen variables que no siempre actúan en la misma dirección. En los últimos años, por ejemplo, la escasez de precipitaciones primaverales ha tenido consecuencias claras, dice el alergólogo, que traslada que la falta de lluvias «propició una sintomatología más intensa», en referencia a cuadros de rinitis, conjuntivitis e incluso asma.

A estos factores naturales se suman otros de origen humano que agravan el problema, especialmente en entornos urbanos. Álvarez Marcos advierte de que la contaminación desempeña un papel clave: «las partículas contaminantes no dan alergia, pero sensibilizan mucho a las personas alérgicas», lo que provoca que reaccionen de forma más intensa ante los pólenes. De hecho, el especialista subraya un aspecto que puede resultar contradictorio: las alergias no son necesariamente más frecuentes en el medio rural por haber más naturaleza y más árboles y plantas polinizando; «los pólenes curiosamente son en las ciudades, hay más sensibilización en las personas que viven en las urbes», afirma.

En el caso concreto de Asturias, además, existe una particularidad que diferencia a la región de otras zonas de España. Aunque el polen es protagonista en primavera, no es el principal causante de alergias a lo largo del año. El catedrático de la Universidad de Oviedo explica que «de 100 casos de alergia, 70 son alergias a los ácaros» debido a la humedad característica del clima asturiano. Este contexto hace que muchos pacientes presenten cuadros complejos, con sensibilización a varios alérgenos. No es raro encontrar, según el especialista, personas que combinan alergia a ácaros, pólenes y epitelios de animales, lo que dificulta el control de los síntomas y obliga a un seguimiento más estrecho.

En cuanto a la evolución de esta primavera, los expertos coinciden en que el escenario más probable es el de un incremento progresivo de casos conforme avance la estación. La clave estará, una vez más, en el comportamiento del clima en las próximas semanas.

Mientras tanto, los especialistas recomiendan medidas preventivas sencillas pero eficaces, como ventilar la vivienda en las primeras horas del día, que es cuando hay menor concentración de polen, o evitar exposiciones prolongadas en días soleados y ventosos. En caso de aparición de síntomas, los tratamientos habituales, como son los antihistamínicos o corticoides nasales, pueden ayudar a controlar la mayoría de los cuadros, eso sí, siempre bajo supervisión médica.