El grito de miles de manifestantes por el 1 de mayo: «Son los tiempos más difíciles desde la Segunda Guerra Mundial»

La Voz GIJÓN

ASTURIAS

Juan González | EFE
Juan González | EFE

Encabezada por un grupo de gaitas, la manifestación ha recorrido las calles de Gijón entre la plaza de toros y el Paseo de Begoña, donde se ha celebrado un mitin en el que los secretarios generales de la UGT, Javier Fernández Lanero, y de CCOO, José Manuel Zapico, exhortaron a los trabajadores a ser «la vanguardia» para frenar el avance de la ultraderecha

01 may 2026 . Actualizado a las 16:42 h.

Varios miles de personas, 7.000 según los organizadores, han secundado este viernes la manifestación convocada por los sindicatos UGT y CC OO con la consigna ‘No trincheras, salarios, vivienda y democracia’, en conmemoración del 1 de mayo, Día Internacional de los Trabajadores. Encabezada por un grupo de gaitas, la manifestación ha recorrido las calles de Gijón entre la plaza de toros y el Paseo de Begoña, donde se ha celebrado un mitin en el que los secretarios generales de la UGT, Javier Fernández Lanero, y de CC OO, José Manuel Zapico, exhortaron a los trabajadores a ser «la vanguardia» para frenar el avance de la ultraderecha.

Los sindicalistas han demandado la creación de «un escudo social» con medidas como topar los precios de combustibles, alimentos y viviendas, en un contexto caracterizado por el auge de los partidos de ultraderecha y las condiciones del mercado derivadas de la guerra en oriente medio. «Vivimos tiempos inciertos, son los más difíciles desde la Segunda Guerra Mundial, por lo que tenemos que ser la punta de lanza y estar en la vanguardia ante el fascismo, que viene a por todas», ha afirmado Zapico. El secretario general de CC OO de Asturias ha rechazado el criterio de «prioridad nacional» acordado por el PP y Voz en acuerdos de gobiernos autonómicos, por considerarlo contrario a los intereses de clase y a la igualdad de derechos de todos los trabajadores. Además, Zapico ha demandado la eliminación del peaje del Huerna, en la A66, principal vía de comunicación entre Asturias y León, cuya ampliación de la concesión a la empresa Aucalsa, ha sido declarada ilegal por la Unión Europea.

Por su parte, el secretario general de UGT de Asturias, Javier Fernández Lanero, ha pedido dar «un mensaje alto y claro de no a la guerra», y ha acusado al presidente de Estados Unidos, Donald Trump de «despreciar la vida humana». Lanero ha pedido a los grupos parlamentarios de la derecha y ultraderecha que «dejen de bloquear» en el Congreso de los Diputados las medidas que defienden «los derechos de la gente».  A la manifestación se han sumado el consejero de Ordenación del Territorio, Ovidio Zapico, y su homólogo de Movilidad , Alejandro Calvo, que ha reivindicado el apoyo del Gobierno autonómico a «los sindicatos de clase y a los trabajadores, en un momento donde más que nunca es necesario defender lo logrado durante décadas de democracia». Los sindicatos CSI, Intersindical Asturiana, CNT y CGT denunciaron la alta siniestralidad laboral en una manifestación paralela a la CCOO y UGT, entre la Plaza del Humedal y los Jardines del Naútico.

Sin democracia no hay derechos laborales

Las organizaciones, en definitiva, han alertado sobre un contexto internacional marcado por la inestabilidad y la guerra, señalando directamente que las administraciones autárquicas «están erosionando el equilibrio del orden internacional». En este sentido, han reclamado un respeto estricto al derecho internacional para garantizar la paz, advirtiendo de que «no puede existir una doble vara de medir en la defensa de los derechos humanos» y que deben depurarse responsabilidades por crímenes de lesa humanidad. Respecto a la situación política en España, los sindicatos han denunciado el avance de posiciones reaccionarias y han advertido de que la proliferación de partidos de ultraderecha genera un clima de «crispación y polarización política».

Según han manifestado, estos discursos promueven una «deriva peligrosa» que debe frenarse colectivamente, ya que consideran que «sin diversidad no hay democracia» y que, en consecuencia, «sin democracia no hay derechos laborales». En el ámbito de las políticas sociales, han trasladado al Gobierno una propuesta de Pacto de Estado por la Emergencia Climática y han calificado la situación de la vivienda como una «emergencia social» que no puede tratarse como un bien de especulación. Han insistido en la necesidad de una intervención pública que garantice el acceso a un hogar digno, especialmente para los jóvenes, bajo la premisa de que «sin vivienda, no hay proyecto de vida».

Finalmente, las centrales sindicales han abogado por consolidar las reformas progresistas mediante una plataforma unitaria que incluya la reforma del despido y el refuerzo de la negociación colectiva para «repartir la riqueza y mejorar salarios». Han defendido que la digitalización y la inteligencia artificial deben estar al servicio de los trabajadores para que la mejora de la productividad se traduzca en «más derechos, no en mayor precariedad o control empresarial».