¿En qué zonas de Asturias es más probable que se produzca una inundación?

Marcos Gutiérrez REDACCIÓN

ASTURIAS

El río Nalón fuera de su cauce a su paso por Pravia en una imagen de archivo
El río Nalón fuera de su cauce a su paso por Pravia en una imagen de archivo Juan González

La Confederación Hidrográfica del Cantábrico acaba de publicar la revisión de los mapas de peligrosidad y riesgo de crecidas del Cantábrico Occidental y la parte española del Cantábrico Oriental, que en el Principado comprende 76 áreas con riesgo potencial significativo. Casi 51.000 personas viven en zonas con alta probabilidad de desbordamientos en la región

20 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La Confederación Hidrográfica del Cantábrico, en colaboración con las autoridades de Protección Civil y en coordinación con el cuarto ciclo (2028-2033) de la planificación hidrológica de la Demarcación Hidrográfica del Cantábrico Occidental y la parte española del Cantábrico Oriental, ha publicado la revisión de los mapas de peligrosidad y riesgo de inundación.

Esta actualización determina que existen zonas de alta probabilidad, en la que las opciones de ocurrencia de inundación en un año cualquiera son del 10%, zonas de probabilidad media, en la que las opciones de crecidas en un año cualquiera son del 1%, y luego están las zonas de baja probabilidad, en la que la expectativa de ocurrencia de desbordamiento en un año cualquiera del 0,2%.

Fuentes de la Confederación Hidrográfica del Norte explican a La Voz que existen zonas en las que las inundaciones son menos frecuentes (no se marcan en color rojo), pero que, en caso de producirse, pueden ser más peligrosas que en aquellas en las que existen altas expectativas de que se puedan producir más a menudo estos fenómenos.

En este caso, «los episodios más peligrosos no tienen que ser necesariamente los que más se repitan». Desde la Confederación Hidrográfica del Norte resaltan que, en Asturias, las zonas de mayor riesgo de desborde se concentran en las Áreas de Riesgo Potencial Significativo de Inundación (ARPSI), localizadas principalmente a lo largo de los principales ríos y en algunos tramos costeros y estuarios.

En el Principado existen 76 áreas con riesgo potencial significativo. En torno a 50.973 personas viven en zonas con alta probabilidad de desborde, 83.699 en zonas de probabilidad media y 122.850 en zonas con baja probabilidad. Destacan especialmente las áreas urbanas e industriales del centro de la región, como Gijón, Oviedo, Avilés, Mieres y Langreo, «donde la elevada concentración de población, infraestructuras y actividad económica incrementa la exposición frente a las inundaciones».

También presentan un riesgo «relevante» los municipios situados en las cuencas de los ríos Nalón y Caudal, mientras que en el resto de Asturias existen numerosas ARPSI asociadas a cauces como el Narcea, Sella, Navia, Esva, Trubia o Raíces, «aunque la menor densidad de población reduce su exposición».

La revisión del tercer ciclo de los Mapas de Peligrosidad y Riesgo de Inundación (MAPRI) mantiene la delimitación de las ARPSI existentes e incorpora una actualización de la cartografía basada en nuevos estudios y mejoras hidráulicas. En Asturias, la revisión de la cartografía de peligrosidad se centra en la ARPSI ES018-AST-37-4, correspondiente al río Raíces (Avilés-Castrillón), mientras que en el resto de las ARPSI se actualizan los mapas de riesgo para mejorar la planificación territorial, la protección civil y la gestión del riesgo de crecidas.

En este sentido, según la memoria de la revisión y actualización de los mapas de peligrosidad y riesgo de inundación, las proyecciones climáticas basadas en los escenarios de emisiones más probables no predicen cambios «sustanciales» en las precipitaciones anuales en el ámbito de la demarcación, «aunque es probable que en el futuro se produzca un aumento de la frecuencia y magnitud de los episodios tormentosos».

Estos cambios podrían dar lugar a un «aumento a largo plazo de los caudales de avenida», pese a que estas estimaciones tienen asociado un «elevado grado de incertidumbre» debido, por un lado, a la inseguridad inherente a las proyecciones climáticas y, por otro, «a la dificultad para tener en cuenta otros factores que intervienen en la dinámica hidrológica en un escenario de cambio climático, como la evolución de la cubierta vegetal y los usos del suelo».

A escala global, se está registrando un ascenso generalizado del nivel medio del mar «que es consecuencia del calentamiento producido por el cambio climático». Una parte de este ascenso es debido a la dilatación térmica del océano asociada al incremento de la temperatura del agua. Otra parte está causada por la fusión de los casquetes polares. Este ascenso del nivel medio del mar «se ha podido constatar instrumentalmente en la costa de la Demarcación hidrográfica del Cantábrico Occidental durante los últimos años, lo que podría dar lugar a un incremento de la inundabilidad».

En conclusión, es probable que el cambio climático tenga un «efecto significativo» en la inundabilidad de la demarcación a medio y largo plazo, en particular en los caudales de avenida y en el nivel medio del mar. Desde el documento se destaca que el efecto acumulado de estos cambios a lo largo de un ciclo de planificación (6 años) es inferior a la resolución de las herramientas utilizadas en la delimitación de las zonas inundables, por lo que «no es necesario por el momento incorporar los efectos del cambio climático a la revisión y actualización de los mapas de peligrosidad y riesgo de inundación».

No obstante, el cambio climático tiene unos efectos potenciales «lo suficientemente graves como para seguir avanzando en investigación sobre su influencia en la inundabilidad». En consecuencia, se plantea la necesidad de «actualizar la información sobre esta problemática a lo largo del presente ciclo de planificación, con especial énfasis en resolver los factores que mayor incertidumbre generan».