Belén Pereiro, esposa de un enfermo de ELA: «Para ellos no hay festivos ni hay nada»

Marcos Gutiérrez REDACCIÓN

ASTURIAS

Belén Pereiro y Raúl Prado
Belén Pereiro y Raúl Prado

Raúl Prado fue diagnosticado de esclerosis lateral amiotrófica (ELA) hace dos años y medio. Belén afirma que su marido está «totalmente limitado» y lamenta la falta de desarrollo en el Principado de la Ley ELA (Ley 3/2024), en vigor desde noviembre de 2024, «pero sin presupuesto ni dotación»

04 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Belén Pereiro es la esposa de Raúl Prado, enfermo de esclerosis lateral amiotrófica (ELA) de Oviedo de 77 años. La enfermedad le fue diagnosticada a su marido «hace dos años y medio», si bien fue aproximadamente hace cuatro cuando empezaron los primeros síntomas apreciables. Denuncian que la falta de desarrollo en el Principado de la Ley ELA (Ley 3/2024), en vigor desde noviembre de 2024 en España, está afectando a su cuidado.

Recuerda que, «a raíz de que salió un reportaje» en la prensa, ella y su marido llamaron «al neurólogo, le hicieron pruebas y le diagnosticaron». En la actualidad, Raúl está «totalmente limitado», salvo por el hecho de que «respira y todavía puede comer», sin embargo ya necesita asistencia plena para «levantarlo, llevarlo al baño, lavarlo, peinarlo... todo».

La única traza de autonomía que mantiene es que tiene ligeramente operativos en «la mano derecha unos pocos dedos para mover el mando de la silla de ruedas eléctrica, pero a veces también le fallan». En este contexto, precisa de «una persona por la mañana y otra que lo viene a acostar y asear por la tarde-noche».

«Yo sola no puedo, porque también tengo 70 años y estoy limitada por una enfermedad crónica», explica su mujer. Belén Pereiro comenta que tienen «un coche, lo que pasa es que ahora ya no se puede montar en él, por lo que estamos mirando furgonetas adaptadas, pero valen muchísimo y estamos mirando a ver si el Principado nos pudiese dar unas ayudas un poquitín más amplias».

Y es que «para los enfermos de grado 3 les dan 20.000 euros pero, claro, no llega para la furgoneta, lógicamente, pero ahí haríamos algún malabar, venderíamos el coche y nos apañaríamos». «Adaptamos el baño, tuvimos que poner una rampa, quitar todas las puertas de casa prácticamente», recuerda, y añade que en la convivencia con un enfermo de ELA «tienes que ir adaptándote poco a poco a medida que la persona vaya necesitando».

En casa también disponen de «una silla para llevarlo al baño, una grúa que nos facilitó la seguridad social, un respirador...». Sin embargo, «la ley ELA ya lleva desde octubre del 2024 aprobada, pero sin presupuesto, sin dotación, y esa es la que nos hace falta, porque es la que realmente nos daría la opción de tener estos cuidadores pagados por la administración, no por el enfermo».

Y es que no duda en afirmar que «hay enfermos que no pueden pagarlos». «Nosotros estamos tirando de ahorros y de lo que podemos, pero mucha gente no tiene», recalca. «Dentro de poco voy a necesitar una tercera persona, porque no va a poder salir y no va a poder hacer absolutamente nada», añade.

Belén Pereiro lamenta que «para los enfermos no hay festivos ni hay nada». Cree que los medios humanos y técnicos de que disponen «facilitan la labor, pero con todo y con eso hay que estar muy vigilantes las 24 horas». Considera que «es triste», pero inevitable, asumir que su esposo «no puede comer, beber, rascarse ni hacer absolutamente nada por sí solo».

Remarca que «los enfermos, en general, dependen de tres ministerios» a la hora de recibir ayudas y si «dos te dicen que sí, pero llega el de Hacienda y dice que no hay dinero, pues entonces se acabó».