Asturias inicia agosto con carburantes más caros y el diésel por encima de los dos euros en algunos surtidores
ASTURIAS
El incremento de los precios responde al fin de una nueva fase de las medidas fiscales aprobadas para amortiguar el impacto del encarecimiento energético
01 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El inicio de agosto llega este sábado con un doble golpe para los conductores asturianos. Coincidiendo con una de las principales operaciones salida del verano, los carburantes se encarecen desde hoy hasta seis céntimos por litro tras expirar el viernes una nueva fase de las bonificaciones fiscales aprobadas por el Gobierno. La subida afecta a todas las estaciones de servicio del Principado y eleva el coste de cada repostaje justo cuando miles de asturianos inician sus vacaciones.
Hasta ayer, la gasolinera más barata de Asturias para repostar gasolina de 95 octanos era la de Alcampo de El Entrego, en San Martín del Rey Aurelio, donde el litro costaba 1,539 euros. Desde hoy pasa a situarse en torno a 1,599 euros. En esa misma estación, el gasóleo A se vendía a 1,599 euros por litro y desde este sábado ronda ya los 1,659 euros. En el caso de la gasolina de 98 octanos, el precio más bajo del Principado se encontraba hasta ayer en el Alcampo de la AS-2, en Gijón, con 1,720 euros por litro. Desde hoy rondará los 1,780 euros.
En el extremo contrario se sitúan varias estaciones de Repsol. El gasóleo A más caro de Asturias se vendía hasta ayer en la avenida de Asturias de Colunga, a 1,949 euros por litro, por lo que desde hoy supera los dos euros. También Repsol registra los precios más elevados para la gasolina en la estación de Ferrera, en Siero, donde la gasolina 95 costaba 1,839 euros y desde este sábado se sitúa cerca de 1,899 euros, mientras que la gasolina 98, que hasta ayer costaba 1,999 euros, roza ya los 2,06 euros por litro tras la subida.
El incremento responde al fin de una nueva fase de las medidas fiscales aprobadas para amortiguar el impacto del encarecimiento energético. Durante julio permanecía vigente una rebaja de 15 céntimos en el impuesto especial sobre hidrocarburos. Desde este 1 de agosto esa reducción pasa a ser de 10 céntimos, lo que, junto con el efecto del IVA, se traduce en un aumento de hasta seis céntimos por litro, según ha advertido la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES).
La subida coincide con unas semanas de encarecimiento de los combustibles. La escalada del precio del petróleo, impulsada por las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y el cierre del estrecho de Ormuz, ha llevado el barril de Brent a moverse en el entorno de los 87 dólares, después de haber llegado a rozar los 100. Aunque el crudo ha moderado parcialmente su cotización, ese descenso todavía no se ha trasladado con la misma rapidez a los surtidores, un comportamiento conocido en el sector como el «efecto cohete y pluma»: los precios suben rápidamente cuando aumenta el coste del petróleo, pero tardan mucho más en bajar cuando este se abarata.
En el conjunto de España, el litro de gasolina 95 rondaba este viernes los 1,64 euros de media y el del gasóleo superaba los 1,72, con incrementos muy significativos respecto al verano pasado. Llenar un depósito de 50 litros cuesta actualmente alrededor de diez euros más que hace un año para los vehículos de gasolina y unos 17 euros más en el caso de los diésel. Desde este sábado, el sobrecoste aumentará por la retirada parcial de las bonificaciones.
La coincidencia de esta subida con el arranque del mes de agosto, cuando se registra uno de los mayores movimientos de tráfico del año, incrementa el gasto de miles de familias asturianas que inician sus desplazamientos vacacionales por carretera. Para un turismo con un depósito de 50 litros, el aumento de seis céntimos por litro supone pagar unos tres euros más en cada repostaje respecto a los precios vigentes hasta ayer.
La patronal de las estaciones de servicio considera que mantener las rebajas fiscales durante los meses de mayor movilidad habría contribuido a aliviar el impacto sobre los hogares y el transporte. En cambio, organismos internacionales como la OCDE y el FMI defienden que este tipo de ayudas generales deben limitarse a los colectivos más vulnerables para evitar distorsiones en el mercado y un mayor coste para las cuentas públicas.