Un experto de la NASA pide prepararse ante los riesgos del impacto de un asteroide

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Humberto Campins
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Campins ha remarcado que «en este encuentro de Apophis con la Tierra no existe ningún riesgo de desvío», si bien ha advertido de que, en el futuro, el asteroide podría modificar su órbita y llegar a amenazar con un impacto

06 ago 2026 . Actualizado a las 14:37 h.

El experto en asteroides de la NASA Humberto Campins considera que, aunque las personas «como individuos» no tienen «nada de qué preocuparse» por el impacto de un asteroide sobre la Tierra, la civilización humana «sí debe prepararse» para esta amenaza, que, según advierte, «volverá a ocurrir».

Campins ha recordado que los «grandes impactos» como el que provocó la extinción de los dinosaurios son «inevitables» si la humanidad no desarrolla las técnicas, las tecnologías y los programas de acción necesarios para desviar los asteroides que puedan chocar contra la Tierra. El experto de la NASA ha aclarado que, en la actualidad, no se conocen asteroides que «acechen» al planeta y que la probabilidad de que alguno impacte durante la vida de una persona es «muy baja». No obstante, ha insistido en que la humanidad debe prepararse mediante la llamada «defensa planetaria» si quiere perdurar a largo plazo como civilización.

Defensa planetaria

Hace «por lo menos tres o cuatro décadas», la NASA «consiguió convencer al Gobierno estadounidense de que existía una amenaza» y, desde entonces, coordina una red mundial de telescopios y científicos encargados de descubrir asteroides y determinar si su trayectoria es peligrosa para el planeta mediante un modelo de probabilidad denominado escala de Torino, según ha explicado Campins.

Aunque la civilización humana aún no se ha visto amenazada por el impacto de un asteroide, actualmente son muchas las agencias espaciales que colaboran de forma internacional para realizar simulacros «cada tres años» y disponer así de una «memoria institucional» que les permita reaccionar en caso de peligro real. La NASA habla ya de «defensa planetaria» cuando se refiere a programas como el de DART, que demostró en 2022 que es posible modificar la órbita de un asteroide pequeño mediante un impacto cinético, «aunque suene a ciencia ficción», ha señalado.

El asteroide que «rozará» la Tierra

En abril de 2029, el asteroide Apophis, una mole de 375 metros de diámetro, pasará a menos de 32.000 kilómetros de la superficie terrestre, por debajo de la órbita de muchos satélites de comunicaciones, lo que podría permitir su observación desde la Tierra sin necesidad de instrumentos profesionales.

Campins ha remarcado que «en este encuentro de Apophis con la Tierra no existe ningún riesgo de desvío», si bien ha advertido de que, en el futuro, el asteroide podría modificar su órbita y llegar a amenazar con un impacto. Por ello, concede una gran importancia al estudio que realizarán la misión espacial Osiris Apex, de la NASA, de la que él mismo forma parte, y la nave Ramses, de la Agencia Espacial Europea (ESA), que aún se encuentra en construcción. Ambas tendrán la oportunidad de analizar, entre otras cuestiones, cómo Apophis se deforma y cambia al quedar bajo la influencia de la gravedad terrestre.

Asteroides y recursos

Los asteroides que se acercan a la Tierra adquieren una velocidad similar a la del planeta, lo que los convierte en lugares «ideales para hacer minería espacial», según Campins. El experto ha recordado que la misión Osiris Rex de la NASA, predecesora de la actual Osiris Apex y en la que también participó, encontró en el asteroide Bennu una superficie de silicatos hidratados, es decir, arcilla. «De ahí se puede extraer agua», que es «el material más valioso fuera de la atmósfera terrestre», ha explicado, ya que puede separarse en hidrógeno y oxígeno para «venderlo como combustible» a los satélites que orbitan la Tierra.

Además, Campins ha añadido que en los asteroides también pueden obtenerse materiales como el platino, las tierras raras o materias primas que, sin ser especialmente valiosas, permitan «imprimir estructuras en el espacio» para evitar el transporte desde la Tierra de componentes no esenciales.

Aunque este aprovechamiento de los asteroides todavía no es una realidad, el experto ha asegurado que «en una o dos décadas» comenzará a serlo, ya que, a su juicio, se trataría de una explotación «muy práctica» para crear y mantener centros de datos y bases en el espacio, informa Efe.