180 años de Fuensanta: el manantial que se hizo fábrica

ASTURIAS

La compañía cumple su aniversario con una apuesta por la diversificación y la expansión internacional

19 may 2026 . Actualizado a las 17:03 h.

A veces el agua también sirve para contar una larga historia. En Nava, la empresa Fuensanta acaba de alcanzar un hito al que muy pocas compañías en España pueden aspirar: su 180 aniversario. Convertida en un auténtico referente industrial de la comunidad, su proyección internacional se extiende por cuatro continentes.

La historia del agua de Fuensanta hunde sus raíces mucho más atrás de la fundación oficial de la compañía en 1846. En el entorno de los manantiales, ubicados en una napa subterránea a 300 metros de profundidad en la imponente Sierra de Peñamayor, se descubrieron en su día monedas romanas, algo que muestra que ya en la antigüedad se valoraban las cualidades de su manantial.

A mediados del siglo XIX, ese reconocimiento obtuvo el respaldo científico e institucional. En 1846, mediante una Real Orden, Fuensanta se convirtió en una de las pocas aguas declaradas oficialmente minero-medicinales en España y tras ello se consolidó un pequeño balneario que, desde el siglo XIX, se transformó en un centro de reunión de la época, atendiendo a numerosas personalidades de la alta sociedad y la política que buscaban en los paisajes de Nava un remedio para sus males.

Lograr mantenerse en activo durante 180 años es una hazaña en sí misma. El presidente de la compañía, José Luis Fernández Martín-Caro, destacó con orgullo el dato de que «Fuensanta es, con toda probabilidad, la empresa más antigua de Asturias con actividad ininterrumpida». Y explicó que mientras que la inmensa mayoría de las industrias y fábricas asturianas se vieron obligadas a detener sus máquinas por completo debido a los estragos de la Guerra Civil, las instalaciones de Fuensanta nunca dejaron de funcionar. El balneario sirvió primero como hospital de campaña para un bando y, posteriormente, para el otro.

El presidente destacó que ese arraigo histórico se traduce hoy en un fuerte compromiso con el empleo rural y apuntò que en una época marcada por el reto de la despoblación en el campo, Fuensanta sostiene de manera directa a 48 empleados en su planta del concejo de Nava, los empleos indirectos suman un centenar más.

Del concurso de acreedores al éxito financiero

La historia reciente de la empresa fue atribulada . En 2014, Fuensanta atravesaba un momento crítico, sumida en una situación concursal que amenazaba su supervivencia. Fue entonces cuando fue adquirida por la firma Global SMM 2009. Bajo esta nueva propiedad, se diseñó e implantó un ambicioso plan estratégico basado en tres pilares fundamentales: inversiones tecnológicas, diversificación del catálogo de productos y una decidida expansión al mercado internacional.

Desde aquella adquisición en 2014, la compañía ha logrado triplicar su facturación. El pasado año, la empresa cerró el ejercicio con una facturación de 7,3 millones de euros, lo que supuso un incremento del 9% respecto al año anterior. Durante los primeros cuatro meses de 2026, las ventas han aumentado un espectacular 25%. En total, durante el último año la planta envasó 23 millones de litros de líquido (repartidos entre agua mineral, refrescos y cerveza), lo que se tradujo en 30,5 millones de botellas y 2,3 millones de cajas, firmando un crecimiento del 5% en la producción global frente al año anterior.

El presidente de la compañía resaltó que aunque el agua natural sigue siendo el pilar indiscutible de la casa, la diversificación de productos ha sido una de las claves principales para revitalizar el negocio extendiendo su oferta a una gama de refrescos con gas y sin gas. José Luis Fernández Martín-Caro presumió de su refresco Multifrutas y añadió que haciendo gala de sus raíces asturianas, la dirección incorporó hace un par de años un refresco de manzana sin gas elaborado «con zumo de fruta real, huyendo por completo de componentes químicos».

El plan estratégico de inversiones, que ha sumado 20 millones de euros en los últimos años destinados a la modernización de las líneas de envasado y a garantizar la sostenibilidad medioambiental, ha permitido a Fuensanta mirar con descaro hacia el exterior. Llevar una botella de agua desde un entorno rural asturiano a miles de kilómetros de distancia es hoy una realidad cotidiana para la marca.

Actualmente, la empresa exporta de manera regular a mercados de América como México (donde gozan de una posición muy fuerte), Nueva York, Miami, Las Vegas, Puerto Rico y la República Dominicana. A pesar de la incertidumbre en el comercio internacional global, los responsables de la firma aseguran que los conocidos aranceles de la administración de Donald Trump no les han afectado en absoluto en sus operaciones americanas.