Asturias, entre las comunidades más envejecidas también en discapacidad: es la segunda con la media de edad más alta de España
ASTURIAS
El Principado concentra casi la mitad de sus solicitudes en personas mayores de 65 años, y presenta las limitaciones funcionales más severas
25 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Asturias es la comunidad autónoma más envejecida de España, y este hecho se ver reflejado también en el perfil de quienes acuden a los centros de valoración de discapacidad. Según el Estudio exploratorio de la prevalencia y características de la discapacidad en España, elaborado por el Instituto Universitario de Integración en la Comunidad (INICO) de la Universidad de Salamanca, el Principado registra una media de edad de 61,76 años entre sus solicitantes, la segunda más alta de España, solo por debajo de las Islas Baleares (61,92 años).
El estudio recogió el perfil demográfico de 14.765 solicitantes de valoración en Asturias en el último año analizado. El volumen total de solicitudes resueltas por el sistema asturiano en ese mismo periodo fue, según el propio informe, de 25.861 expedientes. Del grupo analizado, el más numeroso corresponde a personas de entre 35 y 64 años (39,71%), pero lo que distingue al Principado del conjunto nacional es el extraordinario peso de las franjas de mayor edad. El grupo de 65 a 79 años alcanza el 30,50%, el porcentaje más elevado de todas las comunidades autónomas para esa franja concreta. Y el grupo de 80 o más años supone el 18,78% adicional. Sumados, casi el 49% de los solicitantes asturianos tienen 65 años o más.
En el extremo opuesto, los grupos más jóvenes tienen en Asturias una presencia muy reducida. Las personas de 0 a 18 años representan únicamente el 6,26% del total, el segundo porcentaje más bajo de España, solo por encima de Castilla y León (4,99%). Y el grupo de 19 a 34 años apenas supone el 4,68%, uno de los valores más bajos junto con Galicia (4,43%) y Cantabria (4,60%).
Este perfil demográfico tiene consecuencias directas en el tipo de discapacidades que se valoran, en la severidad de los casos y en los recursos que el sistema debe movilizar. La alta edad media de los solicitantes asturianos lleva asociada una mayor prevalencia de enfermedades crónicas y degenerativas.
La clase 2, de discapacidad moderada, entre el 25 y el 49%, es la más frecuente, con el 39,57% de los reconocimientos, en línea con lo observado en la mayoría de comunidades autónomas. Sin embargo, la clase 3, correspondiente a la discapacidad grave (50-95%), alcanza el 31,48% de los reconocimientos, lo que sitúa a Asturias como el tercer territorio con mayor proporción en esta categoría, solo superada por Cataluña (43,36%) y Navarra (32,53%).
Por su parte, la clase 1, discapacidad leve, del 5 al 24%, supone el 13,52% de los casos, uno de los valores más bajos para esta categoría. Las clases extremas son, como en el resto de España, claramente minoritarias: la clase 0 (insignificante) representa el 0,96% y la clase 4 (total) apenas el 0,64%. El resultado es un perfil de discapacidad reconocida en el que predomina la afectación media-alta, con un peso de los casos graves notablemente superior a la media nacional.
El elevado nivel de severidad de los casos también se refleja en la tasa de reconocimiento de las solicitudes. El 79,69% de los 22.753 expedientes con resultado conocido en Asturias ?es decir, aquellos en los que se dispone de resolución administrativa definitiva? concluyeron con el reconocimiento de algún grado de discapacidad, lo que sitúa al Principado como la tercera comunidad con mayor tasa de reconocimiento, solo por detrás de Cataluña (86,55%) y Galicia (81,39%). En el extremo opuesto, comunidades como el País Vasco (43,48%) o Castilla y León (52,04%) presentan tasas de reconocimiento muy inferiores.
El porcentaje de expedientes que no alcanzaron el umbral mínimo exigido fue de tan solo el 17,36% en Asturias, una proporción baja si si compara con comunidades como Castilla y León (40,52%), País Vasco (36,19%) o Comunidad Valenciana (33,49%). El desistimiento o renuncia representó el 2,95% de los casos. La no comparecencia, que en otras comunidades como Navarra (18,33%) o País Vasco (18,07%) alcanza proporciones llamativas, no aparece registrada en los datos del Principado.
Asimismo, los datos asturianos presentan una limitación de registro significativa: 2.939 expedientes carecen de información sobre el género del solicitante, la proporción más alta de toda España. El propio estudio advierte de que esta circunstancia debe tenerse en cuenta al interpretar los resultados de Asturias.
En cuanto al carácter de los reconocimientos, el modelo asturiano se orienta claramente hacia las resoluciones permanentes: 16.606 expedientes resolvieron con ese carácter, frente a 1.526 con carácter revisable. Esta distribución es coherente con el perfil de edad muy avanzada de los solicitantes: las discapacidades asociadas al envejecimiento tienden a ser estables e irreversibles, lo que reduce la necesidad de actualizaciones periódicas.
Limitaciones funcionales
El Baremo de Evaluación de Limitaciones en la Actividad (BLA) mide las dificultades de las personas en tareas concretas de la vida diaria: moverse, cuidarse, gestionar el hogar, trabajar o relacionarse. En Asturias, esta dimensión arroja uno de los perfiles más severos de España. La limitación moderada (clase 2) es la más frecuente, con el 47,12% de los casos, pero lo más destacado es la limitación grave (clase 3), que representa el 31,31%, el porcentaje más alto de todas las comunidades con datos disponibles en esta dimensión.
La ausencia de limitación (clase 0) apenas representa el 2,40% en Asturias, el segundo valor más bajo, que contrasta con las altas proporciones de comunidades como Cataluña (27,71%), Andalucía (23,18%) o Aragón (22,28%). En Asturias, esa categoría es casi marginal. Casi el 80% de los expedientes se sitúa en limitación moderada o grave, lo que configura un perfil de severidad funcional muy por encima de la media nacional. Los datos reflejan dificultades considerables en la vida doméstica (13,72%, segundo valor más alto tras Galicia), el autocuidado (13,29%) y la vida comunitaria, social y cívica (14,16%, el porcentaje más elevado de España en ese dominio).
Finalmente, el contraste más llamativo aparece en el llamado Baremo de Restricciones en la Participación (BRP-QD), que evalúa la capacidad real de la persona para implicarse en situaciones de la vida cotidiana: aprender, trabajar, relacionarse o participar en la comunidad. En Asturias, el 95,17% de los expedientes con datos en esta dimensión se sitúa en clase 0, es decir, sin ninguna restricción significativa en la participación. Es el porcentaje más alto de toda España, seguido por Cataluña (83,86%) y Castilla-La Mancha (68,11%).
Se da el caso, entonces, de que Asturias es la comunidad con limitaciones funcionales cotidianas más graves pero, al mismo tiempo, la que menos restricciones registra en la participación social. La explicación más plausible, apuntada por el propio estudio, no es que las personas con discapacidad en Asturias participen plenamente en la vida comunitaria. El informe señala que este patrón ?compartido también por Cataluña y Castilla-La Mancha, aunque con menor intensidad? responde a que la dimensión de restricciones en la participación, aprobada por Real Decreto en 2022, aún no se está aplicando con la misma eficacia en todos los territorios, y que en Asturias tiene un uso especialmente limitado.