El calor ha llegado a Asturias para quedarse, y obliga a replantear la protección de los trabajadores de numerosos sectores

Manuel Noval Moro
Manuel Noval Moro REDACCIÓN

ASTURIAS

Trabajadores de la construcción al sol
Trabajadores de la construcción al sol JOSE PARDO

Las olas de calor, cada vez más largas, exigen adaptar protocolos en empresas y administraciones en una región poco acostumbrada a estas condiciones extremas

06 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Hasta hace unos años, las temperaturas altas en el verano asturiano eran ocasionales. Dos o tres días, o a lo sumo una semana, con picos muy altos de temperatura. En los últimos años, sin embargo, los veranos son mucho más calurosos, y las olas de calor pueden durar varias semanas o extenderse, aunque con altibajos, a todo el periodo estival. Y una de las consecuencias más visibles es el cambio que este aumento de las temperaturas ha supuesto para las condiciones laborales. La región, acostumbrada históricamente a un clima templado y a proteger a sus trabajadores frente al frío más que frente al calor, se enfrenta ahora ante una nueva situación que para las comunidades del sur se ha normalizado hace ya tiempo, y que en Asturias tiene todavía muchos flecos. 

Como explica el Secretario General de UGT Asturias, Javier Fernández Lanero, las olas de calor «no solo afectan a trabajadores que están a la intemperie sino también dentro de los locales; en Asturias no estábamos preparados como otras regiones donde hay calores extremos». A su juicio, hay dos problemas pendientes. El primero, actualizar las evaluaciones de riesgos laborales. El segundo, actualizar los protocolos ante el calor extremo.

Cabría pensar que los principales perjudicados son quienes trabajan a la intemperie pero no tiene por qué ser así. Los interiores son un problema en Asturias porque, hasta ahora, en pocos lugares se planteaba la climatización en verano. El aire acondicionado sigue faltando en muchos espacios. Estas carencias se vieron el pasado mes de mayo, cuando, a raíz de la ola de calor, sindicatos como CSIF o CCOO denunciaron que las altas temperaturas registradas en las residencias de los Establecimientos Residenciales para Ancianos, dependientes del Principado de Asturias (ERA) ponían en riesgo tanto a los trabajadores como a los residentes. Y también cuando el calor extremo obligó a suspender las clases en el el IES Río Trubia, en el concejo de Oviedo, precisamente por el hecho de que sus instalaciones no estaban preparadas para hacer frente a temperaturas altas.

Otro sector afectado por el calor es la hostelería. Muchos establecimientos no están preparados con climatización, y para sus propietarios, muchas veces, según Fernández Lanero, «es complicado porque no se puede actualizar de un día para otro».Y lo mismo ocurre con el pequeño comercio. De ahí que el representante sindical sostenga que «el Gobierno tendrá que poner en algún momento ayudas, porque muchas veces son reparaciones integrales y puede ser complicado; los ventiladores mueven aire caliente, lo que se necesita son equipos de climatización, y por eso habrá que facilitar ayudas para autónomos, pequeño comercio y hostelería». 

Pero, más allá de esto, el secretario general de UGT señala que las empresas deben adaptarse a los cambios en el tiempo adoptando otras medidas. Por ejemplo, en muchos casos se puede habilitar el teletrabajo. «A pesar de que pasan los años sigue imperando el trabajo presencial, pero tanto en la Administración como en el ámbito de la empresa privada se podría potenciar el teletrabajo, porque en algunos lugares se dan temperaturas extremas y calores imposibles». 

Y en el caso de los trabajos de exterior, lo lógico es establecer cambios en los horarios, como ya hacen en muchas comunidades del sur. «Se pueden dejar aquellas tareas de más esfuerzo y más complicadas con el calor para horas con menos temperaturas; y habilitar descansos con agua y espacios a la sombra», sugiere Fernández Lanero. Asimismo, hay que implantar cambios en los propios equipos de protección individual, que deben incorporar «cosas que aquí no eran normales como las cremas solares, las gorras o el agua; aquí antes el problema era el frío, y no estamos preparados para atender esto»

El secretario general sostiene que las empresas «tienen que establecer protocolos no solo para el trabajo exterior sino también para los interiores no climatizados, porque trabajar se hace casi imposible». Y, finalmente, da un mensaje a los propios trabajadores: «tienen derechos, tienen que exigirlos y ejercitarlos, porque les ampara la ley; que lo exijan cuando el calor no es soportable»

En Asturias, además, la población está más envejecida y, por lo tanto, más sensible a los daños del calor. Y están los trabajos en el campo, y el riesgo de que los incendios se extremen. Todos debemos, en palabras de Javier Fernández, «hacer caso cuando se decreta riesgo amarillo y naranja, y anticiparnos a la ola de calor que viene».

En cualquier caso, para Rodríguez Lanero «hay que cambiar la cultura porque esto ha venido para quedarse, y las empresas deben hacer sus deberes y prevenir, nosotros debemos ser muy exigentes en las negociaciones y el gobierno empezar a habilitar partidas para que los pequeños negocios y la hostelería se adapten». Un estudio reciente aseguraba que los accidentes de trabajo aumentan un 17 por ciento con las olas de calor. Todo ello son razones más que suficientes para que Asturias se ponga en marcha y actúe para hacerle frente al calor con garantías.