Carlos Magdalena, botánico asturiano que descubrió el nenúfar más grande del mundo: «Disfruto mucho rescatando especies vegetales pero no hace falta ser 'supermán'»

Yolanda García Ramos
yolanda garcía LUARCA / LA VOZ

ASTURIAS

NIKE GARCÍA (NOSOLOJARDINES)

El llamado «Mesías de las plantas» comenzó de sommelier en Londres en los 90, actualmente es jardinero en los Kew Gardens donde empezó como voluntario, y ha sido citado por David Attenborough y Jane Goodall

21 jul 2026 . Actualizado a las 22:19 h.

Por las venas del experto botánico asturiano Carlos Magdalena podría correr clorofila en vez de sangre. Ha llevado su pasión hasta tal nivel que es conservador estrella en los Royal Botanic Kew Gardens, Londres, y ha sido mencionado por David Attenborogouh (cumplió 100 años en mayo) y Jane Goodall (falleció el año pasado). Bautizado como «El mesías de las plantas», título también de su libro, ofreció el sábado una magnífica visita guiada en el Bosque Jardín de La Fonte Baxa, de Luarca. Entre sus hitos destacan el rescate de la extinción del nenúfar más pequeño del mundo (Nymphaea thermarum) y de una especie de planta de la que solo quedaba un ejemplar (el «café marrón» o Ramosmania rodriguesii) y descubrió el nenúfar más grande del mundo (Victoria boliviana). Tiene vínculos con Vigo. Su padre es de allí, colabora con la Fundación Sales y le puso el nombre de la ciudad de segundo nombre a su hijo.

—¿Cómo valora la segunda y última visita a La Fonte Baxa en Luarca, que partió de una idea del guia Nike García, de Nosolojardines?

—Muy bien. Acompañó el tiempo y hubo mucha gente. No me esperaba tanto interés. El público tuvo muy buena actitud. Sé que vino gente de Madrid solo para acudir a la visita o que adelantó las vacaciones... Es algo halagador. También para el sector.

—¿A qué obedece ese interés y más cuando es se enfatiza hoy en día más al mundo animal?

Los derechos de los animales realmente dependen también de los derechos de las plantas. A raíz del covid, creo que la gente se dio cuenta de lo que le rodea. En Galicia y en Asturias tenemos un clima que es de lo mejor que hay en Europa para cultivar plantas, porque no tiene un clima extremo, ni hay tanta carencia de agua y en la mayor parte del año están entre 15 y 18 grados. Sin embargo, probablemente España sea el país de Europa con más climas diferentes y ello fragmenta los tipos de jardín y vivero.

—¿Hay aquí cultura botánica?

—Creo que en Asturias y en Galicia hay una cultura incluso ancestral, como en el caso de las camelias o en pazos y lugares históricos, con plantas que trajeron 200 años. También a nivel de familias. Lo que menos hay es que la gente haga piña. Cuando marché a Inglaterra, el Jardín Botánico de Gijón estaba en sus inicios. Ahora hay pequeños grupos que intercambian plantas y conocimientos, creando afición.

En Galicia y en Asturias tenemos un clima que es de lo mejor que hay en Europa para cultivar plantas, porque no tiene un clima extremo«»

—Rescató especies vegetales en extinción y en lugares remotos, entre pirañas incluso creo. Como un Indiana Jones de las plantas...

—Las pirañas fritas están muy ricas porque me tocó comerlas [ríe]. Es relativo porque aunque he ido adonde no llega casi nadie, tampoco he sido tan audaz. Solo que cuando hay un interés y una dedicación, incluso a lugares difíciles, pasito a pasito, puede llegar prácticamente cualquiera. No hace falta ser un «supermán» para conseguirlo. Con cuidado, se llega. Yo disfruto mucho.

Paseo botánico de Carlos Magdalena
Paseo botánico de Carlos Magdalena NIKE GARCÍA

—Su historia comenzó marchando de joven a Londres en los 90. ¿No quiso hacer Biología en Asturias?

A los 18 años igual llevaba doce mirando enciclopedias de plantas. El conocimiento realmente no lo refleja el título, aunque está bien tener títulos. Veía que en Asturias, si hacías cuatro años de Biología y el quinto de Medicina, te hacían médico y mirabas en las estadísticas: casi todos los biólogos estaban en el paro. Dicen en Asturias que ‘cortando huevos se aprende a capar’. En Londres comencé como sommelier en un restaurante de cinco estrellas, que me dio la oportunidad de aprender inglés. Luego conseguí entrar de jardinero, aprendiendo la cultura y la jerga inglesa de jardinería, y me saqué la diplomatura de Horticultura Botánica en los Kew Gardens. Mientras trabajaba, estudiaba. Empecé a trabajar de ello antes de empezar a estudiarlo. Saqué el título un poco por revancha personal, después de haber entrado al principio como voluntario porque solo exigían unos mínimos académicos y los tenía. Como la jerga científica es en latín, la cojí rápido. Al final de cuentas, es curioso porque me dieron el título y en lugar de marchar como hacían casi todos, yo decidí quedarme.

Paseo botánico con Carlos Magdalena, en el centro, el pasado sábado en La Fonte Baxa en Luarca
Paseo botánico con Carlos Magdalena, en el centro, el pasado sábado en La Fonte Baxa en Luarca NIKE GARCÍA

—¿Cuál es su trabajo actual?

Llevar una parte de la colección de plantas tropicales, abarcando muchas familias desde las pasifloras a los nenúfares, árboles, arbustos, alguna palmera... También hago proyectos. Hemos nombrado una especie nueva, por ejemplo. Hay más, pendientes de publicar. En agosto iré a Filipinas por la conservación de una planta endémica que tienen y en octubre a Colombia a dar varias charlas en un congreso.