Las tareas se están llevan a cabo con grandes dificultades derivadas del estado de conservación de los cuerpos en una fosa donde se estima que podrían hallarse entre 24 y 28 víctimas
16 abr 2026 . Actualizado a las 15:39 h.La exhumación de la fosa de la Lloba, en Castrillón, ha permitido localizar restos de otras nueve personas en un segundo tramo de la trinchera lo que eleva a 16 el número total de víctimas recuperadas y se han documentado impactos de bala, aplastamientos y graves dificultades de conservación, que responden tanto a la violencia extrema de los enterramientos como a la acidez del terreno. Según ha explicado el catedrático y director del Grupo Arqueos de la Universidad de Oviedo, Avelino Gutiérrez, que realiza las labores de exhumación impulsadas por el Gobierno asturiano, las tareas se están llevan a cabo con grandes dificultades derivadas del estado de conservación de los cuerpos en una fosa donde se estima que podrían hallarse entre 24 y 28 víctimas.
Los nuevos hallazgos han constatado que la preservación de los huesos es muy mala dado que, al destrozo causado por los impactos de bala que casi todos presentan en la cabeza, se añade el hecho de que fueron aplastados con piedras enormes arrojadas sobre cráneo, pecho y cadera y de que se trata de un terreno muy ácido y húmedo que ha acelerado la disolución de los restos desde noviembre de 1937. Junto a casquillos de bala y objetos personales como botones, broches y restos de prendas de abrigo, en la exhumación también se han hallado evidencias de que algunas víctimas fueron maniatadas y se ha localizado también la presencia de alambres en el cuello.
La fosa de La Lloba se encuentra en una antigua posición fortificada republicana que nunca llegó a entrar en servicio, pero que pudo haber sido utilizada como lugar de ejecuciones tras la caída del frente norte de víctimas que estuvieron previamente detenidas en la Quinta del Pedregal, en Avilés. Actualmente se está llevando a cabo el análisis antropológico de los restos sin que sea posible todavía determinar con precisión el sexo o la edad de los cadáveres debido a su deterioro y el equipo prevé finalizar la fase de excavaciones actual a finales de este mes para continuar en mayo con la siguiente.
Según la viceconsejera de Derechos Ciudadanos, Beatriz González, pese a que los trabajos están constatando «la falta de humanidad con la que se trató a todos estos hombres y mujeres, que fueron lanzados aquí como si no fueran humanos», los resultado de la exhumación resultan «muy gratificantes» para las familias que llevaban años esperando a que se acometiera esta tarea. Así, González ha señalado que 24 familias han formalizado ya su solicitud en el Instituto Asturiano de Memoria para la identificación genética y ha abogado por ampliar esa cifra para que aumente las posibilidades de obtener resultados positivos y que puedan recuperar los restos de sus familiares, informa Efe.