Aída Amado denuncia las dificultades de viajar en avión con su máquina de hemodiálisis: «No llevaba una maleta, llevaba la máquina que me mantiene con vida»

Ainara Álvarez REDACCIÓN

ASTURIAS

Aída Amado
Aída Amado Aída Amado

La asturiana asegura que, pese a contar con la autorización de la aerolínea y toda la documentación médica, estuvo a punto de no poder regresar de Mallorca con el dispositivo que necesita para realizar su tratamiento de hemodiálisis

05 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Lo que debía ser un vuelo de regreso desde Mallorca acabó convirtiéndose en horas de incertidumbre para Aída Amado. La asturiana relata que estuvo a punto de no poder volver a casa después de que el piloto del avión le impidiera embarcar con la máquina de hemodiálisis que necesita para realizar su tratamiento. 

Amado fue diagnosticada en 2017 de un síndrome nefrótico que no respondió a los tratamientos y que derivó en una insuficiencia renal en 2023. Tras pasar un año recibiendo hemodiálisis en el hospital, desde hace dos años realiza el tratamiento en su domicilio gracias a una máquina portátil que también debe llevar consigo cuando viaja.

Cada desplazamiento, explica, requiere una planificación previa. La empresa suministradora envía al destino los líquidos, filtros y el resto del material necesario para la diálisis, mientras que ella debe transportar la máquina. Para este viaje, además, contaba con una autorización previa de la aerolínea, un informe médico que justificaba que el dispositivo debía viajar en cabina, la ficha técnica y la normativa correspondiente.

Según relata, el vuelo de ida desde Asturias se desarrolló con normalidad. Sin embargo, el regreso desde Mallorca comenzó con retrasos en el mostrador de facturación, donde el personal  puso en duda la documentación presentada y tardó más de una hora en confirmar con la compañía que la autorización era válida. Pero las mayores dificultades llegaron al acceder al avión. Según relata Amado, la tripulación aseguró no haber recibido ninguna notificación y el piloto le indicó que la máquina no podía viajar en cabina porque superaba las dimensiones permitidas para el equipaje. «La máquina no es un equipaje de cabina, es un dispositivo sanitario de carácter vital», afirma Amado.

Además, asegura que explicó en varias ocasiones que el dispositivo había viajado sin incidencias en el trayecto de ida y que la propia aerolínea había autorizado previamente su transporte. Incluso después de que el piloto contactara con la compañía y comprobara que esa autorización existía, insistió en que la máquina no podía viajar, alegando nuevamente que excedía las medidas.

Ante la situación, tuvo que intervenir la Guardia Civil. Los agentes, ante la negativa del piloto, le ofrecieron trasladarla a un hospital para que pudiera recibir la diálisis en caso de no poder regresar a casa ese mismo día y le informaron de la posibilidad de presentar una denuncia. Según explica Amado, fue cuando comenzaron a solicitar los datos del piloto para iniciar ese procedimiento cuando el comandante volvió a interesarse por la situación y terminó autorizando el embarque una hora después. 

Para la asturiana, el episodio pone de manifiesto la falta de conocimiento sobre este tipo de dispositivos médicos y la ausencia de criterios homogéneos en el transporte aéreo. «Puedes preparar el viaje con meses de antelación, llevar toda la documentación y cumplir la normativa, pero al final depende de que la persona que te atienda conozca cómo actuar», lamenta.

Además, asegura que no es un caso aislado. Afirma conocer a otras personas que han tenido problemas similares y recuerda que anteriormente tuvo que renunciar a realizar un crucero tras recibir negativas por parte de varias compañías.