Las claves de la compra del taller de Barros por parte del Principado

Marcos Gutiérrez REDACCIÓN

ASTURIAS

Taller de Barros de Duro Felguera
Taller de Barros de Duro Felguera RTPA

El anuncio del presidente del Ejecutivo autonómico de la compra a Duro Felguera de las instalaciones langreanas para que Indra pueda desarrollar «cuanto antes» su segunda planta de fabricación de blindados es el último, y todo apunta a que definitivo, capítulo de un largo proceso que, por momentos, pareció destinado a descarrillar

09 sep 2026 . Actualizado a las 13:20 h.

El mes de septiembre marca el reinicio del curso político tras las vacaciones de verano. En 2026, esta vuelta al ruedo ha estado marcada de manera clara por el anuncio del presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón, que el pasado martes confirmaba que el Gobierno autonómico comprará a Duro Felguera el taller de Barros para que Indra pueda desarrollar «cuanto antes» su planta de fabricación de blindados en Langreo, en la cuenca del Nalón.

Durante una intervención en la inauguración de la Escuela internacional de verano Manuel Fernández López «Lito», organizada por UGT Asturias, Barbón aseguraba, sin ahondar en detalles, que será una solución «satisfactoria» para todas las partes implicadas, es decir, Duro Felguera, Indra y Asturias.

Se trata del último, y parece ser que definitivo, capítulo de un proceso que se ha enredado de manera significativa en los últimos meses, hasta el punto de hacer temer por una operación considerada como muy beneficiosa para el empleo y la diversificación del ecosistema productivo de la región.

Primer paso, la compra de «El Tallerón»

Indra había manifestado su interés por adquirir el antiguo taller de Duro Felguera para implantar una segunda planta de producción industrial en Asturias, donde ya adquirió en julio de 2025 a la compañía de ingeniería el conocido como «El tallerón» de Gijón para instalar su primera factoría de blindados y plataformas terrestres.

Un mes antes, Duro llegaba a un acuerdo preliminar con Indra para la venta de esta factoría gijonesa donde desarrollaba su actividad DF Calderería Pesada, por 3,6 millones de euros. Indra había presentado en mayo una oferta vinculante para adquirir el centro de producción con el objetivo de transformarlo en una de las más modernas fábricas de vehículos militares y carros de combate de Europa. El acuerdo final contemplaba el mantenimiento del empleo para los 156 trabajadores de la planta, que cuenta con 75.000 metros cuadrados, de los que 23.000 son superficie cubierta.

Durante el acto en el que se hacía oficial la adquisición de las instalaciones, el entonces consejero delegado de Indra Group, José Vicente de los Mozos, resaltó que la operación iba «en línea» con la estrategia Ministerio de Defensa en materia de centros tecnológicos y de defensa, de modo que se pueda vertebrar un ecosistema industrial que compita en Europa.

Por su parte, en este mismo acto la secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce, explicó que la adquisición de esta planta por parte de Indra marcaba «un hito crucial» para la industria española en general, un «paso» para su «soberanía» tecnológica y un «impulso» de las capacidades en materia de defensa y seguridad.

Una negociación en la cuerda floja

El anuncio realizado por Adrián Barbón esta semana ha puesto fin a meses de discrepancias entre Indra y Duro por la adquisición de unas instalaciones de casi 80.000 metros cuadrados en Langreo, las cuales estaban inactivas desde 2018. En este caso, el precio era el principal motivo de fricción.

La multinacional tasó inicialmente Barros en seis millones, frente a los más de quince que pedía Duro Felguera al inicio de la negociación. Pese a que con el transcurrir de los meses se dieron tímidos acercamientos de posturas, las cifras que tenían en mente las cúpulas de ambas empresas permanecían muy alejadas. Tan es así que el Gobierno regional llegó a sugerir la expropiación de las instalaciones, operación permitida en la ley de Proyectos de Interés Estratégico Regional (PIER).

En este contexto, cabe recordar que el Ejecutivo regional concedió un préstamo de 6 millones de euros a la compañía de ingeniería a través de la Sociedad Regional de Promoción (SRP) en el marco de su rescate financiero en 2021, para asegurar su viabilidad, junto a los créditos de 120 millones aprobados por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI)  a través del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas,  tras la crisis del coronavirus.

La «deuda con Asturias» de Duro

Mientras tanto, no solo el Principado, sino también empresarios y sindicatos le hacían una advertencia prácticamente unánime y recurrente a Duro Felguera respecto a la negociación para la venta de Barros, recordando la «deuda con Asturias» de la firma de ingeniería y reclamando un acuerdo considerado estratégico para el futuro industrial de la comunidad.

Sin ir más lejos, esta idea fue compartida durante la octava edición de los Encuentros en el Eo, promovida por La Voz de Asturias, La Voz de Galicia y el Banco Sabadell. Uno de los más contundentes fue el presidente de la Cámara de Comercio de Oviedo, Carlos Paniceres, quien aseguró que Duro Felguera «tiene una deuda con Asturias y con los asturianos» y cuestionó la posición que mantiene en las conversaciones.

Según explicó, las valoraciones realizadas sobre las instalaciones de Barros sitúan el precio del activo dentro de una determinada horquilla, mientras que la empresa estaría reclamando una cantidad superior.

En la misma línea se expresó el secretario general de CCOO de Asturias, José Manuel Zapico, que vinculó la operación con las oportunidades de desarrollo de las cuencas mineras y con la importancia creciente del sector de defensa en Europa. «Duro Felguera tiene que ser consciente de que tiene una deuda con Asturias, una deuda continuada en el tiempo, y que es el momento de que la pague», afirmó.

Zapico defendió que la empresa debe poner todos los medios a su alcance para alcanzar un acuerdo satisfactorio para ambas partes y recordó que Langreo necesita proyectos industriales capaces de generar empleo y actividad económica.

Pablo Junceda, director general adjunto de Banco Sabadell, se expresó de manera más prudente, si bien reconoció que la llegada de una segunda fábrica de Indra sería una magnífica noticia para Asturias, defendiendo, no obstante, que las decisiones finales corresponden a las empresas implicadas y que estas deben actuar atendiendo también a los intereses de sus accionistas.

Pese a todo, Junceda se mostró convencido de que existía margen para alcanzar un entendimiento. «Estoy convencido de que en algún momento habrá una posibilidad de acuerdo donde confluyan los intereses de los asturianos y los intereses de la propiedad», señaló.

El taller de Barros, según los planes de Indra, podría funcionar como una ampliación para la capacidad de producción de blindados de la multinacional, que recientemente cerró un acuerdo para implantar otra factoría en Galicia, y poder así dar respuesta a los planes de modernización del Ministerio de Defensa.