Sidra Solleiro, el lagar que evoluciona al modo «chiringuito» en Taramundi

La Voz

ASTURIAS

En el centro, María Lorido junto a Sara, camarera, y Carmen, una amiga que le echa una mano en El Chiringo de Solleiro
En el centro, María Lorido junto a Sara, camarera, y Carmen, una amiga que le echa una mano en El Chiringo de Solleiro

Sigue a su vez produciendo sidra, unos 100.000 litros al año, con dos tipos, la Solleiro y la Llagar de Pin con D.O.P. y que crece «a pasos agigantados»

10 ago 2026 . Actualizado a las 12:57 h.

«Somos el lagar más occidental de Asturias, 100% verdad», enfatizan desde Sidra Solleiro, dando valor también a esa ubicación estratégica tan próxima a la comarca de A Mariña, cuyos manzanos igualmente forman parte de la producción del campo. Tan cerca está del Occidente astur que casi podemos sentir el olor de la sidra y escuchar el sonido peculiar que hace al escanciarla. Algunas de esas gotas de la refrescante y aromática bebida tienen incluso cierto adn gallego. «Tenemos producción propia pero también compramos algo de manzana en Galicia, aunque es poco en comparación con lo nuestro. Podemos hablar de un 15%, más o menos», explica María Lorido, hija del fundador, José Antonio Lorido, ahora jubilado tras haber trabajado también en los sectores de la radio y la alimentación. Haciendo «un poco de todo», dice su hija, que ha cogido las riendas del lagar taramundés, garantizando el relevo en el negocio familiar. «Galicia está a dos kilómetros, todo lo que es después de Mousende ya es Galicia», remarca la productora en el sentido en que hay una frontera que realmente une más que separa. Sidra Solleiro vende en la comarca mariñana, principalmente en Ribadeo, Rinlo y Viveiro. Hay que subrayar que Asturias produce el 80% de la sidra que se consume en España. La sidra asturiana ya es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad desde el año 2024.

Sidra Solleiro, nacida en 1994, produce alrededor de cien mil litros de sidra al año. Trabajan fundamentalmente dos tipos: la Solleiro «que es la normal y la marca de toda la vida, suave, con un toque a manzana, muy buena» y la de Llagar de Pin «que es la Denominación de Origen Protegida Sidra de Asturias, una sidra muy afrutada también y un poco más suave que la normal». «En cantidad vendemos mucho más Solleiro pero la de denominación está creciendo a pasos agigantados», confiesa. La segunda recibió el premio a la etiqueta «más guapina» de Asturias hace dos años.

«Tenemos producción propia pero también compramos algo de manzana en Galicia, un 15% más o menos»

Como todo en la vida, toca evolucionar y Sidra Solleiro también se ha ido adaptando a los tiempos, utilizando desde hace siete años una prensa neumática así como vareadores de manzanos con un tractor. Mirando al futuro, se plantean ampliar cuatro hectáreas más de frutales y hacer más fácil y práctica la recogida del fruto, del que se extraerá ese excelente zumo. «Es necesario mecanizarse. En nuestro caso, nosotros hacemos todo, desde la recogida de la manzana, la elaboración de la sidra, el reparto, somos mecánicos y administrativos, pero con todo no se puede. Y recoger la manzana es un proceso que requiere mucho tiempo y mano de obra, así que todo lo que pueda adelantar una máquina en una empresa familiar es una maravilla», admite.

El Chiringo de Solleiro

A finales del pasado mes julio, Sidra Solleiro de Taramundi dio un paso adelante con la apertura de un local propio, a modo de chiringuito rural, en su municipio de nacimiento. «Nuestra principal venta es la sidra porque queremos servirla en las condiciones que requiere, con un buen escanciado y a buena temperatura. Teníamos ganas de abrir algo así en Taramundi», señala. El público ha reaccionado de forma muy positiva ante el estreno: «Me ha sorprendido mucho que la gente del pueblo bebiera tanta sidra, algo que me alegra mucho porque lo normal es beber más cerveza y vino». El establecimiento se ha ideado con carácter temporal, pues permanecerá abierto «como mínimo» hasta la primera quincena del mes de septiembre. El resto del año, la intención de Sidra Solleiro es abrirlo también por Semana Santa y hasta inicio del verano algunos fines de semana, en función de la climatología de la zona, cambiante.

María Lorido de joven con su padre
María Lorido de joven con su padre

Aunque continuarán en la del queso de Taramundi, han limitado su presencia en ferias porque «buscamos algo fijo, ya que la vida del feriante es dura. Ya solo íbamos a Campomar, Fido y Taramundi. Montábamos un bar con forma de hórreo, tiene un coste y eso a veces no compensaba, por eso nos hemos quedado con las ferias que sabíamos que funcionaban bien y a las que la gente iba a beber sidra», dice.

«Escanciar es un arte, algo que se está perdiendo. Cada vez se escancia menos la sidra. Es característico de Asturias»

Una imagen tradicional astur es la del escanciado de la sidra, que así define María Lorido: «Es un arte, algo que se está perdiendo. Cada vez se escancia menos la sidra. Es una pena porque es un rasgo característico de Asturias. Quien viene se marcha con la sidra y el escanciado, la fabada y el cachopo. Que se pierda no puede ser pues es importante para apreciar bien el olor y los sabores de la sidra, al igual que la temperatura, con la que hay que ser muy cuidadoso. Todo tiene unos pasos que hay que seguir».

Las sucesivas olas de calor que están marcando este verano afectan a la fruta, claramente: «Hay sequía y las manzanas necesitan agua, por lo que no crecen. El calor es bueno para vender sidra, eso sí». La recogida será en octubre y pese a las altas temperaturas, más extremas en la mitad sur de la geografía española, auguran desde Sidra Solleiro que la suya será «muy buena». «Los manzamos están bastante cargados pero sí que necesitamos el agua para que esa manzana crezca y tenga zumo. Cuanto más calor, más sol, más azúcar en el fruto y eso implica más alcohol en la sidra». Gestionan casi seis hectáreas, donde crecen más de tres mil árboles y cultivan un total de 26 variedades de manzana.