El acero arrastra las exportaciones asturianas pese al crecimiento de otros sectores
ASTURIAS
Bruno López, director de Asturex, atribuye al desplome de las ventas siderúrgicas la mayor parte del retroceso y destaca que las exportaciones ajenas al hierro y el zinc han crecido un 25% desde 2021
27 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Las exportaciones asturianas están a la baja este año, pero el descenso tiene mucho de siderúrgico. Las empresas del Principado vendieron al exterior por valor de 3.180,2 millones de euros entre enero y julio, un 6,9% menos que en el mismo periodo del año pasado. Es el mayor retroceso entre las comunidades autónomas, frente al crecimiento del 2,2% registrado por el conjunto de España. Sin embargo, para Bruno López, director general de la Sociedad de Promoción Exterior Principado de Asturias (Asturex), el dato está fuertemente condicionado por el comportamiento del acero. «El gran responsable de esta caída es la caída muy significativa que tenemos en el acero, en las exportaciones del acero», explica López. Según los datos que maneja Asturex, las ventas exteriores de laminados planos de hierro y acero se han reducido un 45,8%, un desplome que tiene un impacto especialmente elevado en Asturias por el peso que todavía conserva la industria siderúrgica dentro de su estructura exportadora.
La dependencia del metal es, precisamente, uno de los elementos que explican por qué la evolución de las exportaciones asturianas puede ser mucho más volátil que la de otros territorios. El zinc y las manufacturas de hierro y acero concentran todavía una parte muy importante de las ventas exteriores. López recuerda que, en 2021, esos tres grandes productos representaban conjuntamente el 51% de las exportaciones asturianas. En 2025 su peso se había reducido hasta el 44,9%, pero continúa siendo suficientemente elevado como para que la evolución de uno de ellos determine en buena medida el resultado global. «Es un poco peligroso» mantener una concentración tan elevada, señala el director general de Asturex. Especialmente, añade, en un escenario internacional marcado por conflictos geopolíticos, cambios regulatorios y una guerra comercial que afecta de forma particular a las economías industriales.
El comportamiento de julio ilustra que el problema no se limita a la avería que mantuvo parado durante meses uno de los hornos altos de ArcelorMittal en Gijón. Aunque los dos hornos ya están operativos, las exportaciones asturianas volvieron a retroceder en julio, un 5,1% interanual. El acumulado hasta ese mes elevó así la caída al 6,9%. López considera que la recuperación de la actividad siderúrgica tampoco tiene por qué traducirse inmediatamente en un retorno de las exportaciones a los niveles anteriores. «No es arrancar y retomar la producción a tope», explica. La evolución de los últimos meses del año permitirá, por tanto, comprobar si las ventas exteriores de acero recuperan sus niveles habituales.
Las exportaciones ajenas al hierro y el zinc crecen un 25% desde la pandemia
Pero detrás de ese retroceso global hay otra tendencia que Asturex considera especialmente relevante: la progresiva ampliación de la base exportadora asturiana. El número de empresas que venden al exterior ha aumentado un 12% respecto al mismo periodo del año anterior, según los datos manejados por la sociedad pública. También crece el número de exportadores regulares, aquellas compañías que mantienen actividad exportadora durante al menos cuatro años consecutivos.
Asturias cerró 2025 con un récord histórico de 679 empresas exportadoras regulares, según los datos de Asturex, y López apunta que actualmente la región se encuentra aproximadamente un 1% por encima de esa cifra. Para Asturex, este indicador resulta incluso más significativo que la evolución puntual del volumen exportado. La estrategia pasa por conseguir que más empresas asturianas se incorporen a los mercados internacionales y que las que comienzan a vender fuera sean capaces de consolidar sus operaciones y convertirse en exportadoras habituales. La evolución de los sectores distintos del núcleo tradicional del metal apunta en esa dirección. Según López, entre 2021 y 2025 las exportaciones de todo aquello que no es hierro y zinc crecieron alrededor de un 25%.
El sector agroalimentario es uno de los ejemplos más claros: sus exportaciones han aumentado un 44% en ese periodo. También están ganando peso actividades como la maquinaria, los bienes de equipo, los productos químicos o la construcción naval. «Muchos grupos de productos están haciendo crecimientos anuales muy sostenidos», apunta el director de Asturex. El objetivo, explica, es seguir aumentando ese conjunto de actividades para reducir el impacto que tiene sobre el resultado regional cualquier caída brusca de los grandes productos siderúrgicos.
Las cifras oficiales del acumulado hasta julio reflejan precisamente esa fotografía desigual. Mientras las exportaciones asturianas retroceden un 6,9%, algunos grandes bloques mantienen una evolución positiva, como las materias primas, que aumentan sus ventas exteriores un 10,7%, y el sector del automóvil, que avanza un 1%. La dependencia del acero tiene, además, esa doble cara. Cuando el mercado funciona bien, permite que las exportaciones asturianas crezcan con fuerza. «Cuando el ciclo económico es favorable al acero y al zinc, nuestras exportaciones van a tener consistencia», explica López. Pero cuando las condiciones empeoran, un único producto puede provocar una caída pronunciada del conjunto. Por eso, el reto para Asturex no pasa únicamente por recuperar el volumen perdido este año, sino por conseguir que cada vez una mayor parte de las exportaciones proceda de empresas y sectores diferentes. «Es muy necesario para nuestra economía, sobre todo para la economía exportadora asturiana, reducir esa dependencia», resume López.