La Mar de Tazones: la familia asturiana que ha convertido el marisco en conserva en un producto gourmet
ASTURIAS
Pablo Noval, director comercial de la marca, explica cómo una empresa familiar nacida en Tazones ha convertido la innovación, la selección del producto y la exportación en las claves de su crecimiento
08 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La historia de La Mar de Tazones comenzó mucho antes de que su primera lata llegara al mercado. Detrás de la marca se encuentra una empresa familiar fundada hace cuatro décadas en Tazones, dedicada a la distribución de marisco vivo. Sin embargo, fue hace apenas tres años cuando la familia Noval decidió dar un paso más y crear una línea de conservas gourmet que hoy ya se comercializa dentro y fuera de España.
Pablo Noval, director comercial de la empresa, explica que la idea surgió tras incorporarse al negocio familiar después de pasar casi diez años viviendo en Londres. «Vi que era un sector un poco obsoleto y quise hacer las cosas de una manera diferente», señala. Su objetivo era crear un producto artesanal, cuidando hasta el último detalle y dirigido al segmento gourmet. «No sabíamos el éxito que iba a tener, aunque yo lo intuía por todo el trabajo que había detrás», añade.
La apuesta comenzó con la carne de centollo, aunque el catálogo no ha dejado de crecer. En la actualidad cuentan con siete referencias, entre las que destacan las ostras en vinagreta de albariño, las navajas ahumadas o la carne de bogavante azul, una edición limitada de apenas 500 unidades anuales que suele agotarse en pocos días.
Uno de los aspectos que diferencia a La Mar de Tazones es el control de toda la cadena de producción. «Tenemos la suerte de tener una cetárea donde podemos escoger nuestros propios bichos, pelarlos aquí a mano y cocerlos con agua del Cantábrico», destaca el director comercial. Además, la empresa se especializa exclusivamente en mariscos y bivalvos, alejándose de otros productos más habituales en el sector conservero.
La acogida del mercado ha superado las expectativas de la familia Noval. Según explica Pablo, la facturación prácticamente se duplicó durante el segundo año de vida de la marca y continúa creciendo gracias al interés de un consumidor que, en su opinión, «va educando el paladar» y cada vez valora más este tipo de productos premium.
El crecimiento también ha venido acompañado de una fuerte apuesta por la internacionalización. Aprovechando su experiencia en el extranjero, Pablo comenzó a contactar con distribuidores internacionales y actualmente las conservas de La Mar de Tazones están presentes en países como Estados Unidos, Alemania, Bélgica, Suecia, Suiza o Dubái, mientras trabajan para consolidar su entrada en el mercado británico.
Para el director comercial, la innovación resulta imprescindible incluso en un sector tan tradicional como el conservero. «El mundo cambia y hay que reinventarse», afirma. Esa filosofía ha llevado a la empresa a desarrollar productos poco habituales, como la ostra macerada con albariño, una elaboración que combina tradición y creatividad y que se ha convertido en una de las referencias con mejor acogida entre los consumidores.
Aunque el diseño del envase también juega un papel importante, con un faro de Tazones como símbolo de la marca, Pablo Noval insiste en que la esencia sigue estando en el producto y en el trabajo artesanal que realiza la familia desde hace décadas. «La familia Noval logra meter marisco en una lata», resume como la idea que mejor define un proyecto que aspira a seguir llevando el sabor del Cantábrico a nuevos mercados.