Ni el paraíso convence a todos: así ven los visitantes más críticos los iconos turísticos de Asturias

Carmen Liedo
Carmen Liedo REDACCIÓN

ASTURIAS

Lagos de Covadonga, en los Picos de Europa
Lagos de Covadonga, en los Picos de Europa istock

De la niebla en los Lagos a las entradas de la Catedral: las críticas más llamativas que algunos turistas dejan sobre Asturias en internet demuestran que ni siquiera uno de los destinos mejor valorados de España escapa al descontento de ciertos viajeros

14 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Existe una máxima no escrita que se cumple en casi cualquier ámbito. Da igual cuánto esfuerzo se invierta en organizar una boda, unas fiestas patronales o un gran evento cultural: siempre habrá alguien que encuentre un motivo para la queja y la crítica. Asturias, destino turístico consolidado que ha construido buena parte de su imagen alrededor de conceptos como naturaleza, autenticidad y calidad de vida, tampoco es una excepción, aunque lleve por apellido «paraíso natural». Basta con darse una vuelta por las reseñas más recientes de Google, webs de viajes o blogs especializados para comprobar que incluso algunos de los lugares más emblemáticos del Principado tienen comentarios de visitantes que no quedaron satisfechos con su experiencia. En ocasiones, las críticas se refieren a cuestiones organizativas o de servicios; en otras, a expectativas que no se cumplieron; y algunas, incluso, resultan especialmente llamativas porque apuntan a circunstancias que difícilmente pueden controlarse, como la lluvia, la niebla o la propia ubicación de los monumentos.

Los Lagos de Covadonga, probablemente uno de los grandes iconos turísticos de Asturias, son un buen ejemplo de que el paraíso no convence a todos. Con una valoración media de 4,8 sobre un máximo de 5, el que es uno de los recursos naturales más emblemáticos de los Picos de Europa también recibe reproches de quienes se encuentran con las restricciones de tráfico que cada verano regulan el acceso al espacio protegido. Algunos visitantes consideran que el sistema de transporte público es mejorable y llegan a definir el lugar como una «trampa para turistas» pese a toda la información disponible para acceder a un espacio que, la misma reseña dice, «no tiene nada de especial», además de apuntar la consideración de que «el acceso a la naturaleza no debería permitir que la gente se enriquezca, o al menos deberían ofrecer servicios de calidad (aseos, fuentes de agua, señalización, opciones de comida, etc.)», por lo que concluye el visitante con la recomendación de «no ir en verano». Otros cargan contra el coste de los billetes, las colas, los autobuses o los taxis.

Tampoco faltan quienes descubren, quizá demasiado tarde, que la meteorología forma parte inseparable del paisaje asturiano. Un visitante aconseja incluso «evitar ir cuando haya niebla si quieres ver el lago», una recomendación que resulta tan lógica como imposible de garantizar en plena montaña. La paradoja es evidente: el mismo clima que alimenta los prados verdes y los paisajes que atraen a millones de viajeros cada año es también el origen de algunas de las quejas. Incluso el que haya «muchas ovejas y vacas a los lados (o incluso en medio) del camino» cuando el planteamiento del visitante es subir en bicicleta.

La lluvia tampoco se libra de ser juzgada en internet. En el puente romano de Cangas de Onís, uno de los monumentos más fotografiados de Asturias, un turista lamenta que «el tiempo climático nos lo fastidió un poco. No paró de llover». Otro considera que se trata de un lugar «curioso, pero sin mucho más» y advierte de que acudir expresamente podría resultar decepcionante: «si estás por la zona puedes pasarte a visitarlo. Ir aposta, igual te defrauda...», señala el turista en su reseña. Si bien son opiniones minoritarias, dan idea de cómo la percepción de un mismo espacio puede variar enormemente según las expectativas con las que se visite, ya que otro comentario reciente apunta lo siguiente: «puente que no puedes dejar de visitar si pasas por Cangas. Impresiona verlo y pasar por él». O, otro más, que resume su experiencia en el monumento así: «como todo lo que se puede ver en Asturias, maravilloso».

Desde la falta de WC al cobro de entrada

En otros casos, las críticas tienen más que ver con cuestiones prácticas. En el Faro de Cabo Peñas, algunos viajeros echan en falta «WC públicos», mientras otros consideran que las obras actualmente en marcha dificultan disfrutar plenamente del entorno: «las vistas muy buenas, los aledaños del Faro e inmediaciones del paseo, muy abandonado», indica otra de las reseñas. Incluso hay quien reconoce que «no llegué a verlo. El navegador y las señales de las carreteras parece que no coincidían. Me pareció muy lioso y, harto de dar vueltas, desistí de verlo». Aun así, el Faro de Cabo Peñas tiene una puntuación media en Google de 4,7.

Continuando la lista por Oviedo, Santa María del Naranco, una de las joyas del prerrománico asturiano y Patrimonio de la Humanidad, también recibe observaciones relacionadas con horarios, accesos o aparcamientos. Un visitante asegura que el monumento le supuso «un chasco» al encontrarlo cerrado pese a haber acudido después de la hora prevista de apertura, otro afirma que «está bien, pero hemos visto iglesias o castillos más bonitos», mientras que el motivo por el que otro visitante de hace tres semanas le otorga dos estrellas es porque «no hay aparcamiento, ni se puede llegar en transporte público», por lo que asevera que «si yo tuviera una joya prerrománica como esa bajo mi gestión, se me caería la cara de vergüenza por ello».

Tampoco la Catedral de San Salvador escapa este verano a las críticas de algunos turistas de la capital de Asturias. Aquí el principal motivo por el que le dan menos estrellas o comentarios negativos es el precio de la entrada turística, ya que algunos visitantes califican los ocho euros de acceso como un coste excesivo y muestran su malestar por tener que pagar para visitar un templo religioso. «Siempre la misma historia. Tener que pagar para poder visitar un templo cuyo mantenimiento se sigue sosteniendo de los impuestos de todos. No quiero guías ni audioguías ni nada por el estilo, ya que me informo de todo antes de venir a los monumentos históricos. Encima 8€ me parece un robo», se puede leer en la reseña de un visitante, aunque en este caso, hasta los propios rechazan el cobro de la entrada: «como asturiano católico, que me pidan 8 euros por entrar en la catedral (yendo acompañado, 8 euros por cabeza) de Oviedo, no solo me indigna, me ofende profundamente. La curia bien, como el otro, habrán comido me imagino», reza dicho comentario.

Cuando la conservación no convence

La Laboral Ciudad de la Cultura, por su parte, recibe comentarios de lo más chocante: «vale la pena visitarlo, no es bonito pero grandioso», se puede leer en una reseña de hace tan solo unos días. Otros comentarios van en la línea de que determinadas zonas deberían ser más accesibles, que es necesario planificar la visita para aprovecharla plenamente o, también, observaciones sobre el estado de conservación: «mejorable la conservación exterior», indica una reseña que, no obstante, da 4 estrellas a La Laboral, un edificio cuya historia sigue despertando interpretaciones muy diversas: «el típico edificio sobredimensionado del franquismo. Interesante para conocer la historia de la arquitectura civil de esos años, para mayor gloria del caudillo», indica un comentario de hace dos semanas.

El Centro Niemeyer, igualmente, genera división de opiniones entre quienes están visitando este verano Avilés. Mientras muchos turistas valoran su singular arquitectura y programación cultural, otros consideran que «no es nada importante, no vale la pena cruzar toda la autovía para llegar», por lo que la recomendación de quien escribió la reseña es «sacar foto de enfrente y listo». Para otro visitante, se trata de «un proyecto de construcción interesante, pero un poco aislado», pese a lo cual señala que «las exposiciones están bien» y deja en tres estrellas su puntuación. En la misma línea, otra reseña señala que «las expos, algunas sí que son interesantes», aunque su crítica al Niemeyer es porque «por fuera se ve que ha pasado el tiempo». Otra visitante antepuso que «los baños en la zona de la cafetería no están limpios y son muy básicos», por lo que añade que «esto arruinó nuestra primera impresión del lugar».

Sin embargo, más allá de las anécdotas y de algunas críticas especialmente severas, hay un dato que sobresale por encima de todos los demás. Los lugares mencionados mantienen valoraciones medias que oscilan entre el 4,2 y el 4,8 sobre 5, cifras que la inmensa mayoría de destinos turísticos querrían para sí. Y quizá esa sea la verdadera conclusión de esta historia: que incluso en el paraíso hay quien encuentra motivos para criticar. Porque, al igual que ocurre en cualquier celebración cuidadosamente organizada, siempre habrá un invitado que se marche convencido de que algo no estuvo a la altura de sus expectativas. Al parecer, Asturias tampoco puede escapar a esa regla universal.