Barbón anuncia la recuperación inmediata del Servicio de Seguridad Minera cerrado en 2019

La Voz OVIEDO

ASTURIAS

El presidente del Principado, Adrián Barbón
El presidente del Principado, Adrián Barbón Eloy Alonso | EFE

Asturias en la única comunidad autónoma en disponer de dicho servicio

13 may 2026 . Actualizado a las 13:25 h.

El Consejo de Gobierno del Principado aprobará en su reunión del próximo lunes la recuperación del Servicio de Seguridad Minera suprimido en 2019 a través de un decreto que regulará la estructura de la Consejería de Ciencia, Industria y Empleo, que dará marcha atrás a la fusión de servicios realizada poco después de la formación del primer Ejecutivo de Adrián Barbón.

Esta decisión, que convertirá a Asturias en la única comunidad autónoma en disponer de dicho servicio y que figuraba entre las recomendaciones del informe de la Inspección General de Servicios sobre el accidente minero de Cerredo en el que fallecieron cinco trabajadores, ha sido anunciada este miércoles por Barbón durante el turno de preguntas al presidente en el pleno de la Junta General del Principado.

Las preguntas hacían referencia a la asunción de responsabilidades en el Gobierno regional por el siniestro y al borrador de dictamen de la comisión de investigación sobre el accidente y habían sido formuladas por el portavoz del PP, Álvaro Queipo, quien ha advertido a Barbón de que su legado será el de un presidente «que falló a Asturias» y que «mintió y encubrió a los responsables para protegerse a sí mismo».

Por su parte, la diputada del Grupo Mixto, Covadonga Tomé, ha reprochado a Barbón la reacción de su partido al contenido de su propuesta de dictamen, que atribuye responsabilidades a cuatro altos cargos de sus gobiernos y a tres funcionarios, y ha defendido la inclusión de nombres —«no solo de los empresarios, que son terroristas patronales»— como una exigencia de la sociedad a un parlamento del que espera «firmeza y claridad» para esclarecer lo ocurrido.

En sus respuestas, Barbón ha acusado al líder del PP de caer «en lo más rastrero» al utilizar la muerte de personas para hacer política sin que le interese hablar las víctimas ni llegar hasta el final sino únicamente «los votos» al estar más preocupado por subir un punto en las encuestas que en conseguir que se haga justicia, informa Efe.