Asturias busca familias contra la soledad: se ofrecen hasta 800 euros al mes por acoger a personas mayores
ASTURIAS
Frente al modelo institucional, el acogimiento propone integrar a la persona mayor en una familia, fomentando la convivencia y evitando el desarraigo. Desde el pasado día 9, las personas interesadas disponen de un mes para presentar sus solicitudes
19 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El Principado de Asturias vuelve a poner sobre la mesa la iniciativa de acogimiento familiar de personas mayores, una fórmula que, pese a llevar más de un cuarto de siglo en vigor, sigue siendo una gran desconocida para buena parte de la población. La nueva convocatoria, ya abierta, recupera unas ayudas económicas que pueden alcanzar los 800 euros mensuales en los casos de carácter indefinido o 31 euros al día en experiencias temporales, con un tope global que no podrá superar los 6.000 euros.
Se trata de una medida con un marcado carácter social que busca dar respuesta a dos realidades cada vez más presentes en la comunidad como son el envejecimiento de la población y la soledad no deseada. El programa, nacido en 1999, persigue «facilitar el acogimiento familiar de personas mayores que opten por vivir en un grupo familiar», ofreciendo una alternativa a quienes, por razones físicas, económicas o sociales, no pueden continuar en su domicilio habitual y carecen de apoyo cercano.
La iniciativa se enmarca en la estrategia de la Consejería de Derechos Sociales y Bienestar para reforzar los cuidados de larga duración en entornos más humanos y personalizados. Frente al modelo institucional, el acogimiento propone integrar a la persona mayor en una familia, fomentando la convivencia y evitando el desarraigo.
Desde el pasado día 9, las personas interesadas disponen de un mes para presentar sus solicitudes. El perfil de quienes pueden beneficiarse de estas ayudas está claramente definido. Entre otros requisitos, la persona acogida debe «tener 65 años cumplidos en la fecha de la solicitud», además de «llevar residiendo continuamente por lo menos 2 años en Asturias y estar empadronado en uno de sus concejos». También se exige que «los ingresos anuales del acogido no podrán exceder de los 13.000 euros» y que no exista relación de parentesco con la familia acogedora «hasta el tercer grado inclusive».
En cuanto a las familias, el programa establece que deben tener su residencia habitual en Asturias, entendiendo esta como una permanencia superior a 183 días al año. Además, la persona cuidadora principal deberá tener entre 25 y 65 años, «goce de buena salud y no padezca limitaciones que le impidan atender las tareas domésticas normales». A ello se suma una condición clave, la «disponibilidad de tiempo de la persona acogedora principal, así como aptitud y predisposición para proporcionar las atenciones imprescindibles en el acogimiento».
El modelo también pone el foco en las condiciones materiales. La vivienda debe garantizar la intimidad del mayor y contar con los servicios básicos. En concreto, se exige «disponer de espacio suficiente que garantice la privacidad de la persona acogida, así como de unas condiciones higiénicas y de salubridad adecuada, dotado de servicios mínimos (agua corriente, luz eléctrica y cuarto de baño) y carecer de barreras arquitectónicas».
La cuantía de la ayuda se calcula en función de los ingresos de la persona acogida. Según detalla la convocatoria, «el importe máximo de la cuantía (…) no podrá superar los 800 euros al mes en los acogimientos de duración indefinida (…) o 31 euros al día en los temporales». Para fijar la cantidad final, la Administración descontará el 75% de los ingresos mensuales del beneficiario, lo que convierte la ayuda en un complemento económico orientado a facilitar la convivencia.
Pese a su larga trayectoria, el programa no ha logrado una implantación significativa en Asturias. En la actualidad apenas hay dos familias acogedoras, una cifra que contrasta con la elevada proporción de personas mayores que viven solas en la región. Entre las posibles causas se apuntan factores económicos, como el límite de ingresos exigido, y también culturales, como el arraigo al hogar propio y la persistencia de redes familiares tradicionales.
La convocatoria también establece criterios de valoración para priorizar las solicitudes. Tendrán preferencia situaciones de especial vulnerabilidad, como la «falta total de apoyo familiar» o la «carencia de otro recurso adecuado», así como los casos de mayor dependencia o personas que vivan solas, especialmente si no cuentan con familiares en Asturias.