Se busca a Luis, asturiano de 30 años: polémica en redes por el impuesto de sucesiones

ASTURIAS

F. Sotomonte

Barbón publica un irónico mensaje en redes sociales en el debate sobre el impacto real del tributo a las herencias

08 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Pocos impuestos ocupan tanto espacio en el debate público respecto a su impacto real entre los contribuyentes como el de sucesiones; pero el hecho de que se tribute de forma diferente en las distintas comunidades autonómas despierta inevitablemente agravios. El problema es que en demasiadas ocasiones el debate sobre el impuesto a las herencias está contaminado por medias verdades o completas mentiras un contexto además, como es la muerte de un familiar, que está marcado por el dolor para muchas personas. De forma periódica regresa el debate de forma intensa y esta semana terció además el presidente asturiano, Adrián Barbón, quien tiró de ironía para reclamar: «Ya por pura curiosidad, se busca a Luis, joven de 30 años, que hereda 800.000 euros en Asturias».

Si se cita ese monto, la herencia de 800.00 euros, es porque se trata de la cifra que de forma más común (incluso recientemente la utilizó el Consejo General de Economistas) se usa para destacar las diferencias de lo que tendría que abonarse en Asturias respecto a comunidades como Madrid o Andalucía. Pero si hay que elevarse a ese número rozando el millón de euros es porque con cifras menores las diferencias entre comunidades ya no son tan marcadas y por algo mucho más importante: las herencias de ese tamaño son una minoría, son ejemplos residuales, poquísimos legados llegan a tener tal valor.

Las cifras de Asturias son muy constantes; en el Principado rige un modelo de exenciones el que los herederos directos sólo pagan a partir de 300.000 euros cada uno. Aproximandamente tributan por sucesiones unas 200 personas al año en Asturias y se suelen recaudar alrededor de 100 millones de euros. La herencia media en Asturias es de 50.000 euros y el número de herencias anuales que lleguen al millón de euros en el Principado es tan pequeño, no llega a una decena, que se considera secreto estadístico.

Muchos de estos datos fueron citados por el propio Barbón en otro mensaje posterior en la misma red social. Los números son tozudos. El modelo de exenciones de Asturias contrasta con el de comunidades como Madrid o La Rioja, donde se aplica una bonificación del 99% a todas las herencias, independientemente de su cuantía. Paradójicamente, este diseño normativo implica que un legado inferior a los 300.000 euros no paga nada en Asturias, mientras que en la capital de España sí debe abonar una cuantía, aunque sea mínima y bonificada.

Uno de los argumentos recurrentes vincula el impuesto de sucesiones con las renuncias a herencias; pero las estadísticas del Consejo General del Notariado muestran que la relación entre el tributo y las renuncias es inexistente. En 2024, Asturias tramitó 9.300 herencias y registró 2.033 renuncias, lo que supone un 21,8%, una cifra que apenas difiere de otros territorios con una fiscalidad menor. Por ejemplo, en La Rioja, donde existe una bonificación del 99%, las renuncias ascendieron al 21,5%, prácticamente el mismo porcentaje que en el Principado. Del mismo modo, en Andalucía, tras consolidar la exención hasta el millón de euros, las renuncias se situaron en el 20,5%, solo un punto por debajo de los datos asturianos. La causa principal de estos desistimientos no es la carga fiscal, sino el hecho de que la herencia venga acompañada de cargas que no compensan al beneficiario, como inmuebles con hipotecas pendientes. Además, es preciso señalar que en este recuento se computan las herencias en conjunto frente a las renuncias individuales; así, de un legado con cinco herederos pueden haber renunciado dos, de manera que se contabilizan dos desistimientos pero para una misma herencia.

Frente al tópico interesado del «soltero de 30 años que hereda 800.000 euros», la realidad estadística describe un escenario diferente. La herencia media en Asturias ronda los 50.000 euros, cifra muy alejada de los umbrales de tributación. En la práctica, solo unas 200 personas al año pagan el impuesto de sucesiones en la comunidad, en términos de recaudación, el Principado ingresa anualmente una cifra que suele situarse en torno a los 100 millones de euros.

Según un informe del Banco de España titulado «El posible impacto recaudatorio de algunas reformas hipotéticas del impuesto sobre sucesiones y donaciones», la recaudación en Asturias equivale al 0,3% del PIB, un peso similar al de países como Países Bajos o Dinamarca. Respecto a la competitividad empresarial, la normativa asturiana contempla una bonificación del 99% para la transmisión de empresas familiares. Los datos de movilidad empresarial refuerzan la baja incidencia del tributo en este ámbito: en los últimos ejercicios el saldo de sociedades que trasladan su sede al Principado es positivo, tanto en número de empresas como en volumen de facturación.

El debate suele verse enturbiado por la confusión entre el impuesto de sucesiones y la plusvalía municipal (Impuesto sobre el Incremento de Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana). Mientras el primero grava el incremento del patrimonio del heredero, el segundo es un tributo local que cobran los ayuntamientos por la transmisión de inmuebles. Son también falsos argumentos coloquiales como que es un impuesto que «pagan los muertos» o que recaiga sobre «cosas que ya han pagado», ya que el sujeto pasivo es siempre una persona viva que ve aumentada su fortuna personal tras el fallecimiento de un familiar.