Copernicus incluye a Asturias entre los territorios más afectados por las olas de calor de Europa

ASTURIAS

Un termómetro del centro de Oviedo marca 41 grados este martes.
Un termómetro del centro de Oviedo marca 41 grados este martes. Eloy Alonso | EFE

El informe europeo señala que las anomalías de temperaturas son las mayores registradas en la historia del continente

15 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El verano de 2026 se cuenta ya en los registros históricos como el más cálido jamás medido en Europa occidental. Y dentro de este contexto continental de temperaturas extremas, Asturias se ha situado entre los territorios que han padecido los episodios de calor más intensos y persistentes de la temporada. Así lo reflejan los datos del último boletín climático del Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S), la entidad de observación terrestre del programa europeo que analiza de forma sistemática la evolución de las variables meteorológicas y del clima planetario.

En la representación cartográfica difundida por la agencia europea, el territorio del Principado aparece señalado en el máximo rango de anomalía térmica, etiquetado dentro de la categoría más oscura (Warmest). Esta posición en los mapas de Copernicus evidencia un comportamiento térmico anómalo en la zona, donde la llegada continuada de masas de aire cálido alteró la tónica de veranos suaves y moderados que caracteriza al clima del noroeste peninsular. 

El episodio más severo de este periodo estival en la comunidad se produjo a finales de junio, cuando una ola de calor temprana puso en aviso naranja a prácticamente la totalidad del Principado. Durante la jornada del 23 de junio, las estaciones meteorológicas oficiales de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) registraron picos térmicos sin precedentes en diversos puntos de la geografía asturiana: la máxima regional se alcanzó en Camuño (Salas), con 40,2 °C, seguida de los 39,7 °C de Baiña (Mieres), los 39,4 °C de Panizales (Amieva) y los 39,3 °C registrados tanto en Ronzón (Lena) como en Cabrales. Asimismo, los termómetros situados en el casco urbano de Oviedo llegaron a marcar registros puntuales de hasta 41 °C. El 'calorón' obligó a tomar medidas en centros escolares y suspender hogueras de San Juan en localidades como El Entrego y Blimea.

Según explica el informe europeo, estos valores extremados se encuadran en un comportamiento térmico anómalo a escala regional. En el conjunto de Europa occidental, la temperatura media del aire en superficie durante los meses de junio, julio y agosto alcanzó los 21,69 °C, lo que supone una desviación de 2,54 °C por encima del promedio de referencia del periodo 1991-2020. Este dato rebasa el anterior máximo histórico registrado en la región, que se mantenía desde el verano de 2003 con una anomalía de 1,98 °C. A diferencia de lo ocurrido en el suroeste del continente, otras zonas del norte y del este de Europa experimentaron durante el mismo periodo estival temperaturas cercanas a la media habitual o incluso ligeramente más frescas.

A escala global, el informe de Copernicus confirma que el verano boreal de 2026 (junio a agosto) empató con el de 2024 como el más cálido registrado en el planeta, situándose 0,69 °C por encima de la media 1991-2020. El mes de agosto en particular registró una temperatura media global en superficie de 16,96 °C, superando en 0,85 °C el promedio de las últimas tres décadas y situándose a la par de julio de 2023 como el mes más caluroso de la serie histórica global. Asimismo, durante agosto de 2026 la temperatura global sobre la superficie terrestre superó en 1,65 °C la media estimada para el periodo preindustrial (1850-1900), marcando el primer mes que rebasó el umbral de los 1,5 °C desde finales de 2025. Los análisis del informe apuntan además a un máximo histórico en las temperaturas de la superficie del mar en latitudes extrapolares y señalan al fortalecimiento del fenómeno de El Niño como uno de los factores determinantes de este comportamiento térmico.

Las consecuencias mortales

Las consecuencias del calor extremo se han reflejado también en los indicadores de salud pública y mortalidad. En el caso de Asturias, el Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo), gestionado por el Instituto de Salud Carlos III, contabilizó un total de 144 fallecimientos atribuibles al exceso de temperatura durante el periodo estival de 2026. La cifra representa el registro más alto en la comunidad autónoma desde que se dispone de este tipo de estadísticas sistematizadas, superando ampliamente las 68 defunciones anotadas en el mismo periodo de 2025, las 47 de 2024 o las 92 de 2023. A nivel de todo el territorio nacional, el sistema MoMo estimó en 5.485 las muertes atribuibles al calor entre el 15 de mayo y mediados de septiembre, una cifra que sitúa a 2026 como el verano con mayor impacto en la mortalidad de la serie histórica del programa (iniciada en 2015), con una afectación concentrada mayoritariamente en el grupo de población superior a los 65 años.