Jesús Rodríguez, asturiano afectado por el terremoto de Colombia: «Hay miedo a réplicas; esta magnitud puede hundir edificios»
ASTURIAS
El langreano vive en Medellín con su pareja y su bebé de tres meses, donde sintió el seísmo de magnitud 7,4 en la escala de Richter: «Empezamos a sentir el temblor y automáticamente todo el mundo salió a la calle»
10 ago 2026 . Actualizado a las 19:05 h.«Nunca había experimentado un seísmo, mucho menos de esta magnitud». Jesús Rodríguez, un asturiano natural de Langreo que lleva casi dos años viviendo en Colombia, se encontraba este lunes por la mañana en su apartamento de Medellín junto a su pareja, Tatiana; y su hija, Celeste, de apenas tres meses, cuando la tierra comenzó a temblar. La familia terminó en la calle, todavía en pijama, mientras en varias ciudades del oeste del país se sucedían las escenas de pánico y los primeros informes de daños.
El terremoto —que ya suma decenas de fallecidos— se registró a las 7.34 horas de la mañana, hora local, con una magnitud de 7,4 en la escala de Richter según el Servicio Geológico Colombiano. El epicentro se situó en las proximidades de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, a unos 107 kilómetros de profundidad. El movimiento se sintió en buena parte del centro y el oeste de Colombia, incluidas ciudades como Cali, Pereira, Manizales, Armenia, Popayán, Bogotá y la propia Medellín. Jesús estaba a unos 220 kilómetros del epicentro, pero la distancia no impidió que el temblor se sintiera con claridad en Medellín. «Se movieron cristales, se movieron cuadros y en algunos lugares llegaron a caerse espejos», relata.
En su vivienda también se movió la cuna de la pequeña Celeste. Lo que más le sorprendió ocurrió incluso antes de notar el movimiento. Los teléfonos móviles comenzaron a emitir las alertas del sistema de emergencias colombiano. «Empezaron a sonar mensajes y alarmas. Yo no sabía exactamente lo que era y le pregunté a mi mujer: “¿Qué pasa?». Y me dijo: «Ya está temblando», cuenta. Al principio, Jesús llegó a pensar que quien temblaba era su hija. Instantes después se percató de que el movimiento procedía del suelo. «Empezamos a sentir el temblor y automáticamente todo el mundo salió a la calle», explica. Fue entonces cuando cogió a la niña y abandonó el apartamento junto a su familia. «Cogía a la niña con una mantita y la bajamos en pijama, todos a la calle», recuerda. La escena se repitió en otros edificios y barrios de Medellín, donde los vecinos permanecieron fuera durante los primeros minutos ante el temor a que el movimiento se repitiera.
Temor a posibles réplicas
El miedo no había desaparecido horas después. Las autoridades colombianas habían advertido de la posibilidad de réplicas y mantenían activados los dispositivos de emergencia. «Claro que existe temor a que haya una réplica», reconoce Jesús. «Puede haber algo encima, puede pasar cualquier cosa, puede hundirte un edificio». La situación era especialmente delicada para él por tener en casa a una bebé de solo tres meses. Mientras Medellín trataba de recuperar cierta normalidad, las noticias que llegaban de otras ciudades eran mucho más preocupantes. En Pereira, Manizales y Cali se registraron importantes daños en edificios y viviendas, con personas atrapadas y fallecidos. Varias terminales aéreas del oeste del país también suspendieron temporalmente sus operaciones para comprobar posibles daños estructurales.
Jesús asegura que la zona en la que vive tiene cierta actividad sísmica, pero que nunca había vivido algo parecido. «Una magnitud en torno a siete ya es importante y puede causar daños estructurales», explica. En Medellín, las empresas y los servicios comenzaron a recuperar progresivamente la actividad, aunque con precauciones. En hospitales y centros educativos se produjeron evacuaciones y se mantuvo a parte de la población fuera de los edificios. «Estamos un poco en estado de espera, en estado de alerta y con cierta tensión también», relata el asturiano.
Su experiencia en Colombia comenzó hace casi dos años. Llegó inicialmente por motivos personales y laborales y terminó instalándose en Medellín. Trabaja a distancia para empresas españolas en el sector de la gestión inmobiliaria y encontró en Colombia un lugar adecuado para continuar con su actividad. Allí conoció también a su pareja y nació Celeste, que este lunes vivió con apenas tres meses su primer terremoto. Ahora, mientras las autoridades colombianas continúan evaluando los daños provocados por el seísmo, Jesús y su familia siguen atentos a las alertas.