El PP abre las puertas a limitar o retirar el sufragio de no residentes pero fueron un pilar de su última campaña en el Principado
21 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La decisión del Tribunal Supremo de suspender de forma cautelar las inscripciones de la llamada 'ley de nietos' ha abierto las puertas de la polémica respecto al sistema electoral, crecen las teorías de la conspiración y los complots que auguran un supuesto «pucherazo» y también ha dado espacio y cabida a quienes consideran que no debería permitirse que quienes residen en el exterior voten en comicios nacionales o autonómicos, e incluso el presidente del PP, Alberto Núñez Feijoo, se ha abierto a estudiar que la nacionalidad no se acompañe del derecho al voto. Pero no siempre fue así y, de hecho, en Asturias, lo cierto es que para los conservadores el voto exterior, el voto de los emigrantes asturianos y sus descendientes ha sido un pilar de pasadas campañas electorales.
El cambio de postura de los populares resulta especialmente llamativo si se echa la vista atrás a los comicios autonómicos de 2023. En aquella campaña, el candidato del PP a la Presidencia del Principado, Diego Canga, (que fue además designado a dedo por Núñez Feijoo) convirtió el sufragio exterior en una auténtica prioridad estratégica. Votante él mismo desde el Consulado de Bruselas para escenificar la defensa de un colectivo que calificaba de «ninguneado», Canga desplegó una ambiciosa gira de precampaña por Argentina, Chile y México (países que, junto a EEUU, sumaban más de 64.000 electores, el equivalente al cuarto concejo más poblado de Asturias). Durante su periplo latinoamericano, el aspirante popular llegó a prometer quintuplicar el presupuesto de la emigración, desplegar un 'Plan Retorna a Asturias' con cuantiosas ayudas al empleo y la vivienda rural, fundar la 'Casa del Emigrante' como ventanilla única de acogida y lanzar la red 'Embajadores de Asturias' para comercializar productos de la comunidad.
Tras las elecciones, con una victoria del PSOE, Canga lo apostó todo a un vuelco de última hora en la circunscripción oriental, con el mensaje (proclamado en muchos ámbitos) de que apenas mil votos le separaban de ganar un diputado y poder optar a la presidencia de Asturias. Pero no era exactamente así: el PP no necesitaba sacar mil votos en total, sino sacar mil votos más por cada voto que tuviera el PSOE. Era prácticamente imposible pero también hubo polémica en ese recuento al encontrarse en la sesión una caja con 400 sobres con incidencias. Aún así la participación en el Oriente solo subió de 1.323 a 1.475 votos. Para ganar, el PP necesitaba llevarse casi todos esos votos y que el PSOE no sacara ni uno. Al final los populares solo ganaron 44 votos netos, pero la tensión de esa tarde sirvió para alimentar dudas sobre el recuento. Dudas que hoy vuelven a encenderse de forma interesada en un ambiente muy polarizado.
Los precedentes
Lo cierto es que el voto exterior en Asturias puede ser determinante, más que en otros territorios, porque ya hay precedentes. Ocurrió en 2012 con las elecciones adelantadas tras la breve presidencia de Francisco Álvarez Cascos. Después del recuento de los votos emitidos en el territorio autonómico, la Junta General había quedado en un frágil empate técnico entre bloques, dejando un escaño en la circunscripción Occidental bailando por una diferencia mínima entre el PSOE y Foro. El escrutinio del voto CERA resultó determinante: el apoyo de los residentes en el extranjero se inclino a favor de los socialistas por un estrecho margen (en una jornada donde un saldo de apenas 573 sufragios en esa circunscripción certificó la ventaja del PSOE) y le otorgó su escaño número 17.
Aquel resultado no sólo deshizo las tablas parlamentarias a favor de la investidura del socialista Javier Fernández, sino que desencadenó una dura contienda legal. Los casquistas recurrieron el recuento alegando irregularidades, lo que elevó la disputa judicial hasta el propio Tribunal Constitucional. Dos meses después de los comicios, el Constitucional confirmó la validez del escrutinio y asignó definitivamente a Foro 12 diputados en lugar de 13, consolidando la mayoría de gobierno para Javier Fernández con el apoyo de Izquierda Unida y la abstención de UPyD.
El presente
La controversia en torno al voto exterior ha alcanzado un nuevo capítulo tras la resolución de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo. El alto tribunal ha acordado suspender de forma cautelar la inscripción en el censo electoral de aquellos beneficiarios de la denominada «ley de nietos» (la Ley de Memoria Democrática) que obtuvieron la nacionalidad mediante una instrucción gubernamental que aplicaba una presunción general de exilio. A raíz de las medidas cautelares solicitadas por Vox e Iustitia Europa, el Supremo condiciona la permanencia en el censo a la acreditación individualizada de la condición de exiliado de sus progenitores o abuelos por razones políticas o ideológicas. La decisión paraliza cautelarmente el derecho al sufragio activo de miles de descendientes en el extranjero para preservar la transparencia del proceso electoral, sin que ello implique la pérdida de la nacionalidad concedida.
Esta medida judicial impacta de lleno en Asturias, una de las comunidades autónomas con mayor densidad de voto exterior respecto a su censo total. A principios de 2026, el Principado contabilizaba 138.944 electores inscritos en el Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA) sobre un total de 971.178, lo que sitúa el peso de la diáspora en un 14,3% del electorado regional. La decisión del Supremo deja en suspenso el derecho a voto de un contingente estimado en Asturias de entre 12.000 y 16.800 nuevos electores incorporados al censo desde la entrada en vigor de la norma en octubre de 2022. Sin embargo, a pesar del notable volumen de este censo --concentrado mayoritariamente en América Latina (77,5%)--, la participación real de los residentes en el extranjero se mantiene históricamente en niveles reducidos, situándose de forma habitual entre el 6% y el 7% de los inscritos.