Paula Penanes, dermatóloga: «La piel tiene memoria y el daño solar se acumula toda la vida»

ASTURIAS

Paula Penanes, dermatóloga
Paula Penanes, dermatóloga

La especialista alerta sobre el exceso de confianza ante el sol de primavera y recuerda que la radiación ultravioleta también actúa en los típicos días nublados o frescos de Asturias: «hacer recados, dar un paseo, hacer deporte o tomar algo a una terraza conlleva exposición solar y hay que fotoprotegerse»

26 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Con la llegada de la primavera y el aumento de las horas de luz, también regresan las comidas al aire libre, los paseos al sol y las primeras jornadas de terraza. Sin embargo, esa sensación de que en esta época del año el sol «todavía no quema» lleva a muchas personas a bajar la guardia frente a una radiación ultravioleta, radiación que sigue actuando incluso en los días grises. La dermatóloga Paula Penanes advierte que la primavera es una estación especialmente delicada para la piel ya que, tras el invierno, llega con menos melanina y, por tanto, más vulnerable a los efectos del sol. En la entrevista concedida a La Voz de Asturias, la especialista desmonta algunos de los mitos más extendidos sobre la fotoprotección, alerta sobre el aumento de lesiones cutáneas y recuerda que el daño solar no siempre se ve de inmediato, pero deja huella con el paso de los años. Con el objetivo de evitar quemaduras solares, el envejecimiento prematuro y también el riesgo de melanoma o manchas permanentes, Penanes incide en la importancia y necesidad de incorporar la protección solar a la rutina diaria también aquí en Asturias, ya que considera que el clima cambiante genera una falsa sensación de seguridad pero que «no hace falta quemarse para sufrir daño solar», subraya. Es más, matiza que «hacer recados, dar un paseo, hacer deporte o tomar algo a una terraza conlleva exposición solar», por lo que insiste en que «hay que fotoprotegerse».

—En primavera, muchas personas sienten que el sol aún no es peligroso. ¿Por qué esta es una época clave para extremar la fotoprotección?

—La primavera es justamente la época en la que empezamos a hacer más vida al aire libre, rebajar las capas de ropa, que también nos protege, y, además, hay más horas ya de luz al día, días más largos. La piel viene de todo el invierno con muy poca radiación y está más virgen. Y luego está la diferencia entre radiación ultravioleta y luz. No hace falta estar al sol para estar recibiéndola y de hecho las nubes solo tapan muchas veces el 50% de la radiación. Puedes tener un día gris y un índice de radiación alto.

—¿Qué cambios concretos sufre la piel tras el invierno que la hacen más vulnerable a la radiación solar en esta estación?

—Lo más evidente es que perdemos el bronceado y, por tanto, apenas tenemos melanina que nos proteja. La melanina es nuestra protección natural frente a la radiación, por eso la producimos cuando nos exponemos y entonces nos bronceamos. Es un mecanismo de defensa. Y, de pronto, nos exponemos en primavera de forma brusca. Esto hace que muchos pacientes puedan tener erupciones solares, lo que se conoce popularmente como «alergia al sol», con los primeros días de sol de la temporada. Después la piel se endurece y, aunque la radiación siga sin ser buena para nosotros, al menos somos capaces de ir mermando el daño con la producción de melanina y con esa forma del cuerpo de acostumbrarse a ella.

«El fotoprotector actúa desde que nos lo aplicamos»

—¿Qué errores habituales observa en la población a la hora de protegerse del sol en esta época del año?

—Hay muchísimos mitos: por ejemplo, tener que aplicarse el fotoprotector ‘x’ tiempo antes de la exposición solar, eso es falso. El fotoprotector actúa desde que nos lo aplicamos. Fundamentalmente, se interpreta que solo se recibe daño solar si estás en la playa o piscina tomando el sol. Salir a la calle, hacer recados, dar un paseo o hacer deporte o incluso ir a tomarte algo a una terraza o comer en un merendero o terraza, todo eso es exposición solar y hay que fotoprotegerse y reaplicar el fotoprotector cada 2 horas si estamos al aire libre. Si además salimos por la mañana y luego por la tarde, deberíamos volver a aplicarlo por la tarde.

—Se habla mucho de melanoma y lesiones premalignas. ¿Qué señales tempranas deberíamos vigilar en la piel tras la exposición solar?

—Las quemaduras aumentan mucho el riesgo de cáncer de piel, así que un buen inicio es no quemarse. Más allá de esto, el daño del sol se acumula así que hay que vigilar los signos de alarma en cualquier momento del año. Los signos de alarma en los lunares, que nos pueden hacer pensar que ese lunar se ha vuelto malo progresando a un melanoma, siguen una regla ABCDE. Nos alarma que los lunares sean Asimétricos, que tengan un Borde irregular, que tengan varios Colores en un mismo lunar, que el Diámetro del lunar sea mayor a 6mm o que cambien en su Evolución (un lunar que siempre ha sido de una manera de pronto cambia en su forma o se hace mucho más grande o pica o sangra). Y también existen signos de alarma de otros tipos de cáncer de piel más frecuentes que el melanoma, como el carcinoma epidermoide o el carcinoma basocelular. En este caso, hay que vigilar heridas que no curan, una lesión tipo «grano» o tipo mancha rosada o azulada que sale de nuevas, si no se resuelve y aumenta progresivamente de tamaño; o lesiones como pequeñas costras o «postillas» ásperas, rosadas, blanquecinas o color piel que, aunque las quitemos manualmente, vuelven a salir.

—Más allá del cáncer de piel, ¿qué efectos menos conocidos tiene el sol en primavera?

—En cuanto nos exponemos vamos acumulando daño solar. La radiación ultravioleta B (UVB) se queda algo más superficial y genera más rojez y más daño en la epidermis. La radiación ultravioleta A (UVA) profundiza más y daña mucho la dermis donde está el colágeno y la zona que da sostén y tersura a nuestra piel. Acumular daño solar equivale a envejecimiento, arrugas, pérdida de esa tersura. Además, la radiación solar es la principal causa de manchas solares y es fundamental protegerse, a poder ser, con un protector que incluya color o pigmentos, para prevenirlas. Incluso hay patologías que se agravan o desencadenan con la luz solar. La más famosa es el lupus. También algunas sustancias pueden reaccionar con la luz dando erupciones. Es típico tras el contacto con algunas plantas en presencia de luz. Por ejemplo, las hojas o ramas de higueras o si nos aplicamos un antiinflamatorio en crema como los que se usan para aliviar contracturas, si luego nos da el sol podemos tener una reacción de inflamación, picor y dermatitis.

—Se recomienda usar protectores con un factor igual o superior a 30. ¿Existe una diferencia real de protección entre un SPF 30 y un SPF 50+, o lo más importante es la frecuencia de aplicación?

—El número que aparece en el envase solo nos da información sobre la protección frente a UVB. Ese número multiplica ‘x’ veces el tiempo que uno tarda en quemarse. Si yo naturalmente tardo 10 minutos en quemarme, pero me aplico fotoprotector 20 tardaré en quemarme 200 minutos. El problema es que también nos afecta mucho la radiación UVA y por eso tenemos que fijarnos en que ponga el sello UVA dentro de una circunferencia o que ponga PA++++. No está tan establecido como la medición de la ultravioleta B y solamente hace falta que tenga una potencia frente a UVA de 1/3 de la que tiene frente a B. Así que para asegurar una buena potencia frente a UVA necesitamos una muy alta protección frente a B por cuestiones legislativas y del etiquetado. Por tanto, siempre recomiendo, si vas a exponerte al sol, usar fotoprotector 50+ y sello UVA o 50+ y PA++++. Y mejor si protege frente a luz visible o si tienes tendencia a manchitas del sol mejor si es con color o pigmentos.

—En Asturias el tiempo es cambiante y, a veces, tenemos una falsa sensación de seguridad por la humedad o porque hace fresco, ¿cree que la población tiende a infravalorar la radiación solar por este motivo? ¿Hay un exceso de confianza frente al sol «que no quema» cuando, en realidad, se están ocasionando lesiones en la piel?

—Sin duda alguna, sí que infravaloramos la radiación. Como, además, el efecto es acumulativo y a largo plazo, cuesta más verlo. Si yo voy a la playa y me veo daño inmediato me asusto más. Pero lo que ocurre es que me encuentro a diario muchas pacientes que han tomado muchísimo el sol o pacientes varones que no se aplicaban nunca el protector solar porque no tomaban el sol en la playa. Ahora se encuentran, años después, con cánceres de piel o con lesiones pre-malignas que pueden evolucionar a él. O personas con una piel maravillosa en la zona cubierta toda la vida por el bañador, pero con un escote, cara o manos ajadas, envejecidas y con manchas por esa exposición «de toda la vida». Siempre digo que es verdad eso que dicen de que «la piel tiene memoria».

—¿Por qué es importante mantener una rutina de protección solar incluso en días nublados?

—Lo comentaba anteriormente, el efecto es acumulativo y no se ve al momento. No hace falta quemarse para tener daño solar.

—El sol de primavera también tiene efectos en la mujer durante el embarazo o cuando está en tratamientos hormonales. ¿Cómo debe ser el protocolo de fotoprotección para las mujeres en estas etapas?

—Estos cambios hormonales pueden predisponer a trastornos de la pigmentación en las que salen manchas faciales difusas, esto se llama melasma. Es muy recomendable seguir una rutina igual que cualquier otra persona con todo lo que hemos explicado, pero añadiendo además que los fotoprotectores lleven pigmentos o color para protegernos también de la luz visible (no solo de la UVB y UVA) y minimizar el riesgo de manchas.

—En una región como la nuestra, donde se combinan playa, montaña y actividades al aire libre en primavera, ¿qué hábitos de protección considera imprescindibles?

—Lo mejor es evitar las horas centrales del día y añadir al protector en crema sombrero o gorra y gafas de sol. Hay zonas olvidadas como las orejas o el dorso de las manos en las que hay que acordarse de echar la crema. Reaplicar cada 2 horas aproximadamente y si nos bañamos tener en cuenta que el protector sea water resistant y, si tenemos dudas, reaplicarlo cuando salgamos del agua o, sí o sí, reaplicarlo si nos bañamos más de 20 minutos porque los estudios solo se hacen con 20 minutos de baño. Y no nos vale water proof, tiene que tener el sello water resistant o very water resistant, que es lo que sí que se establece con controles fiables. Además, hay que tener una mayor precaución en gente con erupciones lumínicas polimorfas o «alergia al sol» o con patologías como el lupus que se agraven con la luz solar.

—Para terminar, ¿qué mensaje trasladaría a los asturianos para que incorporen la fotoprotección en su rutina diaria desde hoy mismo?

—Creo que tenemos que pasar el bronceado de moda y protegernos porque solo tenemos una piel. Sabemos como nadie aprovechar los días buenos de sol porque aquí escasean, pero tenemos que llevarnos el protector encima y si está gris acordarse de que la radiación está ahí también. Las horas de sol de hoy o una quemadura van a crear un daño para toda nuestra vida. Hay que recordar que el efecto es acumulativo y ese famoso dicho de la piel tiene memoria.