El Principado es la segunda comunidad autónoma donde los superricos concentran menos porcentaje del patrimonio regional
10 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Ya desde la década pasada caló el discurso del 1%, el muy reducido grupo de ciudadanos de gran renta que acumula la mayor parte de la riqueza, pero en Asturias ese porcentaje es más pequeño. Un grupo muy reducido de personas, alrededor de 200, acumula la cuarta parte de la riqueza privada declarada en el Principado. Los datos del Impuesto sobre el Patrimonio correspondientes al ejercicio 2024 revelan que el grupo con mayor capacidad económica (el 10% más rico de los declarantes, conocido técnicamente como decila 10) concentra el 26,2% de todo el patrimonio declarado en la comunidad. Pero a pesar de esta concentración en la cumbre, Asturias se sitúa como uno de los territorios de España con menores saltos de desigualdad entre sus contribuyentes.
El Impuesto sobre el Patrimonio es un tributo que cobra el Estado sobre el valor total de las propiedades y bienes que tiene una persona (casas, dinero en cuentas, acciones o fondos), restándole sus deudas. Para analizar estos datos, Hacienda divide a los contribuyentes de todo el país en diez grupos iguales llamados 'decilas', ordenados desde los que tienen un patrimonio más modesto hasta los más acaudalados. Cada uno de estos diez tramos nacionales agrupa exactamente a 22.742 declarantes, sumando un total de 227.420 contribuyentes en toda España. Se trata de un impuesto que paga una minoría muy pequeña de la población, ya que solo se exige a partir de un nivel elevado de patrimonio: a nivel nacional, el patrimonio medio declarado en el primer tramo (los de menor riqueza dentro de los declarantes) es de 665.199 euros, mientras que en el último tramo (los más ricos) la media nacional alcanza los 25,4 millones de euros.
En Asturias, el reparto de la riqueza entre quienes pagan este tributo presenta una foto muy particular. El patrimonio medio de un declarante asturiano es de 2.439.990 euros, una cifra que queda por debajo de la media nacional, situada en los 4.339.844 euros. Si observamos cómo crece la riqueza escalón a escalón dentro del Principado, el primer tramo registra una media de 712.375 euros por persona, una cifra que sube de forma gradual hasta llegar al noveno tramo, con 5,1 millones de euros. El gran salto económico se produce en el décimo y último tramo, donde el patrimonio medio de ese pequeño grupo de unas 200 personas alcanza los 16 millones de euros.
En cuanto a cómo se reparte el pastel de la riqueza en la comunidad, los tres primeros tramos de declarantes suman el 9,9% del dinero total; los tres tramos intermedios (del 4 al 6) acumulan el 26,7%; los tres siguientes (del 7 al 9) aglutinan el 37,2%; y el tramo superior (el décimo) se queda con el 26,2% restante. Además, la mayoría de los contribuyentes asturianos de este impuesto no se sitúan en los tramos más altos, sino en la zona media: casi la mitad de los declarantes del Principado se concentran entre el tercer y el quinto escalón económico.
Al comparar a Asturias con el resto de España, la comunidad destaca por tener una concentración de la riqueza en la cumbre mucho más baja que la media estatal. Mientras que en Asturias el tramo más rico se queda con el 26,2% de la riqueza autonómica, en el conjunto de España ese mismo grupo acumula el 58,6% del total. De hecho, el Principado es la segunda comunidad autónoma donde los superricos concentran menos porcentaje del patrimonio regional, solo por detrás de Aragón (34,2%), y muy lejos de territorios con grandes desigualdades internas como Madrid (donde el tramo superior concentra el 78,9% del patrimonio), Galicia (76,4%) o Baleares (65,9%).
Por último, si se compara la fortuna de los más acaudalados de Asturias con los de otros territorios, los 15,9 millones de euros de patrimonio medio del último tramo asturiano quedan muy distantes de los 73,2 millones de media que registran los más ricos de Galicia (que tiene un peculiar efecto distorsionador por la residencia de Amacio Ortega) o los 27,5 millones de Madrid. En el mapa nacional, Asturias aporta el 2% de todos los contribuyentes del impuesto y el 1,2% de la riqueza total declarada. La presencia de asturianos es destacada en los tramos medios a nivel nacional (donde representan el 3,2% de todos los declarantes de España), pero cae drásticamente en el grupo de los más ricos del país, donde los contribuyentes asturianos solo representan el 0,8% del total nacional y aportan apenas el 0,5% de la gran riqueza estatal.
El balance general de los datos en toda España dibuja un mapa fuertemente asimétrico y marcado por acusadas diferencias entre comunidades autónomas. A nivel estatal, el patrimonio declarado está fuertemente polarizado en unos pocos territorios: Cataluña y la Comunidad de Madrid concentran por sí solas más de la mitad de toda la riqueza tributaria del país (un 27,2% y un 30,2% respectivamente), sumando entre ambas casi el 53% del número total de declarantes nacionales. Sin embargo, el comportamiento de sus patrimonios es opuesto: mientras Cataluña aporta una gran masa de contribuyentes distribuidos desde las bases más modestas del impuesto (representando el 41,7% de todos los declarantes de España), Madrid concentra su peso en las cúspides económicas, abarcando más del 40% de toda la riqueza de la décima decila nacional. Asimismo, comunidades con un peso global más reducido en el censo tributario presentan patrones extremos de concentración de grandes fortunas, como Galicia, donde el patrimonio medio del tramo superior supera los 73 millones de euros impulsado por fortunas muy puntuales.