Vivir en Asturias por menos de 300 euros al mes: aún hay pueblos donde el alquiler cuesta 100 y el agua apenas 60 al año
ASTURIAS
El comunicador donostiarra Ibon Berasategui ha mostrado en su canal de YouTube su cambio de vida en la zona rural asturiana, donde algunos vecinos pagan entre 10 y 20 euros mensuales de luz y el coste de servicios y vivienda queda muy lejos del de las ciudades
24 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Mientras el precio de la vivienda y de los suministros condiciona cada vez más la vida en las ciudades, en algunas aldeas asturianas todavía existen precios que parecen pertenecer a otra época. Ibon Berasategui, comunicador de 32 años, ha comprobado esa diferencia después de dejar San Sebastián para instalarse en un pequeño pueblo de la región y ponerle cifras a una forma de vida que, para quienes afrontan alquileres y suministros urbanos cada vez más elevados, puede parecer difícil de imaginar: el alquiler de una vivienda por 100 euros al mes, agua por unos 60 euros al año, gas por una media de 15€ mensuales y facturas de electricidad que, dependiendo del consumo, pueden quedarse por debajo de los 20 euros mensuales. Tras incluir los gastos de móvil e internet y también los de la comida, el mismo hace una cuenta en la que le sale que vivir en la zona rural de Asturias le supone menos de 300 euros, en concreto, 282 euros de media al mes.
Su experiencia, que ha mostrado en su canal de YouTube «Crónicas Berasategui», no pretende ser una radiografía de todo el medio rural asturiano, pero sirve para poner el foco en una realidad que todavía existe en algunos núcleos pequeños, especialmente en aquellos en los que la demanda de vivienda es muy reducida y ciertos recursos se gestionan de una manera muy distinta a la de las ciudades. En la aldea en la que reside, según explica, el alquiler de una casa de una planta con cocina, salón, dos habitaciones, baño, sótano y jardín se sitúa en 100 euros mensuales.
A esa cuantía, señala, hay que añadir los gastos de comida y de servicios, algunos de los cuáles son fijos y otros variables. El agua es uno de esos gastos fijos cuyo importe resulta más que sorprendente, y es que Berasategui señala tras consultar a algunos vecinos que el gasto es de 60 euros al año, una cantidad que se traduce en unos cinco euros al mes. El motivo de que se pague tan poco está en que el abastecimiento procede de un manantial cercano, una circunstancia concreta de esa zona que ayuda a entender por qué las cifras no son directamente extrapolables a cualquier vivienda rural, por lo que, en otras aldeas, las condiciones y los costes pueden ser muy diferentes.
Sobre el coste de la electricidad, el comunicador también ofrece ejemplos llamativos en el vídeo que ha compartido en su canal de YouTube. Axel, uno de los vecinos que aparece en el vídeo, cuenta que su factura comenzó siendo de apenas 1,50 euros y que, con el tiempo, ha ido aumentando hasta situarse ahora en torno a los 10 o 12 euros al mes. A ese gasto suma una bombona de gas mensual, que le cuesta en torno a los 16 euros, además de otros consumos relacionados con la calefacción y la conexión a internet. Otro vecino, con más electrodomésticos y, por tanto, mayor consumo, asegura que su factura ronda los 60 euros mensuales.
«Yo no compro basura»
La alimentación completa el particular retrato económico que hace Ibon Berasategui de su experiencia viviendo en la aldea asturiana. El mismo calcula unos 110 euros mensuales de comida y explica que parte del ahorro procede también de una forma distinta de comprar y consumir: «yo no compro basura», afirma en el vídeo antes de señalar que productos como chocolatinas, bollería o galletas están fuera de su cesta de la compra. Entre los productos que sí compra cita carne, pescado, huevos y otros alimentos básicos. A modo de ejemplo comenta que compra pollo entero a 3 euros el kilo, por lo que en una de sus compras se llevó 3 pollos para meter en el congelador, que le supusieron unos 21 euros, un coste que considera hasta «un poco ridículo», matiza, «comparándolo a Donosti, que está a 8 euros el kilo». El huerto del que dispone le aporta, por otro lado, frutas y verduras y, añade, tiene la posibilidad de hacerse con huevos camperos en el propio pueblo «a 3,5 euros la decena, pero si tienes unas gallinas, eso que te puedes ahorrar», indica.
En conjunto, el relato del comunicador hace ver que en pueblos de Asturias como en el que él está viviendo, puede mantenerse con menos de 300 euros mensuales, aunque deja claro que esa cantidad no es el coste universal de vivir en una aldea asturiana: «vivir aquí no digo que sea gratis, pero comparándolo con San Sebastián es más barato. ¿Dónde encuentras en Donosti un alquiler de 100 euros? Es que no lo encuentras», manifiesta el mismo en un vídeo con el que, como dice, «mi idea es enseñar como es una vida rural y cómo lo he hecho». Y es que, apunta, recibe muchas preguntas sobre si hay más opciones para alquilar viviendas en el pueblo en el que él está. En este sentido, a las personas interesadas les recomienda visitar la zona y «hablar» con la gente porque admite que encontrar una vivienda de alquiler tradicional a largo plazo es complicado. «El alquiler está jodido, la verdad» comenta antes de explicar que la razón es que se ofrecen muchos alquileres temporales para los meses de invierno porque en verano los propietarios esas viviendas pasan a ser de uso turístico «porque es de lo que viven ellos, de estos tres meses de verano». De hecho, al comienzo del vídeo señala que les costó «dos meses» encontrar la casa en la que vive actualmente.
Lo que deja en conclusión el vídeo publicado por Ibon en Crónicas Berasategui es que la diferencia de vivir en la zona rural no está solamente en pagar menos, sino también en necesitar menos ingresos para sostener un determinado modo de vida.