Agustín Pérez, el estudiante que desafió las burlas y convirtió su vocación infantil por la carpintería en excelencia (con mención de honor incluida)
ASTURIAS
El joven ovetense, de 17 años, ha finalizado de forma destacada el ciclo de Técnico en Carpintería y Mueble en La Laboral y quiere seguir formándose en un sector que afronta problemas de relevo generacional
02 jul 2026 . Actualizado a las 08:32 h.A los ocho años, la mayor parte de los niños sueñan con ser futbolistas, pilotos, astronautas, médicos, veterinarios o, si se les pregunta en la actualidad, creadores de contenido. Agustín Pérez ya tenía claro con 8 años que quería ser carpintero, sueño que ha cumplido con 17 porque ya lo es. Descubrió su vocación cuando visitaba a su padrino, carpintero de profesión, y disfrutaba pasando el tiempo en su taller, rodeado de herramientas, virutas y madera, observando con curiosidad cómo unas simples tablas podían transformarse en muebles, puertas o piezas únicas hechas a mano. El caso es que aquella fascinación infantil se convirtió en una vocación firme que le ha llevado a destacar en sus estudios hasta obtener una mención de honor en el ciclo de grado medio de Técnico en Carpintería y Mueble que acaba de concluir en el Centro Integrado de Formación Profesional de La Laboral, en Gijón.
«El gusanillo me entró desde muy pequeño, a los ocho años, en el taller de mi padrino», relata el joven ovetense, que confiesa que siempre le ha gustado mucho ver el trabajo que se hace a mano. De hecho, señala que sus primeros aprendizajes de carpintería fueron con su padrino y en su taller porque «él me enseñase alguna cosa y me dejase hacer algún juguete», así que en un momento dado se tomó en serio que el oficio le gustaba mucho «y dije: quiero ser carpintero». Su historia tiene además una particularidad que él mismo cuenta con naturalidad: antes de iniciar la formación profesional, no había destacado especialmente en el ámbito académico ni en Primaria ni en la ESO, donde las notas, reconoce, siempre fueron «justas». Sin embargo, cuando llegó a FP su rendimiento académico pasó a ser excelente al formarse en aquello que realmente le apasionaba. «Cuando algo te gusta de verdad, no lo estudias ni te cuesta esfuerzo porque te resulta muy fácil», reflexiona Agustín.
Su interés por aprender lo más posible del oficio de carpintero lo demostró también en los periodos de prácticas que realizó durante los dos años de formación, tanto en las de primer curso, que realizó en Puertas Miera, con un perfil más industrial, como en las de segundo curso, en Carpintería Cubillas, un negocio de perfil más tradicional, donde pudo acercarse al trabajo artesanal que tanto le atrae. En ambos casos, lejos de conformarse solo con llevar a cabo las tareas asignadas, el joven estudiante intentó absorber todo el conocimiento posible: «a la mínima que podía intentaba mirar cómo trabajaban. Estaba muy proactivo todo el rato para aprender lo máximo posible. Es donde realmente aprendes en la carpintería», asegura con un tono de voz que denota la pasión que siente por el oficio.
Octavo en el campeonato Spainskills
Además, cuando Agustín habla de carpintería no se refiere únicamente en la ejecución técnica porque, según manifiesta, lo que más le apasiona es el proceso creativo que existe detrás de cada proyecto. «Si tengo que destacar qué es lo que más me gusta, sería pensar cómo va a ser el diseño, el boceto, crear la idea para luego realizarla. Es el proceso de convertir una idea en algo material», explica el joven oventense, a quien ese entusiasmo llevó a representar a Asturias en el campeonato nacional de Formación Profesional SpainSkills, celebrado en IFEMA, Madrid. Durante cinco meses se preparó intensamente para la competición, dedicando horas y horas a formarse: «durante esos meses estuve hasta doce horas al día preparándolo», comenta Agustín, que logró finalizar en octava posición en una prueba de alta complejidad técnica en la que tuvo que fabricar una pieza en un tiempo de 18 horas y en la que participan los mejores estudiantes de FP del país.
Su historia también refleja algunas de las dificultades que todavía afrontan los jóvenes que eligen profesiones vinculadas a los oficios tradicionales. El mismo relata que durante años tuvo que escuchar en el ámbito escolar comentarios y bromas de parte de sus compañeros por querer dedicarse a la carpintería. «Tuve compañeros tanto en Primaria como en la ESO que se llegaron a reír de mí por eso», recuerda el joven, que admite que aquellas situaciones llegaron a molestarle, especialmente porque se trataba de algo que le apasionaba, aunque con el tiempo aprendió a convivir con esas críticas. Afortunadamente, en casa siempre encontró el apoyo de sus padres para que se dedicara a lo que le gustaba, por lo que, desafiando las burlas que podía tener en el entorno escolar, apostó por cumplir el sueño de su infancia de dedicarse a la carpintería. Ni siquiera el hecho de tener que madrugar cada día durante el primer curso a las seis de la mañana para ir de Oviedo a Gijón y tener que esperar más de una hora el comienzo de las clases le restó ánimo para lograr ser carpintero.
Un oficio con falta de relevo generacional
La experiencia en La Laboral también le ha permitido a Agustín Pérez comprobar la realidad de un sector con cada vez más dificultades de relevo generacional, y es que de los treinta alumnos que comenzaron el ciclo, únicamente seis llegaron a titularse. Lo positivo que destaca es que esa reducción progresiva convirtió las clases «en una formación prácticamente personalizada». Y como también ha podido conocer lo difícil que resulta encontrar profesorado que cubra la plaza de quienes se jubilan, con el título recién obtenido, esta promesa de la carpintería ya ha decidido que continuará formándose en un grado superior de Carpintería que cursará a distancia por impartirse en Galicia. Su objetivo es poder llegar a cursar un máster por si en el futuro decidiera dedicarse a la enseñanza, precisamente, por esa falta de relevo generacional que ha visto de quienes forman en el oficio: «ya hay falta de relevo en el propio oficio y en lo que es ser profesor de carpintería mucho más», señala. No obstante, en sus planes también está incorporarse al mercado laboral y trabajar media jornada para poder compatibilizar la continuidad de los estudios: «buscaré una que me permita compaginarlos y que me permita ir a hacer los exámenes cuando toquen a Galicia, o me dejen algún día libre si tengo que preparar algún trabajo», plantea el joven.
Lo que está claro es que, a sus 17 años, Agustín Pérez todavía tiene por delante un largo recorrido profesional, si bien su historia demuestra que las vocaciones auténticas, aquellas que nacen en la infancia y resisten el paso del tiempo, siguen encontrando su camino, en este caso, entre planos, herramientas y madera, como muestra en los videos que sube a su cuenta de Instagram @riestro_carpinteria.