Estos son los 22 concejos asturianos que esquivan el «boom» de las viviendas de uso turístico

Carmen Liedo
Carmen Liedo REDACCIÓN

ASTURIAS

Vista general de Sames, en Amieva, desde Argolibio
Vista general de Sames, en Amieva, desde Argolibio Turismo de Asturias

Se trata de municipios rurales en los que las casas que salen al mercado se destinan a vivienda habitual o segunda residencia tras su rehabilitación

06 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Mientras el debate sobre el impacto de las viviendas de uso turístico ha ido ganando intensidad en los últimos meses en buena parte de Asturias, todavía existen 22 municipios en la región que esquivan ese «boom». Así lo refleja el Visor de Alojamientos Turísticos del Principado, que contabiliza en la comunidad 5.782 viviendas de uso turístico (VUT) frente a 2.810 viviendas vacacionales (VV), una diferencia que evidencia el fuerte crecimiento de la primera modalidad en los últimos años, sobre todo, en los municipios más urbanos y de las zonas central y oriental de Asturias. En contraposición, hay otra parte de la Asturias rural en la que el panorama es muy distinto: Allande, Amieva, Bimenes, Boal, Cabranes, Candamo, Grandas de Salime, Ibias, Illano, Illas, Las Regueras, Peñamellera Alta, Pesoz, Quirós, Ribera de Arriba, San Tirso de Abres, Santo Adriano, Sariego, Sobrescobio, Villanueva de Oscos, Villayón y Yernes y Tameza figuran en el visor sin ninguna vivienda de uso turístico registrada, aunque la mayoría sí cuentan con viviendas vacacionales, un modelo más extendido en el ámbito rural asturiano.

Pero la ausencia de VUT no tiene nada que ver ni con estrategias ni con políticas de las administraciones locales. Más bien, por lo que explican los regidores de algunos de esos municipios, es consecuencia de la situación inmobiliaria de estos concejos, donde la escasez de vivienda disponible y la abundancia de inmuebles antiguos condicionan. Así, la realidad de esos 22 municipios resulta muy diferente a la de los destinos más turísticos, ya que en ellos cada casa rehabilitada puede significar una segunda residencia o, en el mejor de los casos, una vivienda habitual y llegada de nuevos vecinos a unos concejos que luchan desde hace tiempo contra la despoblación.

En Amieva, uno de los dos únicos municipios del oriente asturiano que no registra viviendas de uso turístico, el alcalde, Carlos Félix Salazar, explica que las viviendas existentes «se están ocupando más bien para vivienda habitual y otras están como segunda vivienda» de gente que reside en las grandes ciudades o en núcleos urbanos del Principado, aunque también menciona que hay propietarios de fuera de la región que conservan inmuebles familiares para utilizarlos durante vacaciones o fines de semana. «Aquí cada casa que sale a la venta, bien sea cuadra para rehabilitar y cambiar de uso o vivienda como tal. Se está vendiendo mucho», afirma el regidor, que no oculta su temor «a la especulación» y a que buena parte de esas adquisiciones las hagan compradores con intención de reformar los inmuebles para volver a ponerlos en el mercado. Aun así, Salazar no percibe que la expansión de las viviendas de uso turístico sea una amenaza inmediata para el concejo: «el problema de la vivienda tensionada, yo creo que Amieva no llegue de momento», sostiene el mismo, aunque reconoce que la situación podría cambiar con el paso de los años.

El alcalde de Quirós, Rodrigo Suárez, considera que la ausencia de viviendas de uso turístico en su municipio ha contribuido a evitar algunos de los problemas que sí sufren otros territorios. Mientras en determinadas zonas la presión turística dificulta el acceso a la vivienda, en Quirós explica que se ha limitado a algunas antiguas casas de aldea se han transformado en viviendas vacacionales, una modalidad de alojamiento en la que se alquila al completo y no por habitaciones. Así, lo que traslada el regidor es que en Quirós hay, más bien, un interés creciente por comprar inmuebles con destino a vivienda habitual, en ocasiones, edificaciones en muy mal estado: «están vendiéndose casas hasta en ruinas, prácticamente para arreglar enteras», explica el mismo, que añade que se están destinando a vivienda habitual porque «cuando te das cuenta, hay gente que no conoces viviendo en los pueblos, cuando en este concejo, más o menos, nos conocemos todos», señala.

Turistas pasan ante una casa decorada con conchas en Tazones, Asturias
Turistas pasan ante una casa decorada con conchas en Tazones, Asturias Paco Paredes | EFE

Santo Adriano es otro ejemplo de municipio libre de vivienda de uso turístico, aunque cuenta con varias casas rurales o viviendas vacacionales. Una de las razones de que esté esquivando el «boom» turístico pese a la cercanía con la capital del Principado puede ser que la escasez de vivienda disponible está condicionando el desarrollo del municipio. Su alcaldesa, Elvira Menéndez, traslada que la demanda supera ampliamente a la oferta existente, hasta el punto que asegura que «aquí en Santo Adriano no hay nada libre». Según explica, las pocas viviendas disponibles en los pueblos han acabado vendiéndose o alquilándose para estancias permanentes: «unas se vendieron y otras están alquiladas, pero para familias que vinieron a vivir, de larga estancia», destaca la regidora, que también señala, al igual que comentaban sus homólogos de Amieva y Quirós, que la mayor parte de las operaciones se han centrado en inmuebles que requieren obras de rehabilitación y que la disponibilidad es cada vez más reducida.

Menéndez vincula esta tendencia al atractivo creciente de los entornos rurales, en su caso, un municipio próximo a Oviedo, si bien apunta igualmente que «de Madrid tenemos gente que se trasladó a vivir aquí cuando la pandemia, incluso alguno puso negocio», explica. Esa llegada de nuevos vecinos, unida a la proximidad de la capital asturiana y a la calidad de vida que ofrece el concejo, dice que ha incrementado el interés por instalarse en la zona. La alcaldesa reconoce que el principal desafío pasa por encontrar fórmulas que permitan ampliar el parque residencial sin alterar el equilibrio del territorio. «Nos está viniendo gente continuamente preguntando si hay vivienda por algún sitio, si hay alguna casa», comenta la misma, que habla de estudiar futuras posibilidades de construcción en áreas donde las limitaciones urbanísticas lo permitan.