Los expertos ven «el sentido común» como la herramienta más útil para superar la ruta del Cares

Marcos Gutiérrez REDACCIÓN

ASTURIAS

Ruta de Cares, en Cabrales
Ruta de Cares, en Cabrales Turismo Asturias

José Luis Llamazares, vocal de Seguridad de la Federación de Deportes de Montaña de Asturias, cree que esta senda, donde la pasada semana falleció despeñada una mujer noruega «realmente es sencilla», si bien requiere, como todas, de «planificación» previa, seguridad y conocer nuestros propios límites

28 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La ruta del Cares, en el parque nacional de los Picos de Europa entre la localidad leonesa de Posada de Valdeón y el municipio asturiano de Poncebos, es la más concurrida de toda la cordillera Cantábrica. Se estima, en este sentido, que cada año recibe entre 200.000 y 300.000 visitantes.

Estadísticamente es prácticamente imposible que, con esa afluencia, no se produzcan incidentes. No obstante, con bastante frecuencia los que se dan son considerablemente serios. El pasado sábado, sin ir más lejos, una senderista noruega de 71 años fallecía al despeñarse, según el relato de testigos que alertaron al 112, después de desequilibrarse tratando de ponerse una mochila especialmente voluminosa.

La montaña asturiana ha registrado en la presente campaña veraniega, desde junio hasta hoy, siete muertes. Se trata de una cifra que, en proporción al número de personas que salen de ruta, puede parecer relativamente pequeña pero, seguramente, es un dato que sería incluso menor si se adoptaran una serie de medidas de seguridad básicas que, muchas veces, se ignoran o se dan por supuestas.

«Sentido común» y preparación previa

José Luis Llamazares, vocal de Seguridad de la Federación de Deportes de Montaña de Asturias (FEMPA), considera que la principal herramienta con la que contamos para minimizar la posibilidad de sufrir un susto en la ruta del Cares (o en la senda de montaña que sea) es «el sentido común».

Respecto a la del Cares, opina que «la ruta realmente es sencilla» y adecuada «para todos los montañeros, lo que pasa es que después está la forma de ir». En este sentido, tanto en esta como en otras sendas, la fatalidad suele llegar «porque no estás preparado físicamente, por negligencia al no llevar el material que tienes que llevar o a la hora de un selfi sin estar pendiente de que estás en una ruta de alta montaña donde hay ganado, cabras por arriba que tiran piedras y te pueden caer, rebecos...».

En esta línea, cree que hay que salir al monte con «un poco de sentido común», ya que «los montañeros dependen solo de sí mismos, de la planificación, de cómo va físicamente...». llamazares cree que, en el caso del Cares, es necesario «saber que son muchos kilómetros», planificar los horarios de la salida, «ya que no se puede salir a las 11 de la mañana a hacer la ruta» y conocer el clima que vamos a tener por horas o fases del día. «Además, ahora tenemos la suerte de saber la climatología, aunque muchas veces se equivoquen, pero, por lo menos, como punto de referencia sí la conocemos», puntualiza.

Todo se resume en medir «la gestión del riesgo y, fundamentalmente, planificar» antes de salir a la actividad. En general, el vocal de Seguridad de la FEMPA considera que «cualquier ruta o cualquier cosa» que vamos a hacer en alta montaña, requiere programar y organizar «ya desde el día anterior, o sea, saber que estás físicamente bien para hacer una ruta de 7 kilómetros, hacer una escalada o cualquier actividad, aunque sea simplemente senderismo».

La montaña, a veces, «se cobra un canon especial»

En esa preparación también incluye escuchar y estar atentos a lo que nos dice nuestro propio cuerpo. Remarca que, a la hora de salir a la montaña, nunca está de más someternos a «un reconocimiento médico, ya que no puedes ir con deficiencias físicas a una ruta de 20 kilómetros». Planificar, a su juicio, también significa saber «el material que tienes que llevar, la mochila que has de portar».

En este sentido, insiste en que «llevar abundante material en la mochila no significa necesariamente que vas más seguro. Otros consejos que plantea son «dejar siempre dicho dónde vas a ir a un familiar y, después, seguridad, seguridad y seguridad, además de sentido común y paciencia».

José Luis Llamazares resalta que «la montaña es muy bonita, pero muchas veces tiene un canon especial y lo cobra, desgraciadamente hasta con la propia vida». A su juicio, en los accidentes y siniestros que suceden en las rutas y sendas de monte hay «tres puntos fundamentales» que explican la gran mayoría de los accidentes. Se corresponden con las tres «íes», que son «la ignorancia, la inexperiencia y la irresponsabilidad». No obstante, «la casualidad y la mala suerte» también entran en juego de vez en cuando.

Equipo, seguridad y alimentación

El portal oficial de Turismo de Asturias incluye una sección destinada a ofrecer algunos consejos a las personas que quieran salir a hacer una senda. En lo que respecta al equipamiento, aconseja llevar una mochila ligera, con lo imprescindible, calzado adecuado al terreno que vayamos a transitar, ropa en capas que incluya chaqueta impermeable, cortavientos y prendas transpirables, gafas de sol (también en invierno), gorra y llevar un mapa impreso, brújula y el track de la ruta en el móvil.

En materia de seguridad, recomienda informarse sobre el terreno a recorrer y sus condiciones, ir acompañado siempre que sea posible, avisar de la ruta que se va a seguir, respetar la señalización, llevar el móvil cargado, la geolocalización activada y, a ser posible, una batería externa y tener siempre a mano el número de emergencias.

Asimismo Turismo de Asturias plantea en este apartado la necesidad de marcar un ritmo constante, para evitar el agotamiento, llevar linterna o frontal, asegurar la potabilidad de los manantiales, regatos o fuentes que encontremos en la senda, evitar mojarnos o bañarnos en ríos y lagos, localizar refugios en caso de tormenta, llevar siempre un pequeño botiquín, protegernos de las garrapatas y prestar atención a las picaduras de insectos o pequeños reptiles.

Por último, advierte de la necesidad de alimentarnos y cuidar la hidratación, bebiendo agua regularmente y, si se acaba la botella, llevar un filtro para rellenar en fuentes o arroyos. Por otro lado, alimentos como frutos secos, barritas, fruta, algún bocadillo ligero y algo dulce, en caso de bajón de glucosa.