Asturias tiene la costa con mayor riesgo de inundación del norte peninsular

La Voz OVIEDO

ASTURIAS

Fuerte oleaje rompiendo contra el muro de la playa de San Lorenzo
Fuerte oleaje rompiendo contra el muro de la playa de San Lorenzo Paco Paredes | EFE

Un estudio de Greenpeace alerta de que la erosión del litoral y el aumento de las ciclogénesis explosivas elevan la vulnerabilidad de playas y estuarios asturianos

23 jul 2026 . Actualizado a las 11:29 h.

Un informe publicado por la organización ecologista Greenpeace ha revelado que la costa asturiana se ha convertido en la zona con mayor riesgo de inundación de todo el norte peninsular. A pesar de que el litoral cuenta con una geomorfología «abrupta» por sus acantilados y rasas costeras que ejercen de barrera natural, la subida del nivel del mar y el aumento de la frecuencia de ciclogénesis explosivas en 2026 han erosionado de forma sistemática los puntos más bajos y urbanizados, afectando a la vulnerabilidad de sus playas y estuarios.

El informe hace un repaso sobre los riesgos del litoral asturiano así como por la legislación vigente recientemente aprobada, como el decreto que regula los chiringuitos de playa, o la nueva ley de puertos. Refleja además que los ecosistemas costeros asturianos sufren una «pérdida progresiva de resiliencia biológica» debido a la fragmentación de hábitats y la contaminación histórica de algunas de sus rías. En concreto, determina que la costa asturiana presenta «graves episodios de contaminación» debido al «insuficiente saneamiento» especialmente en época estival, en zonas como Avilés, Bañugues, Navia o Villaviciosa.

Por otro lado, Greenpeace alerta de la proliferación de especies invasoras como el plumero de la pampa, que «coloniza los taludes costeros erosionados impidiendo que la vegetación dunar autóctona fije el sedimento de los pocos arenales que quedan libres de urbanización». Algunos puntos especialmente vulnerables donde aparece son el sistema dunar del Espartal (Castrillón), las marismas y entorno de la ría de Villaviciosa o parcelas abandonadas en el Cabo Peñas (Gozón).

De igual modo, la organización asegura que el calentamiento del mar Cantábrico provoca que especies como la merluza, el pixín (rape), el chicharro o el bocarte sufran un desajuste metabólico debido al aumento de temperatura y la pérdida de oxígeno en el agua.

Según Greenpeace, el tren de borrascas de este invierno «ha impactado con dureza» en paseos marítimos y playas, obligando a las Administraciones a asumir un gasto de más de un millón de euros en reparaciones. Para paliar todas estas problemáticas, Greenpeace ha explicado que ya existen proyectos que aplican «Soluciones basadas en la naturaleza», que priorizan la restauración de cordones dunares, como en las dunas de Verdicio (Gozón) o las impulsadas en las dunas de Los Quebrantos y Bayas, informa Europa Press.