Eva Ledo, consejera de Educación de Asturias: «El profesor tiene que sentir que es la autoridad, más allá de que lo diga una norma»

Nel Oliveira
Nel Oliveira OVIEDO

ASTURIAS

Eva Ledo, consejera de Educación del Principado de Asturias
Eva Ledo, consejera de Educación del Principado de Asturias Héctor Herrería

«Las familias, en general, ayudan, pero hay una minoría que puede hacer mucho daño. Los alumnos tienen que llegar al centro con valores afianzados de respeto, empatía, esfuerzo, constancia y de que conseguir las cosas cuesta trabajo. Es fundamental que sepan que a clase hay que llegar en disposición de aprender»

27 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Hace apenas dos semanas que el nuevo curso dio el pistoletazo de salida. Los nervios del inicio ya van disminuyendo y se van puliendo los flecos que se definieron durante el verano en los despachos. Eva Ledo Cabaleiro (Avilés, 1966), consejera de Educación del Principado de Asturias, hace el primer balance de estas primeras semanas de curso, marcado por el aumento de la plantilla docente, la reducción del alumnado, las dificultades para cubrir algunos puestos, las demandas de los equipos directivos y la atención a la diversidad, entre otros aspectos. Ledo defiende que Asturias debe consolidar los recursos que ya ha incorporado antes de seguir reduciendo ratios, admite que los resultados de PISA dejan «una señal de alarma» y sitúa el respeto y la autoridad del profesorado entre los principales retos de las aulas. También aborda el uso de la inteligencia artificial, la relación con las familias, el acoso escolar, la escuela de 0 a 3, la enseñanza concertada y la Formación Profesional.

 —¿Qué es lo primero que le están trasladando los docentes y los equipos directivos sobre la realidad de las aulas estas primeras semanas?

—Los inicios de curso son bastante similares y realmente se espera siempre que pueda haber algún tipo de incidencia en algún ámbito. Estamos hablando de una gestión muy compleja. Abarca muchos centros, muchos docentes y alumnado. Estamos hablando de 13.000 docentes y de 97.000 alumnos. Y al final hay mucho movimiento también en transporte y comedor, que normalmente tienen incidencias al arrancar y son necesarios porque las familias articulan su día a día en torno a la vida escolar de sus hijos. Hay cursos en los que hay más incidencias que en otros. Este no ha sido especialmente complejo a la hora de arrancar, pero coletazos sigue habiendo y hasta que no llega octubre, incluso adentrándonos en octubre, parece que no respiras con la tranquilidad con la que quieres respirar, en cuanto a que el curso está arrancado, los docentes en sus aulas y el alumnado atendido.

—Por primera vez en Asturias se superan los 10.000 docentes en plantilla orgánica, pero al mismo tiempo vuelve a bajar el alumnado. ¿Hacia dónde va a evolucionar ese contraste en los próximos años?

—Tenemos que llegar a estabilizarla. Hay nuevos retos en el mundo educativo que no son ni más ni menos que los retos que tenemos en nuestro día a día en la sociedad. Tenemos en Asturias una mayor heterogeneidad dentro de la población, más necesidades educativas especiales y nuevos problemas emocionales. Todo eso se traduce en el día a día en el aula y supone recursos. Supone tener que gestionar una realidad nueva que los docentes no venían gestionando hace 25 años, incluso hace menos años. Con lo cual, es en cierta medida lógico que el número de docentes aumente porque tienen que gestionar nuevas realidades que exigen unas ratios más pequeñas dentro del aula. Y, efectivamente, aunque veamos que el número de alumnos y alumnas va disminuyendo, no supone un descenso en cuanto a la atención educativa. Estamos hablando de un entorno, un sistema educativo nuevo que introduce la inclusión como una de las banderas más importantes. Y la inclusión en el aula, sobre todo cuando ha aumentado la necesidad de atender necesidades específicas e incluso necesidades educativas especiales, supone recursos de pedagogía terapéutica, de audición y lenguaje y de auxiliares educadores que muchas veces entran en el mismo aula que tenemos al docente llevando a cabo su actividad. Y eso supone un incremento de profesorado.

—Sobre la bajada de ratios por el aumento de profesores y la bajada de alumnos.  ¿Es suficiente la ratio actual?

—Yo creo que sí. Si conseguimos consolidar todos los profesionales específicos que necesitamos y además damos la formación adecuada a los docentes, yo creo que la ratio que tenemos ahora mismo es suficiente. Tenemos 23 alumnos y alumnas por aula y, cuando tenemos alumnado con necesidades específicas, al computar por dos, podemos estar hablando de aulas de 13, 14 o 15 alumnos. Me parece una ratio muy buena, estupenda. El alumnado necesita también de la interacción con sus compañeros, necesita enriquecerse de esa diversidad que tenemos en las aulas. El Ministerio está avanzando progresivamente hacia las 22 personas. Nosotros estamos en 23 y yo creo que no necesitamos una reducción mayor.

—El Pacto Asturias-Educa afronta su último año de vigencia. ¿Qué compromisos están todavía por cumplirse?

—Tenemos que consolidar muchos compromisos que ya están iniciados. Entre ellos, los incrementos salariales. Ya contamos con el inicio de ese incremento realizado. Había 100 euros más que eran el arranque, que ya se consolidaron en enero, pero seguimos teniendo que dar esa respuesta comprometida. Entre otros temas están los 70 euros que hay que proporcionar a aquellos docentes que todavía no tienen un recorrido de seis años y, por lo tanto, no tienen el complemento debido a formación. Tenemos también que dotar del nuevo incremento salarial de enero de 2027. Y ese es un compromiso en el que hay que seguir avanzando, aunque ya está iniciado.

También está el profesorado técnico de Formación Profesional que no pudo incorporarse al cuerpo de secundaria. Tenemos comprometido con ellos un incremento correspondiente a esa subida salarial que les hubiera correspondido en caso de haberse podido incorporar al cuerpo de secundaria, que estamos gestionando. Esa gestión ya está iniciada, ya está avanzada con Empleo Público y nos falta ultimarla. En cuanto a medidas de atención a la diversidad, también tenemos que seguir avanzando. El profesorado de Pedagogía Terapéutica y de Audición y Lenguaje, aunque en febrero se dio la primera dotación que estaba comprometida y ahora estamos con la siguiente dotación comprometida en septiembre, lógicamente falta todavía la del año que viene. Eran en total 150 de cada especialidad y ahora mismo estamos en 110 de cada especialidad.

En cuanto a orientación y auxiliares educadores, tenían un calendario pautado que iba más allá de 2026. Todo lo que tenemos avanzado está de acuerdo con lo que había comprometido, pero falta el 2027. También, en cuanto a compromisos de desburocratización, había avances que realizar en 2027. Estamos trabajando en ello y tienen que estar finalizados con la legislatura. Y lógicamente los desarrollos normativos que teníamos comprometidos también están tramitándose y redactándose algunos de los compromisos para que dentro de la legislatura los podamos ver finalizados. El grado de avance es un porcentaje importante. Hablo siempre de ese 70%, porque todo está avanzado, todo está iniciado.

—¿Habrá alguna de estas medidas, que parecen bastantes para un solo curso, que no se llegue a cumplir?

—Yo espero que se cumplan todas. En eso estoy trabajando y desde luego así tiene que ser. Ese es mi compromiso. Con ese compromiso inicio esta andadura y así lo espero ver hecho realidad. El futuro siempre es incierto y siempre puede suceder cualquier circunstancia con la que no cuentas, pero desde luego y por hoy cuento con que todo se va a llevar a cabo.

Eva Ledo, consejera de Educación del Principado de Asturias
Eva Ledo, consejera de Educación del Principado de Asturias Héctor Herrería

—Los sindicatos siguen reclamando el pago de tutorías, más funciones reconocidas y retribuidas, mejoras para interinos y reducción de carga lectiva, sobre todo para mayores de 55. Sobre este colectivo ya hay una hora menos para el curso 2027-2028 y hasta tres horas menos para el 2031-2032. ¿En qué punto está?

—Ese es el modelo que nosotros hemos propuesto, pero no ha sido respaldado por las organizaciones sindicales y, no siendo respaldado por las organizaciones sindicales, veo prácticamente imposible llevarlo a cabo. Nosotros desde la Administración sí lo hemos puesto sobre la mesa y además hemos comprometido el crédito para poderlo llevar a cabo. Pero ese modelo tiene que ser aprobado en la mesa sectorial y en la mesa sectorial están representadas las organizaciones sindicales. Un modelo costoso como es este, que ya las organizaciones sindicales me rechazan desde el comienzo, no tiene sentido negociarlo en la mesa sectorial. Entonces yo espero que lleguemos a un acuerdo y que podamos empezar su negociación.

—¿Dónde están marcadas las líneas rojas en las negociaciones con los docentes?

—Las nuevas, las que no están en el pacto. Me hablas de horario de tutoría y de nuevos recursos o incluso condiciones para el ejercicio de determinados cargos. Pues las líneas rojas, al final, donde más las veo es en presupuestos. Nosotros contamos con un presupuesto público que tiene que atender a todos los sectores que necesitamos proporcionar a la sociedad. Y son sectores que van desde salud, bienestar, movilidad, vivienda; son muchos los sectores a los que hay que dar respuesta. Tenemos que medir y dar respuesta a todos los ámbitos, no solo al educativo. En el ámbito educativo hemos avanzado, hemos dado un paso de gigante en este último año y seguimos avanzando de acuerdo con un compromiso que tenemos en el Pacto Asturias-Educa. Insisto siempre en que hay que consolidar lo ya comprometido y posteriormente seguir en un futuro avanzando hacia otras medidas. Y es porque el presupuesto no es infinito y, aunque todos reconocemos la necesidad de dotar con más recursos a los equipos docentes y a los equipos directivos, hay que ir haciéndolo de acuerdo con las posibilidades.

Desde luego, todo aquello que no tiene un coste económico pero que sí necesita de un respaldo normativo que por hoy no existe está siendo estudiado y gestionado. ¿Los equipos directivos necesitan un salario mayor? Pues seguramente sí y desde luego yo no lo pongo en duda. A mí me gustaría que tuvieran un complemento mayor y el porqué es una razón clara. La responsabilidad y el compromiso van mucho más allá del complemento y de la diferencia de salario que tienen con otros compañeros. Pero yo siempre insisto en que lo que te mueve a meterte en un cargo directivo no es el complemento salarial. Te mueve un proyecto educativo y te mueve una ambición que desde luego necesita de un respaldo institucional. Ese respaldo institucional yo lo estoy potenciando. Si se necesitan atender más demandas y todas aquellas a las que les pueda dar respuesta, lo estoy intentando hacer hasta el límite de lo posible. Y aquellas otras opciones que necesitan de un presupuesto, necesitan de una norma que lleva consigo un desarrollo normativo largo en el tiempo, pues van a tener que esperar porque tenemos el tiempo que tenemos ahora mismo. Pero lógicamente estamos comprometiendo todo aquello que es posible, incluso más allá de lo que es la legislatura.

—Se han producido dificultades para encontrar directores en algunos centros. De 93 plazas ofertadas quedaron 44 sin cubrir. ¿Se ha convertido ser director de un colegio o un instituto en un puesto demasiado burocrático o con demasiada responsabilidad para lo que ofrece a cambio?

—A ver, los datos reales son 39 de 93. Entre 39 y 44 lo que hay son candidatos que no cumplían requisitos y, por lo tanto, no podían participar, o sea, no fueron admitidas las candidaturas. Y algún candidato que renunció. Hubo 39 centros que no recibieron ninguna solicitud para el ejercicio de la dirección. Estos datos, que son los de este año, son mejores que los que hemos tenido en el balance de los cuatro últimos cursos. Es decir, hemos ido obteniendo una mejor respuesta a esas demandas de dirección a lo largo de estos cuatro últimos años. Eso no quiere decir que los requisitos, que las condiciones hayan cambiado a mejor. Pero sí que la respuesta por parte de los docentes es una respuesta muy responsable y entienden que se necesita el ejercicio del cargo y quieren dar ese do de pecho. El porqué no tenemos candidatos en todos los centros cuando es un puesto que realmente yo creo que dentro de la carrera docente quizás sea el más atractivo es que no cabe duda que es implantar un proyecto educativo en el que crees y que es dentro de un ámbito en el que estás desarrollándote profesionalmente.

Yo vuelvo a insistir en que vivimos un momento complicado de cara a la exigencia que tenemos por parte de todos los sectores que participan dentro de nuestra actividad. Es una exigencia en la que la inmediatez está presente de forma continuada y no creo que sea por la educación en sí, sino por la respuesta social que venimos observando y que el mundo de hoy casi que nos está exigiendo a nosotros mismos. Yo exijo una inmediatez a los compañeros con los que trabajo en la respuesta que viene dada porque necesito dar esa respuesta de forma inmediata. Y eso es una cadena en la que vamos entrando todos.

—¿Qué puede hacer la Administración para que sí se cubran las plazas?

—La Administración puede proporcionar formación para que esa respuesta que se nos exige podamos darla tan rápido como se nos exige, siempre que tengamos la otra pata: recursos. Proporcionar recursos. Proporcionar apoyo institucional, porque el apoyo institucional en el ejercicio de un cargo es fundamental. Sin él te puedes ver solo ante una demanda que no puedes atender. Es fundamental. Y, aparte de recursos, formación y apoyo institucional, la colaboración de todos los sectores con los que tienes que trabajar.

—¿Pero es un problema de dinero, de burocracia..? ¿Por qué los profesores no quieren dirigir un centro?

—Yo te hablo de los ámbitos que pienso que están ahí en ese problema. ¿Por qué yo me plantearíaa una propuesta de una dirección del centro? Pues por esos factores. Primero, en lo fundamental, porque yo tengo que atender igual a 100 docentes que son mi claustro, que necesitan una respuesta y que igual no se la puedo dar. ¿Por qué no se la puedo dar? Pues porque igual me faltan todos los recursos que me gustaría tener. Si tengo un aula a tres alumnos con un problema que necesitan una atención especial, ya sea un trastorno de autismo, un problema motórico o cualquier otro problema, y no puedo dotarle de recursos específicos en la medida en la que ese docente igual los necesita, tengo que pensármelo. Y me quiero meter ahí sabiendo que tengo que decir que no y que tengo que gestionar algo que es muy complicado de gestionar.

Y los recursos han aumentado, y han aumentado mucho. Tenemos una dotación de recursos en la que estamos en la cabeza a nivel nacional del gasto de la inversión en la que incurrimos. Estamos hablando de 9.000 euros por alumno, es una inversión muy potente. Y, sin embargo, aun así, vemos que todavía se nos demanda más. Y se nos demanda más por parte de todos los ámbitos. Seguro que has leído en la prensa, como no puede ser de otra manera, cuando una familia necesita, ella lo ve así y lo demanda de esa manera, que tenga un auxiliar educador un niño que para esta familia es imprescindible. Nosotros no podemos dotar de un auxiliar educador por niño en todos los casos porque los recursos están limitados. ¿Eso es algo que merma el deseo de ser director? Pues es una de las tantas cosas. Otro ámbito que realmente te hace preguntarte si debes dar el paso hacia la dirección es la atención a problemas de bienestar emocional. Quizá uno de los más importantes. El alumnado nuestro de hoy tiene unos problemas emocionales que no tenía el alumnado de hace unos años. Muchas veces hablamos de los recursos digitales y de cómo utilizan los recursos digitales. Y no cabe duda de que efectivamente esa es una realidad que tienen que afrontar nuestros chicos y nuestras chicas para las que igual no tienen herramientas.

—En materia de inclusión y necesidades educativas especiales. ¿Sigue existiendo rechazo de algunas familias a que sus hijos estén en centros de educación especial?

—Yo no creo que exista un rechazo de las familias hacia la educación especial. Cuando se hace una valoración psicopedagógica, se determina si el alumno necesita una escolarización combinada, una escolarización en un centro de educación especial o puede estar escolarizado en un centro ordinario con los apoyos que necesita. Y normalmente las familias están de acuerdo con esa valoración. Este año hemos tenido una situación en la que la matrícula en centros de educación especial ha superado la capacidad que teníamos. Hay necesidades cada vez más especializadas y hay familias que demandan determinados centros porque consideran que son los que mejor pueden atender a sus hijos. Y además la ley establece que para ir a un centro de educación especial tiene que existir el consentimiento de la familia. Estamos construyendo un nuevo centro de educación especial que tendrá, si no recuerdo mal, unas 240 plazas. Y, al mismo tiempo, tenemos que seguir trabajando para que la inclusión en los centros ordinarios sea posible con los profesionales y la formación necesaria.

—¿En qué punto está la creación de la especialidad de asturiano y eonaviego para los docentes?

—Tenemos un real decreto que está en consulta pública. Una vez que se publique en el BOE la modificación de los tres reales decretos que afectan al profesorado, a Secundaria y a las escuelas oficiales de idiomas, Asturias tendrá que crear esa especialidad en el BOPA. Después habrá que hacer el desarrollo del currículo y convocar el proceso selectivo. El Ministerio nos ha trasladado que espera que el BOE publique esas modificaciones antes de que termine el año. Nosotros tenemos como objetivo publicar el decreto en esta legislatura y hacer el proceso aproximadamente seis meses después, para que los docentes tengan tiempo de prepararlo. Aquellos docentes que ya tienen la titulación podrán acceder a la especialidad y eso les dará estabilidad en su carrera profesional, posibilidad de movilidad y puntos. No tendrán que estar participando cada año como interinos.

Eva Ledo, consejera de Educación del Principado de Asturias
Eva Ledo, consejera de Educación del Principado de Asturias Héctor Herrería

—¿Cree que los profesores tienen autoridad suficiente en el aula?

—El profesor tiene autoridad, pero tiene que vivirla y sentirla. Por mucho que una norma diga que es la autoridad, eso por sí solo no hace que la tengas y el alumno tiene que interpretar al profesor como una autoridad. Tenemos que hacer llegar a la sociedad que el profesor es autoridad pública. Cuando existe una falta de respeto hacia un profesor, eso puede tener consecuencias y puede ser una infracción. Y nosotros tenemos que apoyar institucionalmente al profesor, también con asesoramiento jurídico cuando lo necesite.

—¿Qué papel juegan las familias en esa pérdida de autoridad?

—Las familias tienen que ayudar y tienen que transmitir el respeto necesario hacia el profesor en casa. Si un niño llega a casa y cuenta un problema y la familia le dice «no te preocupes, que ya lo arreglo yo», lo que estamos haciendo es quitar autoridad al profesor. Lo que tiene que hacer la familia es hablar con el profesor y tratar de resolverlo. La sobreprotección no es buena. Los niños necesitan autonomía, necesitan enfrentarse a la frustración y necesitan responsabilidad. Las familias, en general, ayudan, pero hay una minoría que puede hacer mucho daño. Los alumnos tienen que llegar al centro con respeto, empatía, capacidad de trabajo y constancia en el esfuerzo. Y esos valores no son los que enseñamos en la escuela. Esos valores los enseñamos socialmente. Y sí, es fundamental que el alumnado sepa que a clase tiene que llegar en disposición de aprender.

—¿En ocasiones es más complicado lidiar con los padres que con los alumnos?

—Con carácter general no. Que en ocasiones puede pasar eso no cabe duda, pero es que es humano. Para nosotros nuestros hijos son lo más sagrado que hay en el mundo. Lógicamente para nosotros lo que digan nuestros niños va a misa y además los sobreprotegemos y les estamos haciendo mucho daño. Es importante cortar con esa sobreprotección. El alumno tiene que crecer, tiene que saber que él tiene que ser autónomo y que tiene que defenderse solo.Tiene que frustrarse de pequeño. Tiene que frustrarse y ver que no siempre las cosas salen como quieren. No podemos dejar eso para cuando tenga 20 años y muchas veces como padres, yo doy fe de ello porque a mí me ha pasado, sobreprotegemos a nuestros hijos y les hacemos un flaco favor.

—Los profesores transmiten en ocasiones cuando hablamos con ellos que al colegio se va a aprender, pero que los niños deberían venir educados de casa.

—Eso es justamente lo que yo veo, pero deberíamos de verlo todos porque la minoría que no lo ve es la que muchas veces traduce ese malestar que tú me estás diciendo. Pero no quisiera dar la idea, ni mucho menos porque no es así, de que las familias no ayuden. Las familias y además quieren hacerlo, pero muchas veces cuando no lo hacen estropean una directriz mucho más allá de un caso puntual. Un caso puntual puede hacer mucho daño, incluso a más de un grupo. Al final el docente lo vive, y lo vive como una situación muy crítica para su día a día. Efectivamente los niños y las niñas tienen que ir a clase con valores afianzados de respeto, empatía, esfuerzo, constancia y de que conseguir las cosas cuesta trabajo. Van al colegio a aprender, formarse y crecer. Van a adquirir competencias en las que tenemos docentes que saben cómo manejar las herramientas disponibles para que ellos crezcan en esas competencias Y el alumno y la alumna no puede llegar a clase con una actitud que no contemple esos valores. Y sí, es fundamental que el alumnado sepa que a clase tiene que llegar en disposición de aprender.

—El curso pasado se detectaron 536 posibles casos de acoso escolar de los que 17 fueron investigados. ¿Qué conclusión saca de ello? 

—Para que exista acoso tienen que darse una serie de circunstancias: que exista una repetición, una intencionalidad y un desequilibrio de poder. Hay situaciones que no cumplen alguno de esos criterios y, por lo tanto, no se pueden considerar acoso. Pero eso no quiere decir que no tengamos que actuar. Si un alumno está sufriendo y su bienestar se está viendo afectado, tenemos que intervenir aunque no exista un caso de acoso escolar. El Ministerio ha elaborado una guía y nosotros, a raíz de ella, estamos modificando ciertos parámetros. Tenemos que dar una respuesta también a esas situaciones que no son acoso pero que necesitan una atención profesional. Y para eso estamos trabajando también con el Colegio de Psicología y con los centros del profesorado y de recursos para formar a los docentes. Es fundamental darnos cuenta también de que cuando hablamos de acoso hay una víctima y hay un acosador y que confundirnos tildando un caso como caso de acoso también puede hacer mucho daño a todos los que forman parte de ese caso. Si nos confundimos y tildamos a un caso de acoso cuando no lo es estamos también diciendo que hay un acosador que también puede verse lógicamente afectado por ello y si no lo es pues es un problema. Obviamente aquí el foco hay que ponerlo en el acosado, pero eso no hay que perderlo de vista.

—Los resultados de PISA han vuelto a encender las alarmas. ¿Cómo los interpreta?

—Hay una señal de alarma. Satisfecha no puedo estar. Estamos preocupados, muy preocupados. Lo que vemos es que la capacidad de mantener la atención durante la lectura va disminuyendo a medida que avanza el examen. Y yo creo que tenemos que prestar atención a eso. Posiblemente la pandemia tuvo sus secuelas, pero no creo que sea suficiente para explicar el descenso. Creo que tenemos que mirar más hacia la atención sostenida, la comprensión y la motivación. Tenemos que actuar en cómo motivar al alumnado. El alumnado de forma innata tiene curiosidad. Tenemos que mantener esa curiosidad. Tenemos que conseguir que el alumnado permanezca atento a algo que le estamos explicando para que desarrolle el conocimiento, incluso la competencia, para que comprenda eso que le llega, para que despierte su interés.

—Hay niños que no son capaces de atender hora y media seguida a una película sin coger un teléfono.

Ese es el problema que ha pasado en Pisa, que se ha reflejado esta nueva realidad. ¿Y qué tenemos que hacer? Lo que tenemos que hacer es, primero, atajar los problemas de bienestar emocional que haya, que obviamente los habíamos detectado. Segundo, conseguir mantener la capacidad del alumnado para aprender algo. Para eso es fundamental que llegue motivado a clase, o por lo menos que llegue en actitud de aprender, lo que hablábamos antes. Y a continuación, que el profesorado utilice los recursos disponibles para captar su atención. Tenemos recursos tecnológicos que captan nuestra atención y tenemos aplicaciones que están diseñadas para que nuestra atención vaya saltando de un sitio a otro. Creo que el principal problema pasa porque estamos despistando que somos nosotros los que tenemos que dirigir nuestra vida y no la tecnología digital. Nuestra atención no puede estar permanentemente saltando de un estímulo a otro. La tecnología tiene que utilizarse, pero tenemos que ser nosotros quienes la utilicemos y no que sea ella la que maneje nuestra atención.

Eva Ledo, consejera de Educación del Principado de Asturias
Eva Ledo, consejera de Educación del Principado de Asturias Héctor Herrería

 —La IA ya la usan en las aulas tanto docentes como alumnos. ¿Cómo habría que regular su uso? Sobre todo de cara a saber qué usos son fraudulentos. 

—Para regular el uso de la IA lo primero que hay que hacer es saber manejar la IA. Eso es lo básico. Y saber manejar la IA no es tan fácil. Yo le puedo preguntar a la IA ahora, «oye, haz esta entrevista». Y te va a contestar seguramente mucho mejor que yo, o no. Dependerá de cómo le hagas las preguntas y la información que le des. Al final dependerá de si tiene mi cabeza, o si tiene otra cabeza y otros datos. Para manejar la inteligencia artificial lo que tenemos que hacer es saber preguntar. Y manejarla no es malo. Lo que es malo es sustituir. Si nosotros hacemos que el alumno, en lugar de pensar, en lugar de leer, en lugar de extraer conclusiones, haga que la IA lo haga por él, estamos echando a perder a esa persona. Esa persona tiene que ser autónoma de verdad. Tiene que saber manejar los datos que tiene a su disposición para extraer sus propias conclusiones. Y tiene que no dejarse llevar por la opinión del de al lado. Si además, en lugar de la opinión del de al lado, cuenta con la opinión de un dispositivo que tiene a su alcance mucha información, alguna fidedigna y otra no, y no distingue entre ellas, al final estás anulando a las personas. Pero si estamos hablando de que nuestra labor es ayudar a desarrollar unas competencias en el alumnado, no podemos poner a su alcance un medio que les invalide llegar a serlo.

—¿Hay una contradicción entre enseñar competencia digital y, al mismo tiempo, tener que limitar el uso de la inteligencia artificial?

—Tenemos que enseñar a utilizarla. Yo insisto, no es tanto limitarla como enseñar a utilizarla. Yo soy docente y puedo pedirle a un grupo que haga un trabajo. El trabajo tiene que estar al alcance de las personas a las que se lo estás encomendando, por sus competencias en ese momento. Tiene que ser adecuado a su edad y a los conocimientos que se han ido trabajando. Y, por otra parte, tiene que tener la suficiente dificultad o las suficientes preguntas como para que el alumno tenga que buscar y proporcionar información adecuada a la IA, si la quiere utilizar, para que la respuesta sea correcta. Y además tiene que saber si esa información que le da es correcta o no. Tiene que haber trabajos que pueda desarrollar con tecnología digital y otros que no. Lo que no podemos hacer es que todo lo que le pidas lo pueda hacer con una inteligencia artificial porque, insisto, tenemos que construir competencia. Y construir competencia está totalmente reñido con que otro lo haga por ti.

No utilizarla, dependiendo de qué edad, lógicamente, es un error. Desde luego, en los primeros años sería un error usarla. Tiene que aprender a escribir, tiene que aprender a hacer cálculos matemáticos sencillos. Tiene que construir su propio pensamiento. Lo que tiene es que saber manejar los datos que tiene y extraer conclusiones. Eso, si le dejas a un dispositivo que lo hace por él, lo has anulado. Conforme va avanzando en edad, tiene que poder saber proporcionar qué datos quiero, qué manejas para que me des esta información. Eso no está mal, pero tienes que combinarlo con otras cosas. Nunca puede ser la herramienta que utilices. Yo la IA, por hoy, la dejaría un poquito a un lado mientras construimos nuestro pensamiento. En la escolarización obligatoria, me parece que debemos procurar no utilizar una inteligencia artificial en la medida de lo posible. Acercarnos a ella no está mal, pero hay que tener en cuenta que está naciendo. Está naciendo y no sabemos el derrotero que va a llevar. Y puede ser muy distinto según se utilice de una manera o de otra. A los 15-16 años, cuando estás construyendo un pensamiento crítico y una competencia lingüística, si dejas que la IA hable por ti, se te acabó tu vocabulario. Si dejas que piense por ti, se te acabó tu capacidad de pensar. Eso hay que limitarlo y anularlo en la medida de lo posible.

—Hace meses, el presidente del Principado, Adrián Barbón, comentó que se harán evaluaciones de rendimiento a los empleados públicos, premiendo a los productivos y castigando a los que menos aporten. ¿Los profesores se van a quedar fuera de esas evaluaciones?

—Los profesores nos están pidiendo, dentro del pacto, el compromiso que tenemos menos avanzado, el desarrollo de la carrera. Hoy por hoy lo que tenemos es una evaluación docente. Dentro de esa evaluación docente hay una serie de parámetros que están tipificados en la norma que regula esa evaluación docente, en los que, a partir de una serie de síes, te sale la evaluación positiva y, por lo tanto, tienes tu complemento. Hemos avanzado en dos tramos en esa evaluación docente y esa es la medida que va a aplicar.

—Es decir, los profesores estarán fuera de ese examen general de funcionarios, por así decirlo.

—Ahí no entramos hoy por hoy. Sin embargo, los docentes, en el pacto que hemos firmado, nos están pidiendo un desarrollo profesional. Y en ese ámbito estamos trabajando desde la Administración. Queremos ofrecerles una opción y habrá que hablar con ellos para delimitar cómo la llevamos a cabo. Ellos están dentro de otro sistema en cuanto a su productividad, que hoy por hoy es la evaluación docente. Y tenemos el compromiso de, a lo largo de este año, avanzar hacia lo que llamamos desarrollo profesional dentro del pacto.

—Por otro lado, se está culminando el despliegue de las escuelas infantiles de 0 a 3 años. ¿Considera cerrado el problema que hubo durante el verano con las condiciones de las escuelas infantiles o puede haber nuevas movilizaciones?

—Lo que está pasando ahora mismo con las escuelas infantiles es una combinación de dos hechos. Por una parte, las técnicas y técnicos de educación infantil nos solicitaron una serie de mejoras. En ese ámbito yo considero avanzado todo lo posible. Hemos hablado mucho, hemos trabajado juntos en la mesa de diálogo mucho y creo que hemos avanzado todo lo posible. En otro ámbito de cosas, hoy por hoy esos compromisos adquiridos dentro de esa mesa de diálogo se están gestionando. Todavía no tenemos en las aulas todos los apoyos, todavía no tenemos en las aulas la doble pareja educativa en todas las escuelas.

De hecho, tengo que decir que es un terreno que nos está conllevando ciertas dificultades por el sistema de dotación previsto en la Ley de Empleo Público para este personal y que, dado que en el momento de arranque son muchas escuelas y es mucho personal, se produce un pequeño cuello de botella que estamos justamente ahora tratando de desbloquear. Estamos oyendo cómo algunas familias nos demandan que por favor cubramos todos los puestos en alguna escuela. Eso se debe a esto que digo, a que tenemos que dotar de personal a todas las escuelas que queremos abrir ahora, que ha habido un concurso de traslados en el que se han generado vacantes y también tenemos que dotar, y que el número de personal que tenemos que dotar es tan alto que tenemos cierto cuello de botella ahí que queremos resolver en esta semana.

De hecho, estamos tratando de agilizar en la medida de lo posible utilizando todos los recursos que tenemos para dotar de ese personal. Esa es una incidencia que se está produciendo en este momento y que yo creo que hay que separar de la otra. El otro ámbito de negociación que hemos mantenido con la mesa de diálogo durante todo este tiempo yo creo que está muy avanzado y que hemos llegado a un acercamiento que de verdad espero que lo veamos reflejado en la respuesta que tienen las técnicas y los técnicos de educación infantil.

—En la enseñanza concertada, la Junta General pide que se informe debidamente de que no pueden existir cuotas por la educación. ¿Se van a intensificar las inspecciones? ¿Qué consecuencias puede tener para los centros que las cobren?

—Hemos mantenido una reunión con representantes de Escuelas Católicas y hemos hablado de ese tema. Como les dije a ellos, no estamos yendo más allá de lo que ya hay. Efectivamente, la Junta General hizo una propuesta y esa propuesta fue respaldada en la medida en que no observamos que introduzca algo que no se estuviera haciendo, pero no cabe duda de que cualquier actuación que se dirija a una mayor transparencia de lo que debemos hacer de acuerdo con la norma es bienvenida.

Escuela pública y escuela concertada no pueden cobrar por la educación, eso lo sabemos todos y lo saben las familias. Si realmente existe un margen de duda en ese ámbito, no tenemos ningún inconveniente en que desde el servicio de inspección educativa, dentro de sus planes de actuación, se hagan supervisiones muestrales o censales en las que se haga llegar a los centros y se compruebe que así es, que deben informar a las familias de que la actividad educativa es gratuita y que no se puede cobrar por ella.

Eso es básicamente lo que nos están pidiendo y lo que hemos dicho: no hay inconveniente por nuestra parte, queremos total transparencia. Ellos lo saben, están de acuerdo. Lo transmitían desde Escuelas Católicas, que consideran que es una práctica habitual que nadie cobra por la educación. Sí, nos consta que hay ayudas, pero son ayudas, no son obligatorias. Por tanto, informar a las familias de que esas ayudas son ayudas y que no es algo que estén obligadas a pagar no está reñido con lo que ya se está haciendo y no observamos un inconveniente en ello.

—En FP el curso parte de una oferta de más de 11.000 plazas y se sigue adaptando los ciclos a las necesidades empresariales. ¿Cómo se decide qué FP se abre, cuál se mantiene y cuál se elimina? El próximo curso, por ejemplo, se implantará el ciclo de Técnico Superior en Coordinación de Emergencias y Protección Civil.

—Tenemos varios observatorios, hay uno, pero tenemos varios centros que observan cuál es la necesidad en los sectores productivos. Por una parte tenemos reuniones cada poco con FADE y con el Consejo de Asturias de la FP. Digamos que son varios los focos que nos avisan de en qué sector se demandan profesionales. Una de las demandas ya antiguas de profesionales es la que me acabas de mencionar en relación con las emergencias. Ya hace años que nos vienen indicando que es conveniente dar respuesta a esta necesidad a través de este ciclo que al final va a ser posible. Después de dos años contaremos con 25 profesionales que pueden ocupar esos puestos.

La forma de hacerlo es esa. Los centros educativos hacen llegar a la Dirección General de Formación Profesional demandas que reciben incluso por parte de empresas, porque los centros educativos que comparten FP tienen relación continua con empresas, su alumnado tiene que hacer formación práctica en empresas y los profesores de FP tienen contacto con tutores en empresa que están colaborando en la formación del alumnado. Por una parte, los centros lo hacen llegar a FP; por otra parte, el Consejo de Estudios de la FP hace llegar también qué es lo que observa que se necesita. También federaciones como FADE nos hacen llegar estas necesidades y luego otros ámbitos nos indican hacia dónde ven que tenemos que cubrir puestos profesionales.

La FP es una enseñanza que en dos años tiene profesionales en el mercado y, por lo tanto, la respuesta es la más rápida posible. El de emergencias que me mencionaste es una necesidad ya antigua de los últimos años, que vemos necesario atender y, por lo tanto, queremos ofertar ese ciclo. Está habiendo sectores emergentes que necesitan una respuesta profesional rápida y ágil, pero para esos sectores que son muy nuevos necesitamos una cualificación muy puntual, para la que tratamos de concretar formaciones más cortas que puedan dar respuesta de manera más inmediata a través de certificados profesionales e incluso acciones formativas breves.

—Usted pasó por las aulas, por la inspección y ahora está al frente de la Consejería. Prácticamente ha recorrido todos los eslabones de la cadena educativa. ¿Hay alguna reivindicación que viera durante todos estos años y que ahora, desde el otro lado, vea de una forma diferente?

—Yo te voy a decir que lo que más he visto siempre es: «Quiero que me escuchen». Y escuchando estamos escuchando mucho.

—Usted también tendría sus reivindicaciones desde el punto de vista profesional. ¿Cómo ve ahora todas esas quejas que antes trasladaba y que ahora le trasladan a usted?

—Yo, por mi forma de ser, siempre he tratado de buscar soluciones. Siempre he tratado de buscar soluciones desde todos los ámbitos. Sí recuerdo ahora que lo dices, cuando yo estaba en talleres de Tecnología que escribí a la Consejería solicitando desdobles en el aula y aunque  la respuesta tardó al final se hicieron desdobles porque vieron que efectivamente era necesario. Más allá de eso, no recuerdo ninguna reivindicación en ningún sector. Intento ser una persona, no te voy a decir conformista, pero que sí intento buscar la manera de llegar a una solución con lo que tengo. Eso no quiere decir que no vea lógico que se soliciten cosas y, además, tiene que ser así y yo quiero que sea así. Nos tienen que hacer llegar las necesidades para que podamos dar una respuesta y lo pido en todos los ámbitos. Cada vez que voy a un centro les insisto: «Decirme qué estáis viendo que se necesita, por favor, decírmelo». Eso no siempre supone que podamos dar una respuesta inmediata, pero al menos tenerlo en cuenta e ir mirando cómo acercarnos a esa necesidad. Yo lo que veo y lo que siempre he visto en todos los puestos es que lo que yo he demandado siempre es: «Déjame decirte esto». Y eso por hoy estamos intentando que llegue.

—¿Qué es lo que más ha cambiado en las aulas durante toda esta trayectoria que lleva vinculada a la educación?

—Lo que más ha cambiado es que cada vez demandamos más a Educación. Cada vez dejamos más cosas en manos de la educación y exigimos una respuesta por parte de la educación. Problemas emocionales los hay fuera y dentro de las aulas, pero la respuesta la estamos exigiendo en el aula muchas veces. «Arréglame este problema que tiene mi hijo con la clase». Yo entiendo que antes muchos problemas que había en clase eran de clase y acababan en clase, pero que hoy muchos problemas que igual se resolvían en clase siguen vivos fuera de clase. Y hablo de problemas de acoso, por ejemplo. Ese problema de acoso dura 24 horas y antes igual duraba seis mientras estabas en clase, igual a la salida. Ahora dura 24 horas, pero exigimos la solución en clase y no tenemos el problema circunscrito a clase. La exigencia que hay dentro del aula es muy superior, pero muy superior, es más del doble. Se exige más de la que había antes y además se exige con mayor rapidez y eso lo notamos todos.

Ese es uno de los cambios grandes que ha habido en Educación y el otro cambio grande es que el respeto en el aula ha ido a peor. Mira, yo hace poco, hace muy poco, le decía a una profesora: «Pero bueno, yo recuerdo que al final, si durante una clase uno que se te enfrentaba, era cuestión de plantar cara y decir las cosas y aquello bajaba». Ha cambiado mucho, no te das idea de lo que ha cambiado y yo me lo creo porque te lo dicen todos. El respeto en el aula es prioritario y es fundamental y sin él no podemos avanzar en lo demás. Y no supone que todos sean irrespetuosos ni muchísimo menos, pero sí que eso es hoy un problema que tenemos que atajar. El alumno tiene que tener empatía para el que tiene al lado, no tiene que mirar solo para él. Tienes que tener empatía, ayudar a tus compañeros y colaborar. Tienes que respetar a los demás y tienes que saber que hay que trabajar y que no todo va a salir siempre bien también, y que el esfuerzo tiene que estar presente en cualquier logro que quieras hacer y además es el que te produce satisfacción y no es una filosofía barata ni mucho.