Peluca y microcámara: así cazaron en Oviedo una trampa en el examen del carnet de conducir

F.S

ASTURIAS

La Guardia Civil identificó a un vecino de Oviedo, de 54 años, que tenía que examinarse tras haber perdido vigencia su permiso

29 may 2026 . Actualizado a las 11:48 h.

Un hombre de 54 años y vecino de Oviedo ha sido descubierto utilizando un sofisticado entramado electrónico, que ocultaba bajo una peluca, durante una prueba teórica oficial para recuperar la vigencia del carnet de conducir. La intervención, realizada por agentes del Grupo de Investigación y Análisis de Tráfico (GIAT) de la Guardia Civil en colaboración con la Jefatura Provincial de Tráfico de Asturias, se enmarca dentro de los controles permanentes que ambos organismos aplican para evitar el uso de tecnologías no autorizadas en los exámenes de conducir.

Según informaron fuentes policiales, los hechos ocurrieron en el aula de exámenes de la Jefatura Provincial de la capital asturiana. El aspirante realizaba la prueba obligatoria tras haber perdido la vigencia de su autorización administrativa. Sin embargo, su actitud y ciertos indicios extraños en su vestimenta llamaron la atención de los agentes encargados de la vigilancia en la sala. Para no interrumpir el examen del resto de los opositores y garantizar la intimidad del sospechoso, los efectivos policiales decidieron esperar a que concluyera el ejercicio escrito antes de actuar.

Cámaras, peluca y un pinganillo

Tras finalizar la prueba, los agentes procedieron a su identificación y a un registro superficial que destapó un método de ocultación minuciosamente preparado. El implicado llevaba colocada una peluca adherida a una funda de tela a modo de gorro. Bajo este postizo ocultaba una microcámara de cable flexible, un módulo transmisor y un teléfono móvil inteligente que hacía las funciones de receptor y enlace de datos directo con el exterior.

El despliegue técnico se completaba con un microauricular, conocido coloquialmente como 'pinganillo', introducido directamente en el pabellón auditivo del conductor. Este dispositivo estaba conectado a un sistema de comunicación oculto bajo su camiseta, lo que le permitía recibir las respuestas correctas de los test en tiempo real. Las autoridades señalaron que, aunque el hombre poseía competencia oral, presentaba serias dificultades en la comprensión lectora de la lengua española.

En su comunicado, la Guardia Civil advierte de que este tipo de conductas están tipificadas como infracciones muy graves en la actual Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial. Como consecuencia inmediata de la trampa, el resultado del examen ha sido declarado «no apto» de manera fulminante. Asimismo, el infractor se enfrenta a una sanción económica de 500 euros y la normativa vigente le impone la prohibición expresa de presentarse a nuevos exámenes de obtención o recuperación del carné de conducir durante un periodo de seis meses.

Un balance en aumento

La coordinación entre la Jefatura de Tráfico y el Sector de Tráfico de la Guardia Civil en la región continúa activa para detectar estos nuevos métodos de fraude, considerados un riesgo directo para la seguridad vial al permitir que personas sin los conocimientos exigidos obtengan la autorización para circular.

Este caso no es un hecho aislado en el Principado de Asturias. Según los datos de la comandancia, el grupo especializado GIAT ha intervenido un total de 20 dispositivos de intercomunicación no autorizados en diferentes exámenes de conducción desde el 1 de marzo de 2024 hasta la fecha.