Un estudio de la Comisión Europea apunta que el mayor porcentaje de tierras en condiciones de desertificación se encuentra en España, Chipre y Grecia. El Principado y, en general, el norte de España se escapan, por ahora, de este escenario
16 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El Principado de Asturias parece escapar, de momento, del proceso progresivo de desertificación y degradación del suelo que afecta a una gran parte de España, más de la mitad, concretamente. Ese es uno de los resultados que se extraen del análisis del informe «Hacia una mejor caracterización de la degradación de la tierra y la desertificación en la Unión Europea», elaborado por el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea.
De acuerdo con este informe, las zonas áridas cubren actualmente el 15% de la Unión Europea (611.000 kilómetros cuadrados), una superficie equivalente al doble del tamaño de Italia. En este contexto, los estados miembros del suroeste, sur y sureste son los más afectados.
En consecuencia, la desertificación afecta a 530.000 kilómetros cuadrados (86,56%) de esta superficie (equivalente a aproximadamente el 12% del territorio de la Unión Europea), con repercusiones para unos 42 millones de personas.
El mayor porcentaje de tierras en condiciones de desertificación se observó en España (53%), Chipre (45%) y Grecia (36%). Otros 1.004.608 kilómetros cuadrados de la UE se consideran en elevado riesgo de desertificación según los escenarios futuros del Índice de Aridez (2021-2040). Muchas de estas zonas se encuentran fuera de la región que actualmente se considera árida (por ejemplo, Alemania, República Checa, Polonia, etc...).
Una tendencia de la que escapa el norte de España
La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) define la degradación del suelo como la pérdida parcial o total de la productividad del mismo, cuantitativa o cualitativamente, a causa de procesos como la erosión hídrica o eólica, la salinización, el anegamiento, el agotamiento de los nutrientes, el deterioro de la estructura, la desertificación y la contaminación.
En el informe de la Comisión Europea la degradación de la tierra se define como una reducción persistente de la capacidad de la tierra para sustentar a los seres humanos y otras formas de vida en la Tierra. La desertificación se considera como «degradación de la tierra en zonas áridas, como resultado de una serie de factores, incluidas las variaciones climáticas y las actividades humanas».
Gran parte del norte de España, incluyendo el Principado de Asturias, el norte de Cataluña y ciertas zonas de la Comunidad Valenciana, Castilla y León, Castilla la Mancha y Andalucía escapan de la progresiva extensión de tierras secas.
El informe señala que las proyecciones sobre el cambio climático en la UE indican que el riesgo de desertificación está aumentando. Se prevé que las precipitaciones sean más escasas en algunas zonas debido a la mayor frecuencia de sequías. Paralelamente, se prevé que las temperaturas aumenten en más de dos grados centígrados en ciertas regiones para finales de siglo.
Durante el mismo periodo, se estima que las precipitaciones estivales disminuirán en un 50% o más en el sur de Europa. En particular, se prevé que las áreas clasificadas como subhúmedas secas o más secas aumenten aproximadamente entre un 5 y un 10% del territorio de la UE, lo que corresponde a una expansión de entre 200.000 y 400 000 kilómetros cuadrados.
Dentro de este cambio más amplio, también se espera que se expandan las zonas caracterizadas por condiciones semiáridas, con un aumento estimado de entre un 2 y un 5%, equivalente a entre 80.000 y 200.000 kmilómetros cuadrados. Se prevé que los cambios más pronunciados se produzcan en el sur de Europa, especialmente en España, Italia, Grecia y la región de los Balcanes, donde ya se observan tendencias de sequía, así como en zonas de transición, incluidas partes de Francia, Hungría y Rumanía, «que probablemente experimenten cambios progresivos hacia regímenes climáticos más áridos».
Asturias «sin riesgo de desertificación»
En este sentido, la Red Ambiental del Principado apunta que, de acuerdo con los informes del banco público de indicadores ambientales del Ministerio de Medio Ambiente, «en España habría un 32,86% del territorio sin riesgo de desertificación, porcentaje de territorio en el que se encontraría el Principado de Asturias».
La Red Ambiental destaca que, pese a no encontrarse en un área con características climáticas propias de zonas con riesgo de desertificación, en algunas zonas de la comunidad autónoma el proceso de «agotamiento y pérdida irrecuperable» de la cubierta edáfica (capa superficial de material orgánico o vivo que protege la tierra) «es un hecho y esta desencadenado por la recurrencia de incendios forestales».
El resultado final de una larga historia de fuegos «es el desarrollo de paisajes erosivos en los que el suelo se degrada hasta desaparecer y las laderas de vuelven secas y pedregosas desencadenando así un proceso de Desertificación atípico bajo unas condiciones climáticas templado-húmedas».
En esta misma línea, de acuerdo con el Atlas de la Desertificación de España, elaborado por especialistas de la Universidad de Alicante y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas el Principado de Asturias es una de las regiones de España, junto a Galicia, Cantabria y el País Vasco, forma el núcleo de la región eurosiberiana, un territorio húmedo y templado donde el suelo mantiene, por ahora, una buena estabilidad ecológica y que escapa de ese más del 40% del territorio nacional que sufre procesos de degradación que ponen en riesgo la fertilidad del suelo, la producción agrícola y el equilibrio ecológico.