Barro, paja y conocimiento tradicional: la bioconstrucción recupera en Asturias técnicas del pasado para afrontar los retos del futuro

Carmen Liedo
Carmen Liedo REDACCIÓN

ASTURIAS

Bioconstrucción de Creando Floresta
Bioconstrucción de Creando Floresta CreandoFloresta

El proyecto «Clay and Straw as a Key», coordinado por la asociación Creando Floresta, promueve la formación y difusión de métodos constructivos sostenibles basados en materiales naturales

22 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La búsqueda de edificios más sostenibles suele asociarse a materiales de última generación y avances tecnológicos. Sin embargo, parte de la respuesta puede encontrarse en técnicas que llevan siglos formando parte del paisaje rural asturiano. Construir con barro, paja o madera, aprovechando recursos del entorno y conocimientos transmitidos de generación en generación, es la filosofía que reivindica la bioconstrucción. Bajo esa premisa, la asociación asturiana Creando Floresta ha impulsado el proyecto europeo Clay and Straw as a Key, una iniciativa que busca recuperar y adaptar estos saberes tradicionales a los desafíos contemporáneos de la vivienda y la sostenibilidad.

La iniciativa, coordinada por la propia asociación y cofinanciada por Erasmus+, ha reunido a participantes procedentes de distintos países europeos para intercambiar conocimientos sobre construcción natural. Según explica María Luisa Garachana, coordinadora del proyecto, el objetivo ha sido rescatar técnicas históricas y demostrar que siguen teniendo plena vigencia en la actualidad. «Este proyecto se busca recuperar técnicas tradicionales, enseñar cómo hacerlas y luego cómo aplicarlas en la construcción moderna», señala la misma.

Una de las actividades desarrolladas en Asturias consistió en la construcción de una caseta experimental en Piloña que incorpora ocho técnicas diferentes, la mayoría de ellas vinculadas a la tradición constructiva asturiana. Posteriormente, los participantes se desplazaron a Eslovenia para continuar su formación en otros métodos relacionados con las alpacas de paja y los revocos de barro. Pero el conocimiento adquirido no quedará restringido a quienes participaron directamente en la experiencia. La asociación ha elaborado materiales divulgativos y vídeos formativos de acceso libre para facilitar que cualquier persona interesada pueda conocer y aprender estas técnicas.

Cabaña construida en Piloña
Cabaña construida en Piloña CreandoFloresta

Sostenibilidad y beneficios para la salud

Más allá de su dimensión formativa, la bioconstrucción se basa en una manera distinta de relacionarse con el entorno y aprovechar los recursos de la naturaleza. Garachana recuerda que «la construcción natural, que es como se ha construido toda la vida, en realidad genera muchísimos beneficios». Entre ellos destaca el uso de materiales locales, que reducen la necesidad de transporte y los costes energéticos asociados a los procesos industriales. «Tú coges materiales que no tienes ni que transportarlos, ni tienes que fabricarlos para hacer una especie de cemento, porque hay que tener en cuenta que producir cemento es muy contaminante», comenta.

Pero más allá de las ventajas medioambientales, la misma asegura que la bioconstrucción tiene un impacto directo sobre la salud y el confort de quienes habitan estos espacios. Entre los argumentos que expone, hace referencia a que «el barro, por ejemplo, regula la humedad, entonces hace que la humedad de dentro de la casa salga para afuera». A esto añade características como que elevada inercia térmica de estos materiales, que contribuye a mantener temperaturas más estables durante todo el año: «en verano hace fresco en la casa, pero en invierno hace calor», resume la coordinadora del proyecto.

Y aunque se pueda pensar que esta forma de construir es una alternativa minoritaria o difícil de aplicar, Garachana sostiene que muchas de estas soluciones permiten levantar espacios con rapidez y a costes reducidos. Algunas técnicas, afirma, hacen posible levantar una vivienda básica de unos 30 metros cuadrados en apenas un mes o mes y medio «con muy bajo coste de precio, muy saludable para tu cuerpo y para la naturaleza», destaca. De hecho, la representante de Creando Floresta comenta que la bioconstrucción es una técnica muy ligada a Asturias, ya que buena parte de las viviendas tradicionales conservadas en el medio rural incorporan sistemas similares a los que ahora se están recuperando: «las casas tradicionales asturianas que no son modernas de ladrillo son todas así», explica María Luisa, quien recuerda que muchas construcciones históricas combinaban piedra, barro y entramados vegetales para levantar muros y divisiones interiores. Según asegura, en Piloña sabe de la construcción de al menos tres viviendas con técnicas tradicionales.

Bioconstrucción de Creando Floresta
Bioconstrucción de Creando Floresta CreandoFloresta

Demanda creciente de viviendas más saludables

Esa mirada hacia las técnicas tradicionales no responde únicamente a una cuestión cultural o patrimonial. También encuentra respaldo en una demanda creciente de personas que buscan viviendas más saludables y respetuosas con el entorno. Así lo explica Macario Iglesias, arquitecto especializado en bioconstrucción y uno de los formadores que participó en el proyecto impulsado por Creando Floresta. Según señala, en los últimos años ha percibido un interés cada vez mayor por emplear materiales naturales en la construcción y rehabilitación de viviendas. «Cada vez más personas se interesan por estos temas», apunta, en referencia a clientes que solicitan espacios construidos con materiales saludables, libres de tóxicos y pensados para mejorar el bienestar de quienes los habitan. A su juicio, la utilización de arcilla, cal o tratamientos naturales para la madera ya no responde únicamente a una preocupación ambiental, sino también a la búsqueda de una mayor calidad de vida en el interior de los hogares.

Iglesias subraya además que la bioconstrucción «no deja de ser una evolución natural de lo que siempre se hizo, que es trabajar con lo que tienes cerca» y que esos conocimientos llevan siglos formando parte del territorio porque la bioconstrucción en Asturias ofrece soluciones desarrolladas a lo largo de generaciones teniendo en cuenta condicionantes como el clima, los recursos disponibles y las particularidades del entorno. Así, frente a la idea de que los materiales industrializados representan necesariamente un avance, el arquitecto y artesano de la construcción recuerda que su uso generalizado apenas tiene «50 u 80 décadas de historia», mientras que los materiales naturales han demostrado durante siglos su eficacia. «No es un tema solamente de ecología, sino también de eficacia y de ayudar a conseguir el confort para las viviendas», sostiene el mismo, que asegura que una realidad que observa es que se están animando a cada vez más personas a formarse para incorporar acabados, revocos o pinturas naturales en sus propios proyectos de construcción y rehabilitación.

Recuperación de conocimientos

Esa recuperación de conocimientos constituye uno de los principales objetivos de Creando Floresta. La asociación trabaja para recopilar y transmitir saberes que durante décadas formaron parte de la vida cotidiana en los pueblos y que, con el paso del tiempo, han ido perdiendo presencia. «Todos los conocimientos ya estaban, no había que inventarse nada», manifiesta María Luisa Garachana. Así, en un contexto marcado por la crisis climática y la búsqueda de modelos más sostenibles, considera que muchas de las respuestas pueden encontrarse precisamente en prácticas que las generaciones anteriores conocían bien.

Con apenas tres años de trayectoria como entidad formal, aunque con una experiencia previa mucho más amplia por parte de sus integrantes, Creando Floresta aspira a seguir ampliando esta labor de divulgación mediante nuevos proyectos relacionados con la autosuficiencia, la agricultura tradicional, las plantas medicinales o la gestión sostenible de los recursos. La filosofía es común a todas ellas: recuperar conocimientos, adaptarlos al presente y compartirlos. No en vano, como subraya la coordinadora del proyecto, una de las prioridades de la asociación es que «la mayor parte del conocimiento sea libre y gratuito para el mundo».