Los autónomos asturianos pagan de media 300 euros más que los vascos en el IRPF

Sergio Muñoz Solís
Sergio M. Solís REDACCIÓN

ASTURIAS

F. Sotomonte

Así lo constata el informe Panorama de la Fiscalidad Autonómica y Foral 2026, elaborado por el Consejo General de Economistas

27 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Con el inicio de la campaña de la renta 2026 vuelve a resonar un debate que se repite ejercicio tras ejercicio: la factura fiscal de los trabajadores por cuenta propia depende en buena medida del territorio en el que residan. Así lo constata el informe Panorama de la Fiscalidad Autonómica y Foral 2026, elaborado por el Consejo General de Economistas, que sitúa al Principado de Asturias en una posición media-alta en términos de presión fiscal dentro del mapa autonómico.

Tomando como referencia el perfil estándar utilizado por los economistas, contribuyente soltero, menor de 65 años y sin cargas familiares, un autónomo asturiano con unos ingresos anuales en torno a los 30.000 euros abona aproximadamente 4.832 euros en concepto de IRPF. Esta cifra contrasta con los cerca de 4.495 euros que pagaría un contribuyente con idénticos ingresos en los territorios forales del País Vasco, lo que supone una diferencia de unos 300 euros anuales.

La comparación también resulta significativa frente a otras comunidades del régimen común. Por ejemplo, en Madrid, un autónomo con esos mismos ingresos pagaría en torno a 4.598 euros, es decir, más de 200 euros menos que en Asturias. En el extremo opuesto, Cataluña se sitúa como una de las regiones con mayor carga fiscal, con cifras que rozan los 5.000 euros para ese nivel de renta.

Estas diferencias responden a la capacidad normativa que tienen las comunidades autónomas sobre el tramo autonómico del IRPF. En el caso asturiano, las últimas modificaciones aprobadas en 2025 introdujeron cambios en la tarifa que afectan especialmente a las rentas medias y altas. Aunque se redujo el tipo mínimo al 9%, se incrementaron los tipos aplicables a partir de bases liquidables superiores a 33.000 euros y se elevó el marginal máximo hasta el 26%. Además, el Principado mantiene un incremento del 10% en los mínimos personales y familiares respecto a la normativa estatal, una medida que suaviza parcialmente la carga fiscal, pero que no compensa del todo los tipos más elevados en determinados tramos.

A medida que aumentan los ingresos, las diferencias entre territorios se amplían. En niveles de renta en torno a los 110.000 euros, un autónomo en Asturias puede superar los 37.000 euros de IRPF, frente a algo más de 35.000 euros en Madrid. La distancia, en este caso, rebasa los 2.000 euros anuales. En comunidades como la Valenciana, la factura es aún mayor, superando los 38.500 euros para ese mismo nivel de ingresos.

En los tramos más altos, las divergencias alcanzan cifras mucho más significativas. Para rentas de 600.000 euros, el informe refleja diferencias de decenas de miles de euros entre comunidades, con Madrid entre las más favorables y otras como la Comunidad Valenciana entre las más exigentes.

El informe también subraya que algunas comunidades han aplicado medidas para mitigar el impacto de la inflación, como la deflactación del IRPF. Sin embargo, estas iniciativas no han sido homogéneas, lo que contribuye a mantener o incluso ampliar las diferencias entre territorios.

En este contexto, los economistas recuerdan que el IRPF es un impuesto parcialmente cedido, en el que el Estado fija una base común pero las autonomías tienen margen para modular tipos, mínimos y deducciones. El resultado es un mapa fiscal fragmentado en el que dos autónomos con los mismos ingresos pueden soportar cargas muy distintas simplemente por residir en comunidades diferentes.