La generación «sisi» gana terreno en Asturias: cada vez más jóvenes compaginan estudios y trabajo
ASTURIAS
La ocupación entre los jóvenes de 16 a 24 años mantiene una tendencia al alza mientras cada vez más estudiantes buscan ingresos y experiencia laboral antes de terminar su formación
29 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La imagen del joven que ni estudiaba ni trabajaba, popularizada durante la crisis económica de hace más de una década, está dando paso a un perfil muy distinto. Cada vez son más los que compatibilizan las aulas con un empleo, una tendencia que también gana fuerza en Asturias. Los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) muestran un crecimiento sostenido de la ocupación entre los menores de 25 años en los últimos años, un fenómeno que encaja con la expansión de la llamada generación «sisi»: estudiantes que trabajan al mismo tiempo para afrontar el elevado coste de vida, ganar experiencia profesional o ambas cosas a la vez.
La evolución es especialmente visible entre los más jóvenes. En la franja de 16 a 19 años, Asturias ha pasado de contabilizar apenas 900 ocupados en el primer trimestre de 2020 a 2.200 en el mismo periodo de 2026, tras alcanzar un máximo reciente de 2.300 en 2025. En apenas seis años, el número de adolescentes con empleo se ha multiplicado por más de dos.
La tendencia también se aprecia entre los jóvenes de 20 a 24 años. Si a comienzos de 2020 había 11.400 ocupados en esta franja, la cifra ascendió hasta los 16.600 en el primer trimestre de 2026, casi un 46% más. Aunque la EPA no distingue cuántos de ellos siguen cursando estudios, la evolución coincide con el auge nacional de quienes compatibilizan formación y empleo.
El fenómeno responde a un cambio profundo en la realidad de la juventud. Si durante la anterior crisis económica la principal preocupación era encontrar un puesto de trabajo, ahora muchos jóvenes sí consiguen acceder al mercado laboral, pero necesitan mantener ese empleo mientras continúan formándose. Detrás de esta transformación pesan, sobre todo, las dificultades para emanciparse, el elevado precio de la vivienda y la necesidad de acumular experiencia profesional antes incluso de finalizar los estudios.
Según los últimos datos del Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud, el alquiler medio en el país absorbe prácticamente todo el salario medio de una persona joven. Arrendar una vivienda cuesta de media en España 1.176 euros al mes, el equivalente al 98,7% de los ingresos de un trabajador joven. Como consecuencia, únicamente el 14,5% de los menores de 30 años vive de forma independiente y la edad media de emancipación supera ya los 30 años.
En ese contexto, trabajar mientras se estudia ha dejado de ser una opción minoritaria para convertirse en una estrategia cada vez más habitual. En España, alrededor de la mitad de los estudiantes de entre 16 y 29 años compatibiliza ya los estudios con algún tipo de empleo, generalmente parcial o temporal, aunque también existen casos de jornadas completas adaptadas a la formación online.
A la presión económica se suma otro factor. Las propias empresas demandan cada vez con más frecuencia experiencia previa incluso para acceder a los primeros empleos cualificados. Muchos estudiantes buscan incorporarse cuanto antes al mercado laboral para mejorar su currículo antes de terminar la universidad o la formación profesional, aunque ello suponga asumir jornadas más largas y reducir el tiempo disponible para estudiar o descansar.
La realidad, sin embargo, presenta claros contrastes. La EPA correspondiente al segundo trimestre de 2026 refleja que el desempleo entre los menores de 25 años aumentó en Asturias. El número de parados en ese colectivo pasó de 4.800 a 6.100 personas entre el primer y el segundo trimestre, elevando la tasa de paro juvenil del 20,4% al 24,1%, ligeramente por encima de la media nacional, situada en el 23,8%.
Este incremento no contradice el crecimiento observado en la ocupación juvenil durante los últimos años. Los expertos recuerdan que ambas variables pueden avanzar simultáneamente cuando aumenta la población activa, es decir, cuando más jóvenes deciden incorporarse al mercado laboral para buscar un empleo mientras continúan estudiando. De hecho, en el segundo trimestre la población activa creció en Asturias en 4.500 personas, por encima del incremento del empleo, lo que explica el ligero repunte del paro.
Durante el segundo trimestre se crearon 3.600 puestos de trabajo, hasta alcanzar los 433.800 ocupados, aunque el desempleo aumentó en 900 personas precisamente por el mayor número de personas que comenzaron a buscar trabajo. La tasa de actividad, aunque sigue siendo la más baja del país, también registró un ligero incremento.
La evolución de los jóvenes resume bien ese nuevo escenario. El problema ya no consiste únicamente en acceder a un empleo, sino en que ese empleo permita construir un proyecto de vida independiente. La sobrecualificación, los salarios contenidos y el fuerte encarecimiento de la vivienda obligan a muchos estudiantes a prolongar su estancia en el hogar familiar y a combinar clases con jornadas laborales para obtener unos ingresos adicionales. La generación de los «nini», reflejo de los años más duros de la crisis financiera, cede así protagonismo a la generación «sisi».