La sociedad necesita médicos e ingenieros, pero también necesita de historiadores y filósofos, si quiere ser una sociedad de futuro
17 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El curso académico 25-26 toca a su fin en Asturias, en sus distintos niveles sin sobresaltos destacables. De cara al curso venidero, y a los siguientes, las cosas pueden cambiar. De momento lo que está anunciado es el advenimiento de las universidades privadas a Asturias, nada menos que tres y equitativamente repartidas entre las tres grandes ciudades. A nadie se le ha ocurrido llevar las sedes a Colunga o a Puerto de Vega.
Entre lo público y lo privado siempre está presente el debate, y no se va a cerrar, pues hay opiniones en un sentido y en el otro, algunas perfectamente razonadas y otras viscerales que solo responden a intereses que no se aclaran lo suficiente. La Educación es una cuestión que genera siempre gran debate, ya que afecta a la práctica totalidad de la población. Y la pregunta surge inmediatamente: ¿por qué ahora las universidades privadas ponen el foco en Asturias? De las muchas respuestas que se pueden dar hay dos que son claras. Una porque la Universidad no cubre toda la demanda existente, y otra porque se vislumbra negocio.
Sin entrar en una maraña de datos vamos a fijarnos en algunos números de los últimos que se han publicado. La Universidad de Oviedo prevé para el próximo curso un total de 380.000 horas de docencia y 5.000 asignaturas. Tal magnitud de tiempo de interacción entre docentes y discentes no parece suficiente para determinadas materias. Hay que referirse obligatoriamente a las áreas sanitarias donde es evidente que la Universidad no suministra las titulaciones que precisa el sistema sanitario.
La Universidad cuenta en la actualidad con unos 20.000 alumnos y hace no muchos años rondaba los 40.000, cabría pensar que, dado el descenso de alumnado, se podría aumentar la oferta formativa en medicina, pero daríamos de bruces con otros números que son los presupuestos a los que hay que ceñirse.
Si la Universidad fuese una empresa, como lo son las universidades privadas, se pondría a fabricar médicos y enfermeras a toda velocidad para atender a la demanda, pero la Universidad, como centro del saber, tiene otras obligaciones. La Universidad pública no puede ni debe, quedarse en formar los profesionales que demanda la sociedad en cada momento, que también, debe ofrecer formación en cuantas más materias mejor. La sociedad necesita médicos e ingenieros, pero también necesita de historiadores y filósofos, si quiere ser una sociedad de futuro.
No será necesario echar la vista atrás cuando los estudios superiores solo estaban al alcance de las clases pudientes. Afortunadamente acceder a la universidad está hoy al alcance de la mayoría y así seguirá si se apoya con decisión a las universidades públicas. Asombra observar el entusiasmo con que las administraciones autonómicas y municipales reciben la iniciativa privada. No será necesario que los futuros estudiantes de las universidades que se implanten en Asturias vistan con uniforme ya se encargarán de diferenciarse para no confundirse con quienes acudan a la universidad de toda la vida.
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