Las bajas laborales abren la brecha entre patronal y sindicatos en Asturias

Sergio Muñoz Solís
Sergio M. Solís REDACCIÓN

ASTURIAS

Imagen de archivo de un trabajador del sector del metal.
Imagen de archivo de un trabajador del sector del metal. LUONG THAI LINH | EFE

Según datos de la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo, las ausencias al trabajo cuestan 615 millones de euros anuales en la región, mientras los líderes sindicales señalan que las cifras «deforman la realidad y convierten una enfermedad en una sospecha»

19 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Las bajas laborales han abierto un nuevo frente entre sindicatos y patronal en Asturias. El fuerte incremento de las incapacidades temporales, especialmente entre los trabajadores jóvenes y en los procesos relacionados con la salud mental, ha derivado en un choque de discursos que enfrenta a la Federación Asturiana de Empresarios (FADE) y a las mutuas con las organizaciones sindicales, que acusan a las empresas de «culpabilizar» a quienes enferman. «La baja laboral no es un capricho del trabajador, la da un profesional médico», resume el secretario general de UGT Asturias, Javier Fernández Lanero.

El debate se recrudeció en los últimos días tras una jornada organizada en Oviedo por FADE, Adecco y la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT), en la que empresarios y mutuas alertaron de que el absentismo se ha convertido en «un problema estructural» para la economía asturiana. Según los datos expuestos por el director gerente de AMAT, Pedro Pablo Sanz, las ausencias al trabajo cuestan ya más de 615 millones de euros anuales en Asturias y superan los 33.000 millones en el conjunto de España.

Las cifras sitúan al Principado entre las comunidades con mayores tasas de absentismo del país, con porcentajes de entre el 8,5% y el 9%, por encima de la media nacional. Además, la duración media de las bajas laborales en Asturias ronda los 70 días, frente a los poco más de 42 del conjunto del Estado. Desde la patronal se insiste en que esta situación genera un fuerte impacto sobre el tejido productivo, especialmente en pequeñas empresas y micropymes.

«El sistema sanitario está desbordado», sostuvo durante la jornada el vicepresidente de FADE, Pablo García, quien reclamó más coordinación con las mutuas y mayor agilidad administrativa para reducir los tiempos de incapacidad temporal. En la misma línea, el director general de la patronal, Alberto González, lamentó que el convenio firmado hace casi un año entre el Principado, la Seguridad Social y las mutuas para agilizar procesos traumatológicos siga sin aplicarse por problemas burocráticos entre administraciones.

Sin embargo, más allá de las cifras económicas, fueron algunas de las explicaciones aportadas durante la jornada las que provocaron la reacción inmediata de los sindicatos. Sanz llegó a vincular el aumento de las bajas entre jóvenes con factores sociológicos y educativos como la «sobreprotección en la infancia», un supuesto menor compromiso laboral o un exceso de garantismo en las relaciones laborales. También generaron polémica las referencias realizadas por responsables empresariales a los «jetas» que fingen bajas o al uso de detectives privados para detectar fraudes entre trabajadores en incapacidad temporal.

El secretario general de UGT Asturias considera que esas afirmaciones suponen «un uso muy torticero de los datos económicos» y critica el propio empleo del término absentismo. «Lo que pretenden es deformar la realidad y convertir una enfermedad en una sospecha», sostiene Lanero, que cree que el debate público se está «viciando» al presentar las bajas laborales como un problema exclusivamente vinculado a la actitud de los trabajadores.

El dirigente sindical rechaza además la idea de que las bajas sean un incentivo económico para quien las solicita. Recuerda que en las enfermedades comunes los trabajadores no perciben salario durante los tres primeros días y que posteriormente cobran porcentajes reducidos de su base reguladora. «No es ningún chollo», insiste. Según explica, las empresas que complementan las bajas hasta el 100% suelen ser grandes compañías donde, precisamente, el problema del absentismo tiene menos incidencia.

Tanto UGT como CCOO de Asturias coinciden en señalar que el aumento de las incapacidades temporales tiene una relación directa con el deterioro de la salud mental y con las condiciones laborales. El responsable de Acción Sindical de CCOO, Damián Manzano, aseguró que el verdadero debate debería centrarse en «por qué la gente enferma en los trabajos» y no en «fiscalizar» las bajas médicas. El sindicato reclama actualizar la normativa de prevención de riesgos laborales para adaptarla a nuevos entornos de trabajo, especialmente en plataformas digitales y sectores marcados por la precariedad.

Fernández Lanero también pone el foco en los riesgos psicosociales y en la situación de los jóvenes. A su juicio, el incremento de problemas de ansiedad o depresión está estrechamente ligado a la precariedad, los bajos salarios y las dificultades de acceso a la vivienda. «Es frustrante ir a trabajar y seguir siendo pobre», afirma. El dirigente de UGT recuerda además que solo un 4% de las empresas asturianas visitadas por agentes de salud laboral del Principado habían realizado evaluaciones de riesgos psicosociales durante el último año, pese a que estos estudios permiten detectar situaciones de estrés, acoso o mal clima laboral.

Desde los sindicatos también se reprocha a la patronal que reclame menos duración de las bajas mientras se opone, dicen, a aumentar la inversión pública en sanidad. «No previenen y tampoco quieren dotar de recursos a la sanidad para reducir las listas de espera», critica Fernández Lanero, que considera que el verdadero coste para Asturias no es el de las bajas, sino «no invertir en salud y prevención».