Asturias perfila dos bloques ante las urnas en un debate marcado por la fiscalidad y la alerta ultra

ASTURIAS

l presidente de Asturias Adrián Barbón (d) escucha al presidente del Partido Popular asturiano, Álvaro Queipo (i) durante su intervencion este miércoles en la segunda jornada jornada del estado de la región en Oviedo.
l presidente de Asturias Adrián Barbón (d) escucha al presidente del Partido Popular asturiano, Álvaro Queipo (i) durante su intervencion este miércoles en la segunda jornada jornada del estado de la región en Oviedo. Eloy Alonso | EFE

Barbón advierte del riesgo de involución en una sesión con reproches por la falta de condena a la violencia política

24 sep 2026 . Actualizado a las 11:19 h.

Si ya la primera sesión del debate de orientación política (que corresponde a una intervención única, monográfica) del presidente sirvió de pistoletazo de salida para la precampaña, la segunda jornada, con réplicas y contrarréplicas de todos los grupos de la cámara, intensificó aún más el ambiente de inminencia electoral y no sólo eso sino que también sirvió para comenzar a definir dos claros bloques con la perspectiva de un horizonte en el que sólo hay posibilidades de gobierno de coalición: o se repite el Ejecutivo progresista presidido por Adrián Barbón junto a IU y quizá la marca que herede el espacio de Podemos; o habrá uno alternativo encabezado por Álvaro Queipo, seguramente coaligado con Foro; también casi inevitablemente con la participación de la extrema derecha de Vox. A nadie le pasó inadvertido en el hemiciclo y fue una referencia constante en las intervenciones de Barbón que mencionaba reiteradamente el «síndrome de 1933» con la sombra de Alternativa por Alemania devorando a la democracia cristiana germana.

A lo largo de la jornada los grupos conservadores coincidieron en afear al jefe del Ejecutivo asturiano lo que consideraron un discurso «triunfalista» y desvinculado de la realidad social y económica del Principado, enmarcando su gestión en una etapa de final de ciclo. En todo este bloque las propuestas económicas giraron casi exclusivamente en torno a rebajas fiscales de calado como panacea para Asturias. Hubo leves diferencias de tono, por parte del Partido Popular, Álvaro Queipo buscó proyectar una imagen de perfil institucional y presidenciable, prometió «la mayor rebaja fiscal de la historia» mediante modificaciones en el IRPF, la exención en las transmisiones entre familiares directos en el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, la minoración de Patrimonio y la supresión del recargo autonómico en el IAE. La portavoz de Vox, Carolina López, defendió una «bajada drástica y generalizada» de todos los tributos al asegurar que el dinero debe permanecer «en el bolsillo de los asturianos», al tiempo que cuestionó los datos oficiales de empleo y listas de espera. Por su parte, el secretario general de Foro Asturias, Adrián Pumares, calificó de «maquillaje fiscal» los anuncios del Gobierno, abogó por ajustar los tramos del IRPF a la inflación y acusó a Barbón de amparar populismos en la cámara, llegando a equiparar a Izquierda Unida con Vox.

En buena medida el debate elevó su temperatura por la falta de condena explícita de la violencia política por parte de la extrema derecha, con la agresión sufrida en las fiestas de San Mateo en Oviedo por dos militantes de izquierda (los médicos de familia Rubén Rosón y Jorge Fernández) como trasfondo recurrente en muchas intervenciones. Barbón exigió de forma directa a los diputados de Vox un rechazo «incondicional y sin peros» a la violencia política, verbal y física, recriminándoles que «cabalgan a lomos del odio» y vinculando estos discursos con el crispado ambiente social. Lo hizo además mencionando mensajes difundidos en redes sociales por parte del diputado Javier Jové con términos ofensivos hacia las víctiimas.

En términos similares, el portavoz de CA-IU, Xabel Vegas, alertó del avance de la ultraderecha y acusó al PP de «alimentar a un monstruo que acabará devorándolos», mientras que la diputada del Grupo Mixto Covadonga Tomé advirtió de que la violencia «no es casual» y recriminó al líder del PP su falta de contundencia; «No puede aspirar a ser presidente del Principado y permanecer mudo ante la violencia», le recriminó a Queipo. Como respuesta, la portavoz de Vox acusó al Ejecutivo de «hipocresía» y enmarcó la posición de su grupo en la repulsa genérica a «todo tipo de violencia», censurando además las políticas de seguridad del Principado.

Con esas referencias a un escenario de creciente polarización, Barbón insistió en la necesidad de consolidar la unidad del bloque progresista, una apelación a la articulación amplia de la izquierda que ya había esbozado en la jornada previa y que volvió a defender como la única vía para impedir un cambio de gobierno de signo conservador. La propuesta obtuvo una respuesta favorable por parte de los dos grupos situados a su izquierda, aunque con matices en sus intervenciones. Desde CA-IU, Xabel Vegas ratificó la vocación de la coalición de ser un «muro de contención frente a la ultraderecha» y expresó su voluntad de «revalidar» el Ejecutivo conjunto más allá de 2027, reclamando un «acelerador» a las medidas sociales en los meses de legislatura restantes. Por su parte, la diputada del Grupo Mixto Covadonga Tomé aceptó el diálogo presupuestario planteado por Barbón, si bien condicionó cualquier entendimiento a la ejecución real de las políticas sociales y urgió al Ejecutivo a adoptar medidas de mayor calado en materia de vivienda pública, sanidad e intervención de precios para «frenar el avance fascista con hechos y no con palabras vacías».