El mapa del agua en Asturias: el proyecto de Salas frente al consumo de la industria pesada

ASTURIAS

Los promotores de la futura infraestructura digital afirman que operará con un circuito cerrado que reduce el gasto hídrico a la carga inicial

10 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Asturias vivió esta semana el histórico anuncio de la proyección de un nuevo campus tecnológico en el concejo de Salas, una infraestructura que promete movilizar una cuantiosa inversión económica y la generación de un elevado volumen de puestos de trabajo en el suroccidente asturiano. Sin embargo, este tipo de instalaciones destinadas al procesamiento y almacenamiento masivo de datos arrastra en la opinión pública la reputación de ser poco sostenibles y de exigir un consumo hídrico extremadamente elevado para su funcionamiento diario. No es algo que haya extrañado a los responsables del proyecto que, de hecho, en la presentación trataron de puntualizar que ese consumo agua estaría restringido en un circuito cerrado.

En todo caso ¿cuál es el consumo de agua de las industrias de Asturias que ya existen en la comunidad?  De acuerdo con los datos oficiales recogidos en la memoria de 2025 del Consorcio de Aguas de Asturias (CADASA), las principales compañías con venta directa de agua tratada en alta registran cifras volumétricas de gran magnitud. La siderúrgica ArcelorMittal, en su planta de Veriña, encabeza holgadamente esta lista con una demanda anual de 13.970.832 metros cúbicos de agua. Le sigue la empresa metalúrgica Asturiana de Zinc (AZSA), cuyo consumo alcanzó los 2.030.600 metros cúbicos en el mismo ejercicio. Por su parte, la industria alimentaria Central Lechera Asturiana (CAPSA) requirió un total de 1.163.700 metros cúbicos, mientras que la firma química DUPONT registró un gasto de 1.072.800 metros cúbicos. En el ámbito de las áreas empresariales e infraestructuras de servicios, el Polígono de Silvota demandó 358.700 metros cúbicos y la entidad para la gestión de residuos COGERSA consumió 174.600 metros cúbicos.

Durante la presentación del proyecto, el socio director de Digital Valley, Armando Layna, expuso las particularidades del sistema que se pretende instalar en Salas. Según detalló el directivo, la refrigeración del campus no se basará en evaporación continua, aclarando que «los centros de datos consumen agua para llenar los circuitos de refrigeración, porque son circuitos cerrados. Ya no utilizamos ni torres evaporativas, ya no utilizamos nada de eso. Utilizamos tecnología que refrigera con un circuito cerrado de refrigeración, igual que la de vuestro vehículo». Layna insistió en que, tras ese primer llenado del circuito, «salvo rotura, no volvemos a utilizar agua». Asimismo, abordó el consumo energético de la instalación explicando que la energía se utiliza «a demanda del usuario», puesto que «si no le hacemos peticiones, no consumimos energía».

¿Cuánta agua sería la que requeriría? Es posible calcularlo tomando como referencia el consumo de otros centros de datos ya existentes. En lo referente a las dimensiones físicas del proyecto, «Digital Valley Asturias» ocupará una superficie total de 154.584 metros cuadrados en el polígono industrial de Nonaya, de los cuales 46.865 metros cuadrados irán destinados a equipamientos específicos distribuidos en diez módulos de centros de datos. La infraestructura dispondrá de una capacidad informática final de 120 megavatios de potencia. En la comparativa con otros antecedentes como el centro proyectado por Meta en Talavera de la Reina, que estimó un uso de 500.000 metros cúbicos anuales, la instalación de Salas tendría un consumo mucho menor que el de otroas industrias con sede en el Principado. Mientras una única instalación pesada como ArcelorMittal en Veriña demanda cerca de 14 millones de metros cúbicos cada año de manera recurrente, el campus informático de Salas requeriría una aportación puntual, según las explicaciones de la empresa.

Los planes del campus

El desarrollo de este complejo tecnológico contempla una inversión global prevista de 1.226,3 millones de euros y se ejecutará en dos fases diferenciadas. La primera de ellas supondrá un desembolso de 240 millones de euros para poner en marcha los primeros 24 megavatios de capacidad computacional, mientras que la segunda etapa requerirá 960 millones adicionales para incorporar 96 megavatios más. La tramitación administrativa y la solicitud para obtener la declaración de proyecto de interés estratégico regional (PIER) se extenderán entre los años 2026 y 2027. Posteriormente, las obras de urbanización del terreno se ejecutarán entre el segundo semestre de 2027 y el primer semestre de 2028, al tiempo que la edificación de los diez módulos informáticos comenzará en el tercer trimestre de 2027 y finalizará en el cuarto trimestre de 2030, momento en el que se completará la puesta en marcha progresiva de todo el recinto. En el plano laboral, la iniciativa prevé la movilización de hasta 3.000 trabajadores durante la fase de edificación, mientras que durante la etapa de explotación operativa se calcula una media anual de 120 empleos directos, 962 indirectos y 236 inducidos.