El Ministerio de Transportes adjudica el montaje de vía de una infraestructura estratégica que reducirá tiempos de viaje y potenciará la movilidad en el norte
13 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La configuración de la red de alta velocidad en España ha seguido, desde su inauguración en 1992, un marcado modelo radial cuyo nodo central e indiscutible es Madrid; y así la inmensa mayoría de los trayectos de larga distancia deben converger en la capital para realizar conexiones hacia otros destinos. Ha sido así también en Asturias desde que se abrió la Variante de Pajares; es una conexión directa con la gran puerta internacional de España y el nodo desde el que conectar con otros trazados AVE; pero ¿y si hubiera una manera de enlazar por alta velocidad desde el Principado hacia Galicia o el noreste de la península sin pasar por Madrid?
La clave está en el desarrollo y puesta en marcha de la denominada «U» de Olmedo. Se trata de un baipás de 8,2 kilómetros de longitud situado en la provincia de Valladolid que conectará directamente la vía 2 de la Línea de Alta Velocidad (LAV) Madrid-Valladolid con la vía 1 de la LAV Madrid-Galicia. Actualmente, según explicó Adif AV en una nota de prensa, se ha dado un paso decisivo al adjudicar la redacción del proyecto de montaje de vía; este contrato es fundamental para definir el despliegue de balasto, traviesas, carril y desvíos mientras se completa la plataforma.
Según dijo Adif, sobre el terreno las obras avanzan según el calendario previsto: ya se han finalizado tres de los cuatro pasos superiores, un paso inferior, los drenajes transversales y la pérgola sobre la carretera CL-602. La estructura más destacada, el viaducto sobre el río Adaja de 220 metros, ya cuenta con sus estribos y una de sus tres pilas levantadas. Con una inversión total de 40 millones de euros, el objetivo es que esta infraestructura, que permitirá viajes directos sin pasar por Madrid, esté finalizada para el primer trimestre de 2027.
Para Asturias, la entrada en funcionamiento de este enlace supondrá una transformación de su conectividad. Al evitar el paso por la capital, los trenes procedentes del Principado podrán aprovechar el baipás para dirigirse directamente hacia el oeste o el este. Esto abrirá trayectos de alta velocidad directos con Galicia y, en sentido inverso, facilitará la conexión con ciudades del noreste como Zaragoza y Barcelona, en Aragón y Cataluña respectivamente. De esta forma, un viajero asturiano podría enlazar con el corredor del Ebro sin necesidad de realizar el trasbordo o la parada técnica en las estaciones madrileñas, ahorrando tiempo y kilómetros de recorrido. Además, a medida que progresen otras líneas en construcción, esta infraestructura permitirá en el futuro extender los servicios directos hacia Cantabria, Navarra y el País Vasco, integrando definitivamente al Principado en una red de movilidad transversal que potenciará la vertebración territorial.
¿Y si también hubiera una línea transcantábrica? El proyecto del tren Transcantábrico, impulsado en su día por el Principado como alternativa al AVE del Cantábrico, planteaba modernizar la red ferroviaria de la cornisa norte con una inversión menor y un impacto ambiental más reducido. La propuesta buscaba mejorar tanto el transporte de mercancías como el de pasajeros, permitiendo la circulación de trenes de hasta 750 metros y elevando la velocidad de los convoyes de viajeros hasta los 120 kilómetros por hora. El corredor uniría los puertos de Ferrol, San Cibrao, Avilés, Gijón, Santander, Bilbao y Pasajes, con el objetivo de reducir notablemente los tiempos de viaje entre Galicia y el País Vasco y reforzar la conexión logística del norte peninsular.
Junto a esta reivindicación histórica, Asturias también mantiene entre sus prioridades la recuperación de la Ruta de la Plata ferroviaria, una conexión de norte a sur cerrada en 1985 que enlazaba Gijón con Sevilla a través de ciudades como Oviedo, León, Zamora, Salamanca, Cáceres o Mérida. La reapertura de esta línea, defendida por municipios y colectivos sociales, pretende mejorar las conexiones con Portugal, favorecer la cohesión territorial y potenciar el transporte ferroviario de mercancías, considerado menos contaminante. Sin embargo, el proyecto ha quedado relegado en la planificación europea y estatal más allá de 2050.