La producción de miel en Asturias, mermada por los altibajos del clima en primavera
ASTURIAS
El presidente del consejo regulador de la IGP confía en que el tiempo se estabilice en verano y salve la temporada: «Estamos todavía a tiempo de tener unas cosechas aceptables»
28 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Las condiciones del clima en Asturias en los últimos años están afectando poderosamente a la producción de miel. En 2025, esta inestabilidad hizo que la cosecha mermara respecto al año anterior, y todo apunta a que 2026 tampoco será un año especialmente productivo. Como explica el presidente del consejo regulador de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Miel de Asturias, Julio Fernández, «las colmenas necesitan estaciones estables, y hay unos altibajos en la temperatura en épocas que no corresponden que son muy malos para la producción».
Esta primavera, por ejemplo, vino muy lluviosa y fría. Es una época que necesita menos agua y temperaturas más suaves. Estos meses son claves para la producción, y aunque en los últimos días volvió a salir el sol y subieron las temperaturas, Julio Fernández cree que la cosecha de este año ya lo notará. «Estamos en la época de producción, de mayor población y crecimiento en las colmenas, y la lluvia y las temperaturas bajas la merman».
Todavía hay, no obstante, esperanza para salvar el año. «Estamos todavía a tiempo de tener unas cosechas aceptables, pero necesitamos que el tiempo se estabilice, tener buenas temperaturas para que las colmenas den néctar». Si el clima acompaña, Julio Fernández confía en que la producción se sitúe entre los 12.000 y los 15.000 kilogramos de miel. «Tenemos margen, espero que seamos capaces de recuperar», confía el productor.
Lo importante es que, ahora, el tiempo no se vaya al otro extremo, y que no haya sequías en verano, que fue lo que ocurrió el año pasado. En 2025, llovió en primavera, y después, a finales de julio y agosto, que es cuando se da la miel de montaña, hubo una sequía muy extrema que afectó también a la producción. Se necesita humedad y calor para que haya néctar, pero estas nunca pueden ser excesivas. «Si hay mucha humedad, se estropea, y si hay mucho calor, también».
En Asturias se produce miel a lo largo y ancho del territorio, y no hay ninguna comarca que no se haya visto afectada por la irregularidad del clima. «El cambio climático se está notando; a finales de invierno, hay temperaturas muy elevadas, la primavera viene fría y lluviosa y el verano, con temperaturas extremas; eso es muy malo». Porque tanto como que no haya exceso de humedad y frío en primavera ni calor extremo o sequía en verano es muy importante que el invierno sea frío. «Se necesitan estaciones muy marcadas».
Si hay que buscar una parte buena en la producción en Asturias es el crecimiento de la certificación con IGP. Actualmente, hay 95 inscritos en el sello, de los que 57 son productores y el resto, envasadores. En 2025, la certificación creció un 4% respecto al año anterior. ¿Y por qué es importante formar parte de la IGP? Julio Fernández lo tiene claro. Es «una marca de calidad, que implica controles y le da un valor a tu producto». La IGP contribuye a la promoción de la miel hecha en Asturias, y ofrece una garantía de que el producto está controlado de forma exquisita, a diferencia de otros muchos que pueden no tener estos controles y, en consecuencia, ofrecen miel de peor calidad.
La miel importada es un duro competidor por el precio. Hay miel llegada de otros países (sobre todo de China) a precios muy por debajo del que ofrecen los asturianos. Para evitar fraudes, hay una normativa que obliga a incluir en el etiquetado el país de origen de la producción, pero esta herramienta podría ser insuficiente si no hay una vigilancia activa del mercado. La IGP da un paso más. Garantiza con su sello bien visible que la miel no solo es asturiana sino que también cumple unos estándares de calidad que los productos sin este marchamo no alcanzan.
La IGP Miel de Asturias es muy reciente. A diferencia de otros productos como la faba, que lleva casi tres décadas, o el chosco de Tineo, que lleva casi dos, la miel se ha incorporado hace muy poco tiempo. El Consejo Regulador se constituyó y comenzó a operar a principios de la presente década, y la protección más amplia del sello, el reconocimiento de la Unión Europea, no llegó hasta el año pasado. Su trabajo, y la forma en que ha ido incorporando productores en tan poco tiempo, han sido muy meritorios. La gran ventaja que tiene la IGP es, sin duda, según Julio Fernández, «la promoción, porque poco a poco la gente lo va notando; la garantía es para el consumidor». Durante años, se vendió mucha miel sin etiqueta, y aunque ahora es obligatoria, todavía es posible que haya ventas en este mercado paralelo.
Hay una gran diferencia para el consumidor. Porque aunque en un mercado te digan que la miel es casera y que se produjo en una colmena asturiana, no hay ninguna garantía de que sea así. Solo la etiqueta que está detrás de un proceso riguroso de control da fe de que, realmente, la producción es asturiana y, además, se ha llevado a cabo con todos los requisitos indispensables para que el producto tenga unos mínimos de calidad. Ahora, toca esperar a que el tiempo acompañe y que la miel asturiana pueda seguir creciendo en cantidad y calidad.