Un «marcapasos» eléctrico para evitar apagones: Grado acogerá un compensador síncrono de 100 millones de euros

Sergio Muñoz Solís
Sergio M. Solís REDACCIÓN

ASTURIAS

RED ELÉCTRICA | EUROPAPRESS

La instalación se ubicará en una zona especialmente sensible, donde confluyen líneas de alta tensión que enlazan Asturias con Galicia y con el área central de la región

07 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La red eléctrica asturiana se prepara para incorporar una infraestructura inédita hasta ahora en la Península: un compensador síncrono que Red Eléctrica de España proyecta instalar en el nudo de Santa María de Grado. La actuación forma parte de un paquete de medidas aprobado por el Gobierno el pasado verano para reforzar la resiliencia del sistema eléctrico nacional, tras episodios de inestabilidad como el gran apagón registrado en abril de 2025, y se enmarca en la modificación del Plan de Desarrollo de la Red de Transporte 2021-2026.

El proyecto previsto en Grado supone una inversión cercana a los 100 millones de euros, en línea con otras instalaciones similares planteadas en distintos puntos estratégicos del país. En concreto, el presupuesto estimado ronda los 97,87 millones, lo que da idea de la envergadura de una infraestructura considerada clave para garantizar la estabilidad del suministro en el centro de Asturias y su conexión con el resto del sistema.

El compensador síncrono se ubicará en una subestación especialmente sensible, donde confluyen líneas de alta tensión que enlazan Asturias con Galicia y con el área central de la región. Su implantación responde a la necesidad de reforzar una red que ha perdido parte de su capacidad de regulación natural tras el cierre progresivo de centrales térmicas de carbón, que tradicionalmente aportaban estabilidad gracias a su funcionamiento síncrono.

Pero, ¿qué es exactamente un compensador síncrono? Se trata de una máquina eléctrica rotativa que funciona de forma similar a un generador convencional, aunque sin producir energía activa. Su papel es actuar como un «estabilizador» de la red. Estos dispositivos permiten controlar de manera dinámica la tensión eléctrica, absorbiendo o inyectando potencia reactiva según las necesidades del sistema. Además, aportan inercia, una característica fundamental para amortiguar perturbaciones, y contribuyen a mantener niveles adecuados de corriente de cortocircuito.

En términos más gráficos, los expertos suelen compararlos con un «marcapasos» del sistema eléctrico. Su presencia ayuda a evitar oscilaciones bruscas de tensión que, en situaciones extremas, pueden derivar en apagones. Este tipo de problemas se ha vuelto más relevante en los últimos años debido al crecimiento de las energías renovables, cuya generación es más variable y menos «estable» desde el punto de vista eléctrico que las fuentes tradicionales.

La instalación del compensador de Grado no será un caso aislado. Forma parte de un despliegue más amplio que contempla ocho equipos en la Península, distribuidos en zonas consideradas críticas, además de otros en los sistemas insulares. En el caso asturiano, la necesidad es especialmente acuciante por el peso que han tenido históricamente las térmicas en el equilibrio de la red.

Según las previsiones del operador del sistema, estas infraestructuras no solo mejorarán la seguridad del suministro, sino que también permitirán integrar una mayor cantidad de generación renovable en la red. Al estabilizar la tensión, se incrementa la capacidad disponible para nuevas plantas, facilitando la transición energética.

Otro de los efectos esperados es la reducción de las denominadas restricciones técnicas, es decir, la necesidad de poner en marcha determinadas centrales para garantizar la estabilidad del sistema, incluso cuando no son necesarias desde el punto de vista de la demanda. Esto se traducirá, según las estimaciones oficiales, en un ahorro tanto económico como en emisiones.

El proyecto se encuentra actualmente en fase de tramitación administrativa, tras la solicitud de permisos por parte de Red Eléctrica. Su desarrollo se produce en paralelo a otras actuaciones en la red asturiana, como nuevas líneas de alta tensión y subestaciones vinculadas al futuro anillo eléctrico central, considerado estratégico para el suministro industrial y el desarrollo económico de la región.