Asturias entrega sus distinciones unida en un sentimiento «sin pasaportes ni proclamas»

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ASTURIAS

El Principado distingue al Real Oviedo, Joaquín Pixán, Isidoro Nicieza, Nacho Fonseca y la Asociación Emburria y nombra a diez hijos predilectos y adoptivos

08 sep 2026 . Actualizado a las 20:25 h.

El Gobierno del Principado ha hecho entrega este martes de sus medallas, la máxima distinción institucional que otorga anualmente la comunidad autónoma, durante el acto de cierre del Día de Asturias en el que se ha reconocido la labor de un grupo de personas e instituciones vinculadas al deporte, la cultura, el periodismo, la docencia, la acción social, la investigación y el compromiso cívico. 

Estos distinciones, que incluyen el nombramiento de hijos predilectos y adoptivos, se corresponden con la celebración oficial de un Día de Asturias en el que, según ha indicado el presidente del Principado, Adrián Barbón, durante el acto de entrega en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo, «no median rumbos ideológicos, pasaportes ni proclamas de fe, solo la unidad en el sentimiento de asturianía».

En esta edición, las Medallas de Asturias las han recibido el Real Oviedo, coincidiendo con su centenario; el tenor, gestor cultural y divulgador de la canción asturiana Joaquín Pixán; el periodista Isidoro Nicieza; el docente y músico Nacho Fonseca y la Asociación Emburria, dedicada a la inclusión de discapacitados.

A estas cuatro Medallas de Asturias se han sumado los títulos de hijos predilectos concedidos al empresario y coleccionista de arte Juan Antonio Pérez Simón; al ex presidente del PP de Asturias, Isidro Fernández Rozada; a la cantante de tonada Mari Luz Cristóbal Caunedo y al sindicalista y alcalde de Grado durante veintitrés años, José Sierra.

Por su parte, en el apartado de hijos adoptivos han recibido sus distinciones la ex alcaldesa de Gijón Paz Fernández Felgueroso; el máximo medallista olímpico español, el piragüista Saúl Craviotto; la escritora y periodista Maruja Torres; la profesora de la Universidad de Oviedo Yayoi Kawamura; el director de la Fundación Vinjoy, Adolfo Rivas; y la catedrática Consuelo Martínez.

Tras entregar los premios, Barbón, que por tercer año no ha asistido a la misa en la Basílica de Covadonga oficiada por el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, y ha optado por acudir al culto en el santuario de la pequeña aldea de Pastur -«una experiencia maravillosa», ha dicho tras la liturgia-, ha incidido en que el Día de Asturias no impone etiqueta y se resume en una invitación abierta a sentirse parte de Asturias y reivindicar «el orgullo de pertenencia».

El jefe del Ejecutivo, que ha pronunciado buena parte de su discurso en asturiano y gallego-asturiano y ha glosado la figura de los premiados, ha recordado el 45 aniversario del Estatuto de Autonomía y ha invitado a repasar lo sucedido desde entonces y ha «tomar nota» de como eran entonces Asturias y España, una revisión que obliga a reconocer que al Principado le ha ido muy bien en su etapa de autogobierno.

Gracia a él fueron posibles, ha subrayado, la protección de su costa, el cuidado del paraíso natural, el impulso turístico o el reforzamiento del Estado del Bienestar y ha advertido de que, en consecuencia, la identidad no es inmutable sino que se construye cada día «con actos y decisiones».

De cara al futuro, Barbón ha reivindicado como objetivos conseguir el consenso social necesario para lograr la oficialidad del asturiano y del gallego-asturiano y seguir consiguiendo avances en la igualdad entre hombres y mujeres y en lograr que la región sea, además de un paraíso natural, «una fortaleza social donde la calidad de los servicios públicos y los mejores valores humanos tengan siempre el peso que les corresponde».

Además, ha tenido un recuerdo para la emigración, para las miles y miles de personas que viven fuera de Asturias y que son «parte esencial» de la misma, y para las que ha pedido no consentir que se les prive del derecho a opinar «sobre el porvenir de su patria»; informó Efe.