Una promotora de ámbito nacional compra la Casona de Arnao para construir viviendas de lujo

Manuel Noval Moro
Manuel Noval Moro REDACCIÓN

ASTURIAS

La Casona de Arnao, construída en el siglo XIX por iniciativa de la Real Compañía de Minas
La Casona de Arnao, construída en el siglo XIX por iniciativa de la Real Compañía de Minas

El desarrollo prevé una inversión de hasta 14 millones de euros, incluida la compra del suelo, y estará condicionado a la restauración integral de la propiedad y a un Plan Especial de Protección

16 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La Península de Arnao, uno de los últimos grandes espacios urbanizables de la primera línea del litoral central asturiano, ya tiene nuevo propietario. Una promotora inmobiliaria de ámbito nacional ha adquirido los cerca de 20.000 metros cuadrados de suelo urbano situados junto a la playa de Arnao, en Castrillón, con el objetivo de desarrollar entre 20 y 30 viviendas de lujo en un proyecto que combinará rehabilitación patrimonial, nueva construcción e integración paisajística.

La operación, cerrada con la familia Loya -propietaria del enclave desde la década de los noventa-, contempla una inversión de hasta 14 millones de euros. De esa cantidad, entre ocho y doce millones se destinarían a la urbanización, la restauración de la Casona de Arnao y el futuro desarrollo residencial, mientras que otros dos millones corresponderían a la compra de los terrenos, según las primeras estimaciones publicadas por el diario económico Expansión. La identidad de la empresa compradora no ha trascendido por ahora. Su nombre se conocerá previsiblemente cuando se inicie la tramitación urbanística. La actuación está sujeta a una condición: la protección cultural, histórica y paisajística de un entorno estrechamente ligado a la memoria industrial de Arnao.

Respecto a la casona, también conocida como Casa de los Sitges, es un edificio vinculado a la antigua élite empresarial de la Real Compañía Asturiana de Minas, antecedente de Asturiana de Zinc, que fue utilizado como residencia señorial. La propiedad perteneció inicialmente a la familia belga Sitges, relacionada con la Casa Real española desde el comienzo del reinado de Juan Carlos I. El inmueble presenta actualmente un acusado deterioro y ha sido desmantelado, pero mantiene una edificabilidad de 1.800 metros cuadrados. La normativa contempla su rehabilitación, reconstrucción y reestructuración, aunque cualquier intervención deberá atender a las exigencias que establezca Patrimonio. Además del uso residencial, el inmueble es compatible con usos hoteleros y hosteleros.

Más allá de las pretensiones de la promotora, la protección patrimonial condicionará de forma decisiva el proyecto. La Comisión Permanente del Consejo del Patrimonio Cultural de Asturias exige un Plan Especial de Protección que abarque todo el conjunto histórico-industrial de Arnao, no solo la parcela adquirida por la promotora. La redacción del plan está prevista a partir de septiembre y deberá hacerse en coordinación con el Ayuntamiento de Castrillón y la Dirección General de Patrimonio Cultural del Principado. Será en este documento donde queden fijadas la edificabilidad, la ordenación de la finca, la distribución de las futuras viviendas y las condiciones de restauración de la Casona.

La prioridad será la recuperación integral del edificio histórico antes de ejecutar la nueva promoción. El desarrollo debe hacerse en dos fases. En la primera, la urbanización completa de la parcela y la rehabilitación total de la Casona de Arnao, que deberá deberá respetar tanto la estructura como la volumetría del inmueble, y los elementos ornamentales, tanto interiores como exteriores. Solo después de completar estos trabajos y obtener los permisos necesarios se iniciaría la construcción de las viviendas.

La intención de la compradora es habilitar parte de las viviendas dentro del edificio histórico y completar la promoción con viviendas unifamiliares adosadas o pareadas, parcialmente semienterradas para adaptarse a la topografía de la península. La fórmula buscaría reducir el impacto visual de la nueva construcción y aprovechar la orografía del terreno. El proyecto incluiría zonas comunes y elementos propios de una promoción de lujo. Entre las opciones figuran una piscina de borde infinito, accesos subterráneos y garajes integrados bajo rasante, además de amplios jardines comunes sobre las cubiertas de las nuevas viviendas y de los aparcamientos. También se estudia conservar el actual mirador-cenador que hay en la finca.

Las viviendas podrían salir al mercado con precios cercanos a los 6.000 euros por metro cuadrado, de acuerdo con las fuentes consultadas por Expansión. La horquilla situaría la promoción entre las más exclusivas de Asturias, en un mercado que ya contaba en junio con 162 inmuebles en venta por encima del millón de euros y ocho propiedades anunciadas por más de tres millones.

La ubicación es uno de los principales valores de la operación. La parcela se encuentra junto a la playa de Arnao, distinguida con Bandera Azul, y a unos 1,5 kilómetros de Salinas, uno de los enclaves residenciales más cotizados de la costa central asturiana. Además, está a cerca de ocho kilómetros del Aeropuerto de Asturias y a unos 15 minutos por carretera de la estación de ferrocarril de Avilés, conectada con Madrid mediante la red de alta velocidad.

El procedimiento concluyó el pasado mes de julio. La familia Loya había valorado en el pasado otros posibles destinos para el recinto, entre ellos la creación de un gran salón para bodas y banquetes. Finalmente, optó por sacar a la venta un activo que reúne suelo urbano, fachada litoral, cercanía a Salinas y un inmueble de elevado valor histórico. El desarrollo está ahora a expensas de la tramitación urbanística y de las condiciones definitivas que impongan las administraciones. La viabilidad del proyecto depende entonces de conjugar la rentabilidad de una promoción de lujo con la recuperación efectiva de uno de los inmuebles más singulares del patrimonio industrial y residencial de la costa asturiana.