El programa anual de control del lobo se aplicará sobre una población mínima estimada de 412 ejemplares y repartirá las actuaciones por zonas en función de los daños registrados en las explotaciones ganaderas
02 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El lobo vuelve a situarse en el centro de una polémica que enfrenta a quienes defienden la conservación de la especie con quienes reclaman medidas para proteger la ganadería extensiva. En este contexto, la Consejería de Medio Rural y Política Agraria ha autorizado la caza de un máximo de 67 lobos en Asturias con el objetivo de reducir los daños en las explotaciones. El reparto de las actuaciones se realiza por zonas de gestión y tiene en cuenta los daños registrados en cada una de ellas durante 2025.
El programa anual de control, incluido en el II Plan de Gestión del Lobo, se aplicará sobre una población mínima estimada de 412 ejemplares y entrará en vigor previsiblemente en este mes de septiembre, una vez completada su tramitación. Los controles se realizarán principalmente de enero a abril y de septiembre a diciembre, aunque podrán autorizarse actuaciones puntuales entre mayo y agosto cuando existan ejemplares que causen daños reiterados.
A continuación se detallan las zonas en las que podrán abatirse lobos y el número de ataques de los cánidos al ganado. Los concejos que forman cada zona se corresponden aproximadamente con el área geográfica de gestión, por lo que los límites de la zona no coinciden exactamente con los límites municipales.
Zona 1. Noroccidental: 278 reses afectadas
Se establece un máximo de siete extracciones por los elevados daños causados en el ganado. En 2025 se vieron afectadas 278 reses.
La zona está formada por Castropol, Vegadeo, San Tirso de Abres, Taramundi, Villanueva de Oscos, Santa Eulalia de Oscos y San Martín de Oscos.
Zona 2. El Palo-Esva: 1.022 reses afectadas
Es la que registra una de las cifras más elevadas de daños. El Principado fija un máximo de ocho animales debido a los numerosos perjuicios causados el año pasado, con 1.022 cabezas de ganado afectadas en 2025.
La zona comprende Valdés, Tineo, Allande, El Franco, Coaña, Boal, Villayón e Illano, aproximadamente y sin que sus límites coincidan exactamente con los términos municipales.
Zona 3. Suroccidental: 31 reses afectadas
Se podrán extraer hasta cuatro ejemplares, dado que los daños sobre el ganado fueron relativamente bajos en 2025. La nota cifra en 31 las cabezas de ganado afectadas.
La zona está integrada por Cangas del Narcea, Degaña e Ibias, teniendo en cuenta que se trata de un área geográfica de gestión que corresponde aproximadamente con estos territorios y no necesariamente con la totalidad de sus términos municipales.
Zona 4. Centro-occidental: 540 reses afectadas
Contará con un máximo de ocho extracciones, después de que los ataques sobre la cabaña ganadera aumentaran hasta las 540 reses afectadas en 2025.
La zona comprende Salas, Belmonte de Miranda, Somiedo, Teverga, Proaza, Yernes y Tameza y Grado, aproximadamente, ya que las zonas de gestión no coinciden exactamente con los límites municipales.
Zona 5. Central: 365 reses afectadas
Se autoriza la extracción de hasta ocho lobos por el incremento de los daños, que afectaron a 365 reses el año pasado.
Los concejos incluidos en esta zona son Mieres, Lena, Aller, Riosa, Morcín y Quirós, en los sectores que corresponden aproximadamente con el área de gestión establecida en el plan y que no tienen por qué coincidir exactamente con los límites municipales.
Zona 6. Centro-oriental: 421 reses afectadas
Contará con un máximo de nueve extracciones. Según la nota del Principado, se trata de un área en la que los daños se han estabilizado, con 421 reses afectadas en 2025.
La zona comprende Caso, Sobrescobio, Laviana, Aller, Piloña, Ponga, Nava y Bimenes, aproximadamente, al tratarse de una delimitación geográfica de gestión y no de una reproducción exacta de los términos municipales.
Zona 7. Picos de Europa: 230 reses afectadas
Se podrán eliminar hasta cinco ejemplares ante las 230 reses atacadas el pasado año.
La zona incluye Cabrales, Onís, Cangas de Onís, Amieva y Peñamellera Alta, en los sectores incluidos en esta zona y fuera del Parque Nacional de los Picos de Europa. Como en el resto de áreas, se trata de una zona geográfica de gestión y sus límites no coinciden exactamente con los municipales.
El programa contempla también las áreas sin gestión específica, donde se autoriza la extracción de hasta 18 animales, aunque esta cifra podría aumentar si fuera necesario. En estas zonas se produjeron 1.066 ataques en 2025.
Sumadas las actuaciones previstas en las siete zonas de gestión y en las áreas sin gestión específica, el Principado autorizará un máximo de 67 extracciones.
Una población de entre 412 y 460 lobos
Según los últimos estudios del Principado, el lobo ocupa el 83% del territorio asturiano, con un área de distribución de cerca de 8.300 kilómetros cuadrados, conectada con las poblaciones de las comunidades autónomas vecinas.
Asturias cuenta actualmente con 50 manadas identificadas, de las que 46 son reproductoras. Además, se está evaluando la posible existencia de otros cinco grupos adicionales, que podrían corresponder a nuevas manadas o a algunas de las ya catalogadas.
La población estimada se sitúa entre 412 y 460 ejemplares y la evolución de la especie mantiene una tendencia creciente desde 2001, cuando se contabilizaban 22 manadas en la comunidad.
En 2025 se confirmaron ataques sobre 3.893 cabezas de ganado bovino, ovino, caprino y equino, lo que supone un incremento del 30% respecto a 2021, antes de la inclusión del lobo en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (Lespre).
El coste de las indemnizaciones también ha aumentado durante ese período. El pasado año alcanzó los 1.911.171 euros, un 59% más que en 2021.
Cómo se aplicarán los controles
Las actuaciones de control se realizarán principalmente entre enero y abril y entre septiembre y diciembre. No obstante, podrán autorizarse actuaciones puntuales desde mayo hasta agosto cuando existan ejemplares que causen daños reiterados.
Entre los métodos previstos figuran los aguardos o recechos selectivos por parte de agentes medioambientales o personal autorizado, las actuaciones de apoyo durante cacerías autorizadas de otras especies en reservas regionales de caza y, cuando sean precisas, batidas coordinadas por agentes medioambientales.
Además, podrán llevarse a cabo extracciones fuera de las zonas de gestión durante todo el año cuando las circunstancias lo requieran.