Barbón activa el modo electoral en el debate sobre el estado de la región y alerta ante la ultraderecha
ASTURIAS
El presidente del Principado despliega un plan fiscal para clases medias, promete mejoras en sanidad y vivienda, y llama a la unidad progresista ante la «ola reaccionaria»
23 sep 2026 . Actualizado a las 10:53 h.El presidente Adrián Barbón cerró la primera sesión del debate de orientación política de Asturias, el conocido como debate sobre el estado de la región, con un largo discurso, de casi hora y media, y que pareció más un balance de sus mandatos que de la última legislatura, con una importante relación de anuncios (de inversiones a iniciativas fiscales) y con una explícita llamada de atención ante el crecimiento electoral de la extrema derecha, en Europa y también en Asturias. El debate parlamentario (que continuará este miércoles con las réplicas y contrarréplicas de los grupos de la oposición) fue, de facto, el pistoletazo de salida para la campaña de las elecciones autonómicas que tendrán que celebrarse la próxima primavera.
En su discurso, Barbón apuntó como algunas de sus principales medidas en lo que resta de legislatura un paquete de reformas en materia de fiscalidad e inversión social orientado a «convertir Asturias en una fortaleza social». En el plano tributario, el jefe del Ejecutivo autonómico anunció la actualización de los límites de renta para acceder a las deducciones del IRPF (elevándolos a 36.750 euros en declaraciones individuales y a 54.000 en conjuntas), así como un bloque de incentivos fiscales vinculados a la vivienda habitual, entre los que destacan deducciones de hasta 5.000 euros el primer año, un tipo cero en Transmisiones Patrimoniales hasta 150.000 euros y un tipo agravado de hasta el 12% para desincentivar la compra especulativa de múltiples inmuebles. Asimismo, en el ámbito del bienestar, Barbón comprometió una inyección histórica para agilizar la sanidad pública con el objetivo de garantizar atención en menos de 72 horas en Atención Primaria, destinar 147 millones al proyecto del Nuevo Cabueñes, culminar el despliegue de la red pública y gratuita de «Les Escuelines», reducir a 180 días los trámites de la dependencia y ampliar las ayudas directas a familias afectadas por la ELA y otras enfermedades de alta complejidad.
Sin embargo, un pilar clave de la exposición del presidente se dio en el ámbito puramente político, arrancando primero con una referencia y una firme condena de la agresión sufrida por Rubén Rosón y Jorge Fernández en las fiestas de San Mateo en Oviedo (con una crítica velada a la resistencia inicial a condenarla por parte del alcalde, Alfredo Canteli), y remarcando que «la violencia homófoba nunca tiene coartada, la agresión ideológica carece de excusa» y pidiendo mantener a la comunidad «libre de la violencia política». Barbón ligó el ataque a la existencia de un «caldo nutriente de extremismo ultra» y alertó sobre el avance global y nacional de la «ola reaccionaria» tras los recientes resultados en Alemania o la presencia de la ultraderecha en ejecutivos autonómicos españoles. En este sentido, sostuvo que el debate se celebraba en un «momento crítico para Asturias y crítico para la democracia» y subrayó que «preservar Asturias a salvo de la ultraderecha es una obligación de salud democrática», advirtiendo de que su hipotética entrada en el Gobierno asturiano actuaría como un «caballo de Troya» contra el Estado autonómico. Así, hizo un llamamiento final a la responsabilidad de las fuerzas progresistas y de la «mayoría democrática» para «salvar Asturias de la involución» y apelar a la estabilidad frente al riesgo de «abrazarse al fuego» en busca del poder.
No fue un llamamiento en vano ni casual, sino una llamada de atención a los grupos a la izquierda del PSOE para unir fuerzas en los comicios. En la sesión de este miércoles los partidos podrán exponer sus discrepancias, y será momento de saber también qué coincidencias, pero sobre todo qué diferencias tienen quienes podrían conformar una alternativa de gobierno: PP, Foro y Vox.
Las primeras reacciones de los líderes de la oposición no se hicieron esperar, evidenciando un frente común a la hora de cuestionar la viabilidad de los anuncios del Ejecutivo. Desde el Partido Popular, Álvaro Queipo achacó a Barbón un problema «evidente» de credibilidad y gestión, acusándole de actuar «azuzado» por el riesgo de perder el Gobierno a ocho meses de las elecciones y de convertir la Cámara en «un plató de televisión» para tapar su «falta de autocrítica» frente a la «Asturias real». En una línea similar, el portavoz de Foro Asturias, Adrián Pumares, calificó la propuesta fiscal de «claramente insuficiente» al no optar por deflactar el IRPF ni fijar un tipo cero absoluto en vivienda habitual, tildando el discurso de «triunfalista» y denunciando que solo busca «acelerar la carrera electoral» sin ofrecer soluciones concretas a los problemas cotidianos.
Por su parte, la portavoz de Vox, Carolina López, acusó al presidente de proyectar una «Asturias imaginaria» a través de «20.000 promesas» tras siete años de gestión, atribuyéndole el papel de un «vendedor de promesas» y un «tertuliano de la televisión» que busca «cortinas de humo» en lugar de rendir cuentas sobre las listas de espera en sanidad y dependencia o el acceso a la vivienda. No obstante, pese a la sintonía en el diagnóstico crítico contra la gestión socialista, el debate de este jornada debería servir para apreciar si hay matices y distancias entre las tres formaciones.